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JiMin abrió sus ojos, sorprendido de encontrarse en el viejo lago donde solía ir a pescar con su padre. Miró hacía sus manos y efectivamente tenía una caña entre ellas, la cual comenzó a tirar de sí. 

— Parece tienes a un pez gordo entre tus manos, hijo. ¡Vamos, tira! ¡Ni se te ocurra soltarlo! 

El omega casi suelta la caña del susto provocado al escuchar una voz que estaba profundamente grabada en su corazón. Una vorágine de lágrimas se formaron en sus ojos y le llevó un gran esfuerzo no echarse a llorar al lado de la persona que se encontraba a su lado. 

Tomando con mayor fuerza la caña, comenzó a girar el riel para traer al pez más cerca de sí, bajo la atenta mirada de su acompañante. 

El hilo de la caña se tensó en respuesta a la fuerza que se estaba haciendo y, en uno de los intentos del pez de liberarse, saltó por fuera del agua. Este magnífico ejemplar se encontraba en la gama de los peces dorados y fácilmente tendría unos 45 centímetros de largo.

— P-papá—

—  Respira. —  le cortó suavemente.

JiMin sentía como su frente se llenaba de sudor mientras pensaba cual sería la mejor manera de atraer al pez. Continuó girando el riel para lograr atraparle cuando en otro salto que el animal dio, logró pasar por entre medio de unas afiladas rocas que terminaron por cortar la tanza de pesca.

Una estruendosa carcajada inundó el lugar y el omega se quedó con la boca abierta ante lo que había sucedido.

— ¡Lo siento hijo! Pero realmente deberías haber visto tu cara todo concentrado y luego cuando ese pez saltó y el hilo se cortó. 

— ¡PAPÁ! — mencionó, fingiendo molestia hasta que finalmente se unió a las carcajadas.

Su padre le extendió sus manos y JiMin entendió el mensaje por lo que le entregó la caña. Sus manos se rozaron levemente y despertaron viejas emociones. Su corazón dolía. Esto no podía ser real, su padre se había ido hacía mucho tiempo.

Y sin embargo aquí estaba, a su lado, pescando como en muchas otras ocasiones. Todo parecía tan normal.

— ¿Papá?

— ¿Sí, JiMinnie?

— Te extraño. —expresó —Te extraño cada día de mi vida. Te extraño al levantarme y saber que no estarás en tu estudio, te extraño al saber que no podre llamarte y escuchar tu voz y te extraño al saber que no podré contarte todo lo que está sucediendo en mi vida. Te extraño y te necesito aquí conmigo. — el omega tocó el espacio donde estaba su corazón, como si aquello fuera a disminuir el dolor que sentía.

Like a Virgin | YM | OMEGAVERSE |Donde viven las historias. Descúbrelo ahora