Amantes del rock y en el amor (omegaverse)

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Estábamos en la cancha del gimnasio, jugando un partido de voleyball; Suzuka y yo éramos un buen dúo.

-¡Mía!- gritó Su en posición, aunque yo sabía de sobra que era una treta; corrí entre mis compañeras, salté lo más alto que pude y le di a la pelota con ambas manos, haciendo que caiga en el hueco libre de la defensa. Anotamos un punto más, ganando así el partido.

-Kikuchi, Nakamoto, el dúo dinámico- dijo Saya algo enojada mientras se sacaba la camiseta suplente.

-Mira y llora Hirai- le saqué la lengua y le mostré el trasero.

-Eres genial mi amor- Yui saltó mientras corría y se me colgó del cuello.

-Gracias tomatito- sonreí y acaricié su cintura.

-Como siempre somos nosotras las ganadoras- Suzuka se nos acercó y me palmeó la espalda.

-Bien señoritas, dentro de dos semanas vamos a jugar contra el equipo Hatanami, por lo tanto mañana volveremos a entrenar ¿Está claro?- dijo nuestra entrenadora.

-¡Si Hitori~san!- dijimos todas al unísono.

Las demás comenzaron a retirarse, casi era la hora del almuerzo.

-¿Vamos amor?- Yui acarició mi nuca.

-No mi vida, planeo quedarme un rato, ya sabes, para entrenar un poco más- dije mirando disimuladamente a Suzuka.

-Yo planeo perfeccionar algunas cosas- Suzuka ejercitaba los brazos y las piernas.

-Te veré después- Yui me besó y salió del gimnasio.

Suzuka me dio una nalgada cuando escuchó la puerta cerrarse.

-¿Quieres un uno a uno?- se puso la pelota bajo el brazo y tensó la red -Diez puntos y la que pierda compra una pizza-

-Eso no se pregunta- sonreí y me puse en lado derecho de la red.

-No me contendré- Suzuka tiró la pelota al aire, corrió y al bajar la pelota, la golpeó con fuerza con la mano izquierda.

-Eres muy predecible- corrí hacía la red y bloqueé la pelota con ambas manos.

-A ver sí puedes con esto- la golpeó de vuelta con los antebrazos.

-Mierda- corrí hacía atrás y logré darle a la pelota con los dedos.

-Carajo- Suzuka saltó pero no llegó a bloquear el ataque, haciendo que cayera justo a un metro detrás de ella. 

-Uno a cero Nakamoto- sonreí y le guiñé un ojo.

-Cállate y saca- me la lanzó y se posicionó frente a la red.

Hice el saque lo más fuerte que pude. Suzuka era rápida y alta las mi mala suerte, por lo que cuando la pelota llegó a la red, la devolvió a mi lado con un bloqueo espectacular.

-No, no, no- me tiré al suelo, rogando llegar, pero la pelota cayó frente a mi cara.

-Uno a uno- se rió y se sonó los dedos.

-Tuviste suerte- le saqué la lengua y le tiré la pelota al pecho.



...



Seguimos jugando por bastante rato, hasta que nuestros brazos quedaron rojos y el marcador quedara así: Suzuka:7 Moa:10.

-Te odio- Suzuka se secaba el sudo de la frente.

-Me debes una pizza- quité la red y guardé la pelota en el armario.

-Calla y vamos a la ducha- me dio una doble nalgada y sonrió.

-¿O quieres que mejor sea un beso?- la provoqué mientras íbamos al vestidor de chicas.

-Eso puedo hacerlo cada que estamos solas- me puso contra los armarios y su aliento me dio en la cara.

-Entonces bésame- susurré y la atraje hacía mí gracias al cordón de sus shorts.

Sus labios eran muy dulces y apetecibles, más que los de Yui me atrevía a decir. Nuestro aliento chocaba cada que nos separábamos y nuestras manos recorrían nuestros cuerpos, mis feromonas comenzaron a liberarse.

En eso, Suzuka se separó de mí y sacó su celular y un parlante inalámbrico de su bolso.

-La música hará más llevadera la ducha- me guiñó el ojo y, después de conectar el Bluetooth, Thundertruck de AC/DC comenzó a sonar.

Me desnudé en silencio, tomé mis cosas para el baño y entre en la ducha rápidamente, abriendo la llave del agua caliente. Me quedé un rato disfrutando de la sensación de relajación que empezaba a dejar en mi cuerpo el calor cuando sentí unos brazos familiares rodear mi cintura.

-Hay que ahorrar agua- dijo Suzuka contra mi oreja.

Negué con la cabeza y me mojé la cara con el chorro que caía directamente en mi cuerpo antes de tomar el jabón y pasarlo por mi piel.

-¿Te dije lo sexy que es tu cuerpo?- acariciaba mi cintura, bajando al hueso de mi cadera.

-Sí Su~chan- me quité la espuma y procedí a mojar mi cabello.

Suzuka comenzó a repartir besos por mi cuello, mis hombros, mientras sus manos seguían con su labor y suspiré de gusto ante el tacto de sus labios.

-¿No tienes que ducharte tú también?- cerré los ojos y sentí cono sus manos aferraban mi cintura.

-Prefiero hacerlo contigo mi amor- mordió el lóbulo de mi oreja y me dio la vuelta.

Abrí los ojos en el momento en el que me ponía contra la pared.

-Pero antes quiero darte un premio muy especial por haberme ganado- sonrió y se pegó a mí.

Jadeé al sentir su miembro entre mis piernas, el ambiente olía más fuerte, el deseo aumentaba.


-¿Trajiste condones?- pregunté mientras Suzuka besaba mi cuello.

-Así que Mizuno no te ha marcado- dijo contra mi piel, ignorando completamente mi pregunta.

-Suzuka- me aferré a sus hombros  al sentir su miembro contra mi sexo.

-Al carajo los condones, marcarte y hacerte mía son cosas más importantes- y sin decir nada más, entró en mí de una sola estocada.

Comenzó a embestir con fuerza, sus manos aferraban mis piernas y su cuerpo seguía pegado al mío.

Yo solo podía gemir como una prostituta con su mejor cliente, sintiendo mis feromonas alborotarse y mi cuerpo arder por tanto placer. En eso sentí sus colmillos clavarse en la piel de mi cuello, sintiendo un ardor y dolor muy fuertes, mitigando casi por completo el placer.

-Ya está mi amor, ahora sí eres mía completamente- Suzuka siguió embistiendo mientras de su boca caían unas gotitas de sangre.

Yo sentía dolor y placer en partes iguales, la sangre escurriendo desde aquél marcaje. Cerré los ojos y dejé que mi cuerpo se entregara a mi Alfa.

-Estás muy estrecha mi preciosa omega- Suzuka embestía más duro y profundo.

-Suzuka- gemí fuertemente al sentir como tocaba mi punto g.

-Así que aquí es- me agarró más fuerte y continuó con sus embestidas.

Sentía su nudo formarse y también mi orgasmo estaba cerca.


-Alfa- dije con la respiración agitada -Estoy por llegar-

-Lleguemos juntas- Suzuka se movía como una bestia.


Después de unas cinco embestidas, llegamos al clímax juntas; en cualquier momento me iba a desmayar mientras el placer y el dolor hacían estragos en mi cuerpo y su semen llenaba mi interior.

-Dios Moa- salió lentamente de mí -Eres mejor de lo que imaginaba- limpió con su lengua la sangre que había en mi cuello, hombro y pecho.

-Eso fue increíble- sentía mis piernas y mi cuerpo temblar.

-Ay Moa- me sacó en brazos de la ducha en el momento en el que me desmayaba.

Sexo, alcohol, drogas y Rock & RollDonde viven las historias. Descúbrelo ahora