- Si sigues así morirás virgen, Mochi.
Éso y el consolador rosa que acababa de regalarle su amigo TaeHyung fue la gota que rebalsó su inexistente paciencia.
No podía creer que realmente estuviera considerando aquella tarjeta que venía en el paquete...
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Un pelirrosa se adentró en su hogar, cargando las bolsas de sus recientes compras, mientras trataba de hacer el menor ruido posible, para que su pareja no descubriera sus planes, o por lo menos, no lo supiera desde tan temprano.
Con esa idea en mente, ingresó en el lugar y suspiró al no encontrar al Min en la sala. No hizo falta mucho esfuerzo para suponer que se encontraba en el pequeño atelier que en familia le habían ayudado a preparar.
Aun recordaba la lucha de pinturas en las que habían terminado inmersos con los menores del hogar, cuando accidentalmente un poco de pintura verde menta había caído sobre los cabellos del alfa.
En presencia de los niños, solo le había bromeado diciéndole que le quedaba como si fuera una pasta dental andante, a lo que todos habían reído en complicidad.
Pero durante la noche, le había hecho saber cuánto le había encantado que su alfa portara tales colores en su cabello, sugiriendo que algún día podía podría dejárselo durante una temporada.
El alfa solo había sonreído de forma sensual, para luego responderle, —Tal vez… Todo depende del entusiasmo que me demuestres esta noche, dime ¿Te gusta más este color sobre mí o como me hundo sobre ti?
— ¿Necesitas ayuda, cariño? — En ese preciso instante, el omega casi tira las bolsas que con tanto cuidado venía trayendo al escuchar la profunda voz del rubio.
— ¡Y-YoonGi! — Se apresuró a responder, mientras colocaba sus compras detrás suyo, en un ademan de esconderlas del Min.
El alfa al escuchar que le había llamado por su nombre y no por algún apelativo tierno, levantó una ceja, más cuando notó los burdos intentos del pelirrosa por ocultar las bolsas.
— ¿Así que YoonGi? —Preguntó, tratando de mantener una apariencia de preocupación. — ¿Qué pasó con llamarme “alfa”, “amor”, “Yoonie”? —Formó un puchero. — ¿Acaso ya no me amas?
En ese instante, las alarmas dentro del menor se dispararon.
¡¿Cómo en su sano juicio podía pensar algo así?!
¡¿Cómo podía dudar de sus sentimientos de esa manera?!
De igual manera, sí el Min tenía esas vacilaciones, era culpa del pelirrosa ya que no le había demostrado la profundidad de sus sentimientos.
YoonGi pudo notar el momento exacto en el que los engranajes en la mente del omega comenzaron a girar, buscando exactamente qué decir.
— ¡N-no yo no! — El nerviosismo del pelirrosa hizo que su fachada se fuera por la borda. —Yoonie yo— El alfa fue incapaz de continuar aguantando su escena, prueba de ello fue la carcajada que se escapó de sus labios. — ¡De ahora en adelante serás solo Min! — Bramó ofendido de haber caído en la vil treta del mayor.
Las palabras del Park hicieron que la risa del contrario aumentara, causando que el menor se relajara en su improvisada furia.
Adoraba la felicidad del Min por encima de cualquier cosa, principalmente sí era a costa de burlarse de él.