- Si sigues así morirás virgen, Mochi.
Éso y el consolador rosa que acababa de regalarle su amigo TaeHyung fue la gota que rebalsó su inexistente paciencia.
No podía creer que realmente estuviera considerando aquella tarjeta que venía en el paquete...
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— ¡¿C-Cómo?! — ¡¿Había escuchado bien?!
— Lo que escuchaste Min. — Wang se acercó lentamente hasta su silla para luego echarse allí. Minutos luego, aceptó un pañuelo que le extendió YuGyeom. El alfa le agradeció con un asentimiento mientras volvía su mirada a la pareja en frente.
— No entiendo... — ¿Qué tenía que ver aquella mujer en todo este embrollo? Su mente no paraba de repasar todos los hechos buscando el momento en que el nombre de Shae entró en juego.
Desde que había comenzado a planear una forma de destruir a sus tíos y a todo lo que representaban, nunca espero que una sorpresa así se le presentara.
El alfa había comenzado a orquestar su obra maestra cuando su hermana todavía seguía con vida...
Min todavía recordaba el día en que sus pies habían tocado el lugar que sería su nuevo "hogar".
La lujosa casona estilo victoriana en donde habían sido designados...
Aún recordaba como su hermana apretó su mano en señal de aliento, cuando ella misma se encontraba al punto de un ataque de nervios, sabiendo su destino del cual no tenían escapatoria alguna.
Las grandes puertas se habían abierto mostrando a un hermoso joven que parecía caído del cielo, quien les recibió cálidamente entre sus brazos.
Ese día se permitieron llorar por primera y última vez dentro de la calidez y confort que SeokJin les proporcionó.
Ese día sellaron su destino, dejaron sus sueños e ilusiones de lado y anularon cada una de sus emociones. No había tiempo para lamentos, esto se trataba de vida o muerte.
Sook era todo para YoonGi y viceversa.
Cada noche, el alfa consolaba en silencio a su hermana por las atrocidades que había vivido ese día.
Porque el hecho de ser "allegados" a los dueños no les daba ningún trato diferencial. En cuanto negocios no existían lazos sanguíneos ni afectos, todo se manejaba alrededor de números y porcentajes, facturación e ingresos.
A mayor ganancia, mayores beneficios tendrías dentro de la empresa.
Era una ecuación simple que YoonGi aprendió rápidamente.
El alfa no solo había aprendido a tener a sus clientes contentos, si no que también había aprovechado las conexiones y secretos que estos tenían.