- Si sigues así morirás virgen, Mochi.
Éso y el consolador rosa que acababa de regalarle su amigo TaeHyung fue la gota que rebalsó su inexistente paciencia.
No podía creer que realmente estuviera considerando aquella tarjeta que venía en el paquete...
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— ¡MALDITA SEA! — ChanYeol estrelló su chaleco antibalas sobre el sofá de su hogar, sorprendiendo a Baek que fue corriendo a su encuentro.
— ¡¿Qué sucedió Channie?! ¡Oh, Dios Mío! — le examinó con preocupación — ¡Estás sangrando ChanYeol! — Ahí fue cuando el alfa tocó su sien, dándose cuenta de que efectivamente tenía una ligera herida en su cabeza. — Siéntate ahí mientras traigo algo para curarte esa herida, y ni se te ocurra replicar, alfa.
Sin decir una palabra, siguió las ordenes de su esposo. No era bueno enojar a su omega y menos si con eso dañaba a su bebé... Ya suficiente tenía con lo de unas horas antes.
Baekhyun llegó rápidamente con el botiquín de primeros auxilios. Desgraciadamente su alfa tenía la manía de ser bastante descuidado, por lo que él tenía que andar detrás suyo para comprobar que estaba bien y ni hablar de cuando se lastimaba en aquellas redadas en su trabajo.
ChanYeol se contrajo de dolor al sentir una leve punzada en la zona, haciendo que Baek murmurara una suave disculpa.
— Lo vi Baekkie... — pequeñas lágrimas surcaron aquel rostro — lo vi allí... ¡Solo la Diosa Luna sabe todas las cosas que le han hecho esos malditos!
El corazón del omega se estrujó al escuchar aquello, y solo pudo atinar a tapar su boca para evitar que gemidos lastimeros salieran de sí.
Una primitiva furia rodeo al alfa al sentir el desconsuelo de su pareja, aumentando el dolor de toda esa situación.