- Si sigues así morirás virgen, Mochi.
Éso y el consolador rosa que acababa de regalarle su amigo TaeHyung fue la gota que rebalsó su inexistente paciencia.
No podía creer que realmente estuviera considerando aquella tarjeta que venía en el paquete...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
La cena entre la pareja había transcurrido de manera amena, compartiendo detalles sobre su día, que en el caso del menor, había omitido la gran parte de sus actividades, tratando de que el rubio solo pensara que esta era solo una “cita” más, y no alertarle de sus segundas intenciones para con la velada, cuando la realidad era que estaba llevándole de todas sus fuerzas para encontrar el “momento perfecto” para su declaración.
¡Jesús! ¡¿Por qué hacía tanto calor allí?!
Park casi que no podía discernir sí se trataba del clima, sus nervios, o del inminente celo…
—Cachorro, ¿Sucede algo en tu linda cabecita que quieras compartir? — Preguntó el alfa, llamando su atención.
JiMin trató de guardar la calma para evitar que los nervios no le comieran, pero la realidad era que le estaba llevando de demasiado esfuerzo, y todavía no había encontrado el minuto exacto para su propuesta.
—¿A qué te refieres, Yoonie? — Tomó su copa entre sus labios para luego dar un gran sorbo del vino, tratando de desviar la atención de su persona.
El Min sonrió ante el pobre intento del menor para evitarle…
No era su culpa, para la mala suerte del pelirrosa, YoonGi había aprendido a leer todos y cada uno de sus movimientos e inclusive sus silencios.
—Te conozco— el rubio apoyó su rostro sobre su mano, mirando fijamente al menor, notando el momento exacto cuando volvió a desviar la mirada y sus mejillas se sonrojaban. Min rio suavemente, adorando como sus labios se abultaban en un adorable puchero al ser descubierto— Pero no voy a forzarte a que me cuentes— Estiró su mano para alcanzar las del omega— Esperaré a que estés listo para compartirlo conmigo…
Más importante que su propia curiosidad, era que su pareja se sintiera lo suficientemente cómodo como para confiar en su persona. Fuera un problema, una preocupación o siquiera que le doliera la punta del dedo pequeño de su pie, sea cual fuera el motivo que estaba haciendo que su pelirrosa estuviera en la luna, YoonGi estaría allí para apoyarlo y ayudarle a resolver cualquier cosa que le sucediera.
JiMin tragó grueso ante la imagen que sus ojos estaban mostrándoles, teniendo una de las revelaciones divinas más importantes de toda su existencia.
La luz de la luna le iluminaba suavemente haciendo que su piel resplandeciera bajo su fulgor, sus suaves cabellos rubios bailaban levemente ante la amena brisa que corría por el lugar, sus pómulos firmes estaban ligeramente coloreados a lo que el omega interpretaba que era a causa del vino que habían estado compartiendo, pero el brillo que impartía su mirada, ese sabía que le pertenecía por completo.
La imagen despreocupada y feliz que el alfa le dedicaba hacía que todas las inseguridades que rondaran su cuerpo le dejaran en ese mismo instante.
—Dime Yoonie— Habló por lo bajo— ¿Qué es lo que hice en esta vida para merecerte? — Sus palabras hicieron que la sonrisa en el mayor se hiciera aun mayor, provocando que su corazón volviera a agitarse en resonancia— Dime, ¿Desde cuándo se paga la estupidez humana con tal milagro? — Tragó grueso, mientras que el rubio negaba.