3 años antes
Entramos al bar de todos los viernes con mis compañeros de trabajo y dos amigos, en un punto medio de la casa de todos. Es el barcito de mala muerte que está abierto de corrido. Sí, comenzamos a tomar desde las 5 de la tarde, hasta que el sol se oculta por el horizonte ¿Qué mejor manera de ver el atardecer que riendo con una cerveza en la mano, rodeada de personas que prácticamente son familia? Paso más tiempo a veces trabajando que con mis propios vínculos de sangre.
Y ese fatídico día la conocí. Ojalá hubiera hecho caso a mis amigos, ojalá no hubiéramos hecho contacto visual, ojalá no me hubiera llamado la atención, pero esta historia no inicio con un estoy tan enamorada de ella o nos llevábamos mal hasta que nos enamoramos, no, eso le había pasado a mi prima Víctoria, que se enamoró de la cretina de Julia, con quien ahora tienen una linda relación, o a la amiga de la universidad de Ainhoa que se enamoró de su alumna y luego se casó con ella. Pero no iba a pasarme a mí. No, esta historia es un me gustó la chica equivocada, por la que daría mi vida un tiempo después desangrándome de un disparo, por mi culpa, por su culpa, por nuestra culpa, yo seguramente iba a morir y así es como inició todo...
—No, no, no fíjate en otra.
—¿De qué hablas? —dijo Ainhoa mi rubia amiga a mi lado— esa está prohibida, es el terror de las homo.
—¿Qué pasa? ¿Qué vemos? —intervino Killian.
—Nuestra querida Audrielle, acaba de darse cuanta que hay otro tiburón en la alberca y la ha visto —hablaban entre ellos— el problema es que nuestra tiburoncita se fijo en un gran tiburón blanco, así que hay que alejarla del peligro. Cambiemos lugares —señaló a la chica en la que clave mi mirada al otro lado del salón.
—Ay no, en Cavanagh no.
—Exageran, en primer lugar no sé quién es, en segundo lugar sé cuidarme sola y en tercer lugar no creo que sea tan mala como su reacción exagerada.
—Es peor que eso, no la conoces porque recién estás en el mundo arcoiris prácticamente, pero esa tipa... deja de verla.
—Es que no puedo, algo en ella me... simplemente no puedo apartar la mirada.
—Killi ¿20 dólares a 1 minuto?
—Apuesto 30 a 1min 20seg —ambos pusieron un cronómetro y la miraron.
—¿Qué pasa?
—Sh, solo mira.
Los tres observamos a la pelinegra en la que he fijado mi vista al otro lado del bar entre su grupo de amigos, luce una camisa blanca abierta en 3 botones como el resto de sus compañeros que parece que trabajan en una oficina, su cabello suelto negro, Dios es totalmente mi tipo, amo a las pelinegras de cabello lacio. Se arremanga el puño de su camisa casi hasta el codo evidenciando los tatuajes en sus brazos. Entonces en el minuto aparece una rubia y la abofetea, Ainhoa festeja, 20 segundos y aparece una peli castaña para abofetear su otra mejilla, del grupo de amigos algunos se le ríen y los demás siguen conversando.
—¿Qué mierda pasó?
—Es un tiburón blanco, te lo dije —la rubia— entonces empatamos Killi, jamás imaginé que iba a aparecer en 20seg otra, quizás hoy es tu día de suerte. Hey —ella tomó mi mentón— ya deja de mirarla, no querrás llamar su atención, créeme de verdad no quieres hacerlo —corto el contacto visual con la pelinegra— esa de ahí es Cavanagh, es su apellido, nadie sabe su nombre.
—¿Cómo que nadie sabe como se llama?
—Pues no, nadie lo sabe y todos la llaman por su apellido, ella no dice más que eso. —ella sabe demasiado, la miré extrañada— sí, cometí el error de meterme con esa mujeriega, y peor error fue pensar que ella sentía lo mismo que yo, aunque siempre fue clara, ella no quiere relaciones, no se compromete con nadie, supongo que fui yo la ilusa. Cavanagh es de todos y de nadie, ella no pertenece a nadie, no se ata a nadie, eso la define.
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Efecto Cavanagh
RomansaSe prometió a si misma que nadie nunca más le haría daño, pero sus promesas flaquean cuando Cavanagh aparece en escena y cuando su ex le pide una segunda oportunidad. ¿Quien ganará el duelo? ¿Que tan peligroso puede ser el amor?
