—Lo lamento, pero estoy con ella la elegí a ella —Intento pasar por su lado pero ella me frena interponiendose en mi paso.
—Dime la verdad ¿Te está forzando verdad? Me hizo lo mismo Audrielle, puedo ayudarte, no dejes que ella te intimide, es una psicópata manipuladora.
—La conozco un poco mejor que tú, Cavanagh y sé que ella no es eso.
—No, no la conoces como yo, ella es un monstruo Audrielle, uno de esos que debes temer y tener cuidado. Dime, Audry —sigue llorando—, dime que te está obligando y puedo ayudarte.
—Lo nuestro se terminó —saco mi mano de su brazo— por favor aléjate de mí, de nosotras.
—Me iré, Audry —dijo cuando le dí la espalda—, ven conmigo. La sinfónica de Londres me ofreció el puesto de concertino, funciones de solo y lugar en el cuarteto de cuerdas como la principal, no puedo desaprovechar la oportunidad —doy un paso más alejándome de ella—, me voy en 4 días Audry por 3 años, a las 8 de la noche sale mi avión ¡Voy a esperarte!
Ella se da la vuelta y empiezo a caminar en el sentido opuesto.
—¡CAVANAGH!
Le grito llamándola y ella se vuelve corriendo a mí para encontrarnos a mitad de camino. Salto subiendo a ella, colocando mis piernas al rededor de ella, besándola con pasión, sin importarme mi labio lastimado, sin querer despegarme de ella, queriendo ser egoísta por una vez pensando en mí, en nosotras, pero no puedo. Luego nos abrazamos por un rato hasta que tengo que dejarla ir.
—Se feliz mi amor —susurro a su oído—, vete sin mirar atrás y no vuelvas a buscarme nunca más.
Corro escaleras arriba, llorando mientras ella me grita, llego al departamento, entro y cierro la puerta, ella golpea la puerta diciendo mi nombre, desesperada.
—¿Qué quieres, Cavanagh? —le abre Ainhoa.
—Dejame hablar con ella —intenta enterar pero la castaña la empuja— o te quitas o te quito.
—Ella ya eligió, vete y dejanos ser felices.
—Ella jamás será feliz contigo, loca desquiciada ¡Estás enferma y eres una psicópata!
—Y aún así ella me eligió a mí.
—¡Audry! —comienza a gritar— ¡AUDRIELLE SAL O NO ME IRÉ! —Forcejea con Ainhoa— ¡AUDRIELLE ACAMPARE AQUÍ AFUERA SI ES NECESARIO! —me seco las lágrimas y salgo— ven conmigo Audry, por favor no te quedes con ella —me extiende su mano.
—Cavanagh, por favor vete —me quedo firme parada sin moverme— yo ya elegí —te amo tanto, que haré lo que sea para protegerte— y no eres tú.
—Te esperaré Audry.
—Vete o llamo a la policía para que te saquen —ella se marcha sin querer hacerlo y yo no pude volver a mirarla a los ojos. Ainhoa cierra de un portazo— asi que te dijo su nombre —se acerca a mí tomándome del cuello contra la pared—, dímelo —niego con la cabeza— dime cómo se llama Audrielle. Dime su nombre.
—¡Púdrete! —le escupo el rostro y ella aprieta más el agarre en mi cuello, limpiándose— No te daré eso, jamás, jamás sabrás como se llama.
Estaba comenzando a faltarme el aire pero no me importa, no dejo de verla con odio, tampoco lucho para liberarme, si es mejor así, que me mate aquí y ahora con tal de que jamás lastime a Rebecca. Me suelta y me da una bofetada dándome vuelta la cara.
—La amas tanto que la quieres proteger a toda costa. Espero que hayas memorizado bien su rostro porque jamás volveras a verla y una vez que nos casemos vas a renunciar a tu trabajo y te quedarás en casa como la esposa leal, fiel y servicial que serás. Tampoco te compartiré con tus amiguitas, y menos que menos con Frannie esa negra de gueto —entonces yo la abofeteo.
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Efecto Cavanagh
RomanceSe prometió a si misma que nadie nunca más le haría daño, pero sus promesas flaquean cuando Cavanagh aparece en escena y cuando su ex le pide una segunda oportunidad. ¿Quien ganará el duelo? ¿Que tan peligroso puede ser el amor?
