- Si sigues así morirás virgen, Mochi.
Éso y el consolador rosa que acababa de regalarle su amigo TaeHyung fue la gota que rebalsó su inexistente paciencia.
No podía creer que realmente estuviera considerando aquella tarjeta que venía en el paquete...
Atención: el siguiente capítulo cuenta con escenas que pueden resultar fuertes para la audiencia. Leer con discreción.
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YuGyom se removía intranquilo mientras tomaba su quinta taza de café en...
Ya no recordaba.
Había dejado de contar hace mucho tiempo, tan solo sabía que quedaban muchas declaraciones por tomar como para darse el lujo de dormir.
— Agente Kim, lo esperan en la sala de interrogatorios 3. — el omega asintió para luego dejar su bebida de lado. Antes de ingresar a la habitación se topó con su jefe, que parecía llamear con la mirada. YuGyom lo entendía, él mismo se sentía de la misma manera.
— Escúchame Kim, trata de sacarles la mayor información posible... —bramó. Su omega se encogió al escuchar la rabia en su voz, sin embargo solo asintió. — Es imperativo conseguir cualquier detalle que pueda llevarnos más cerca de esos malditos.
— No se preocupe jefe, haré todo lo que este a mi alcance. — Wang asintió conforme y se retiró del lugar.
YuGyom respiró profundamente antes de ingresar a la sala y le rogó a la madre luna que le diera la fuerza necesaria para poder soportar todo lo que escucharía y no desmoronarse ante las víctimas.
Aferró la carpeta con notas y expedientes contra su pecho e ingresó.
Una hermosa beta de cabellos grises se encontraba abrazando a una omega pelirroja, ambas envueltas con una fina manta.
La peligris levantó la mirada ante el recién llegado, abrazándose más a la otra. YuGyom le dio una tímida sonrisa y se sentó en el otro extremo del lugar, para darles mayor tranquilidad y espacio.
Durante unos instantes se quedaron de la misma forma, ya que el omega esperaba que ellas se acostumbraran a su presencia y no le temieran.
Poco a poco la pelirroja fue asomando su cabeza por entre los brazos de su acompañante, observando al omega en frente. Suavemente tiró de la manga de la otra para llamarle la atención, recibiendo unas suaves caricias en el rostro. Ambas parecían estar en su propia burbuja hasta que el ruido de sus estómagos interrumpieron el momento.
YuGyom quien se había mantenido al margen de la escena, carraspeó suavemente. — Disculpen... Puedo pedir que les traigan algo de comer...