Extra - Familia |Larry|

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—¿Estás listo, Hazz?

El chico de ojos verdes le miró con una sonrisa, mostrando sus hermosos hoyuelos. Harrry asintió aún con sus manos temblando. Despegó la mirada de su Alfa para ver la gran construcción de tres pisos y patio extenso.

Louis tomó su mano con la intención de calmarlo.

—¿Y si nos dicen que no?, ¿y si te miran mal? Lou, yo no quiero eso para ti. Lamento no poder darte un cachorro propio. Comprenderé si quieres dejarme para buscar a un Omega que si pueda darte una manada.

Entre sollozos la palabras salieron de su boca. Las lágrimas empaparon sus rechonchitas mejillas y el hipo se hizo presente. Su Alfa negó abrazándolo, dejando salir su aroma poco a poco para que el rizado pudiera calmarse.

—No comprendo porque dices eso, pareciera que no confías en el amor que te tengo. No necesito que me des un cachorro cuando hay miles de niños esperando una familia que les dé el cariño que a ti y a mi nos sobra. Podemos formar una manada. Yo no quiero a otro Omega, aún si este pueda tener un bebé, no lo quiero. Porque te tengo a ti, el amor de mi vida, mi hermoso Omega.

Secó las lágrimas de su pareja con delicadeza y besó cada una.

—Entenderé si aún no estás listo para pararnos ahí.

Harry sintió sus manos temblar a más no poder al fijar su vista en aquél lugar pero haciendo a un lado todo lo que le daba inseguridades, negó.

—Estoy listo. Lo quiero.

Agarrando la mano del Alfa, caminó y abrió la hermosa puerta de cristal decorada con unos cuantos dibujos de niños y un letrero de colores arriba de esta, donde se leía "Euforia".

Una mujer los recibió con una bonita sonrisa en su rostro. El aire acondicionado dejaba un ambiente fresco y los aromatizantes hacían su trabajo esparciendo el delicioso aroma a glade.

—Bienvenidos a Euforia, la casa hogar en donde la felicidad y bienestar de los niños es lo primordial.

Dio una inclinación hacia la pareja, ellos la imitaron felices.

—Mucho gusto, Alice —leyó el gafete que portaba— Mi pareja y yo venimos a realizar los trámites de adopción.

Alice ahogó un grito de emoción. Tener a una pareja Omega-Alfa frente a ella diciendo que querían adoptar le hacía tan feliz, e incluso se le hacía raro, sabía que los Alfas se negaban rotundamente el tener y mantener a un niño que no fuera de su sangre, pues lo tomaban como una invasión a su territorio.

—¿Gustarían pasar a mi oficina? Sería más cómodo para todos.

Louis miró a Harry y asintieron sonrientes. Siguiendo a la Omega hasta llegar a la oficina pulcramente ordenada. Se sentaron frente al escritorio, ella se sentó tras él y los miró. Contuvo su emoción, no quería ilusionarse, con la pregunta que soltaría seria la decisión de todo.

—El proceso de adopción es muy difícil y tardado, así que al decidir seguir están aceptando el cargo que todo el proceso trae consigo.

La pareja no dudo en asentir mientras se sostenían de las manos con fuerza.

—Estamos dispuestos a todo.

Alice mordió sus labios, casi llorando de la emoción. De los cajones del escritorio sacó dos papeles y se los extendió.

—Les explicaré todo el proceso. El primer paso es realizar las solicitudes de adopción...

Las palabras salían de su boca, mareando un poco al mayor, todo eso de los trámites le mareaba demasiado y le causaba muchas confusiones pero el deseaba con todo su corazón tener una manada con su ahora esposo.

—El cachorro pasará también por un proceso pero ya será luego de todo, aunque este paso se considera el más importante y el más largo.

La cabeza del Alfa sin duda ya no daba para eso, pues todo lo que la mujer había dicho se esfumó en un solo instante. Rascó su nuca en confusión tratando se recordar todo. En cambio, el Omega aplaudía con levedad debido a la emoción, asintiendo y recordando cada detalle del proceso.

—¿Por qué ese es más difícil? —la duda carcomía al chico, así que decidió aclararlo.

—El cachorro pasará por evaluaciones psicológicas que determinarán si se queda o no con ustedes. Dura al menos unos tres a cuatro meses. Lo que sumando todo en total serían alrededor de ocho meses para poder tener al cachorro como su hijo completamente

De verdad que era mucho tiempo.

Pero aseguraba que los meses pasarían en un solo chasquido.

💙🐺🐺💚

Su pie golpeaba una y otra vez contra el suelo de madera, los nervios lo carcomían, sus manos temblaban y el corazón le latía a mil por hora. En cambio el Omega a su lado reía al ver a los demás niños en el patio jugar, e incluso le hacía unas coletitas a las niñas que apretaban sus mejillas.

Los roles se invirtieron en esos nueve meses en los que el trámite de adopción estuvo en proceso. El tiempo de espera se había hecho más largo de lo esperado, pues el papeleo se perdió entre muchos más trámites que estaban esperando el sí.

Harry dejó ir los miedos y hasta sus inseguridades en el momento en el que pisaron el orfanato, después de eso, se basó en un Omega contando los días para tomar en brazos al pequeño cachorro que los había cautivado en el primer instante. Un Alfita al que sus lobos aceptaron con tan solo verlo desde lejos.

Alice salió de su oficina con rostro serio, posicionándose frente a ellos con una carpeta color crema en sus manos. La pareja se miró, pensando lo peor. Pero cuando la chica asintió emocionada y soltando risitas felices, les alegró tanto que juntos comenzaron a llorar. Por fin estarían juntos, tendrían una familia, una manada.

—¡Aceptaron!, ¡su solicitud fue aceptada! —chilló la Omega— Podrán llevarse a su cachorro.

—Nuestro cachorro, Lou. Nuestro cachorro.

Se abrazaron, queriendo sentir el calor corporal del contrario, queriendo sentirse en casa. Limpiando sus lágrimas, comenzaron a seguir a la que ahora sentían como su amiga a las habitaciones, en donde su precioso niño los estaría esperando.

Quedaron solos, pues la chica decidió darle espacio a la familia.

Tocaron la puerta y entraron despacio. Un lindo niño de piel clara los miró con hermosos ojos grandes y azules como los de Louis. Su cabellito castaño ondulado como el de Harry se movió al dar un brinquito feliz de verlos nuevamente. El pequeño cuerpo era cubierto por completo por una gran camiseta blanca que solo dejaba ver sus piecitos descalzos. Sonriendo con ternura al verlo correr a ellos. Las feromonas salieron del Alfita en grandes cantidades, era un niño que aún no sabía controlar tal cosa pero tampoco les importó mucho oler el potente aroma a café cargado y leche.

HS aulló con gusto al sentir al cachorrito en brazos, y LT lo acompañó, pues su corazón se sentía tan cálido al ver a sus dos personas favoritas juntas. Impregnó su aroma en ellos, como muestra de posesividad.

—¿Listo para ir a casa, mi lindo Tommy?

El ojiverde acarició la mejilla regordeta y suavecita del niño de apenas dos años.

—Seremos por fin una familia, cachorrito.

El Alfa le cedió una sonrisa a los dos bebés de los cuales cuidaría con toda su alma.

La familia que tanto espero estaba ahí, frente a él, riendo y hablando entre pequeños murmullos traviesos.

Tomaron sus cosas para salir del orfanato con el niño en brazos.

Era hora de ir a casa.

Alfa Protector |Ziam|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora