6 Estar con la dos

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—Ainhoa... —me sale su nombre en un susurro— yo... yo quiero más.

La beso de vuelta, y de un beso que se hicieron varios los cuales perdieron la ternura y la delicadeza siendo reemplazados por un hambre de probarnos, la ropa fue volando a todos lados, estorba entre nosotras.

La respiración agitada de ambas el vaivén de caderas, la danza de las manos en nuestras zonas íntimas, la lujuria en nuestras bocas por absorber cada centímetro de piel a nuestro paso, fue una locura. El sofa se convirtió en trinchera y la guerra por saciarnos la una a la otra fue pareja, venirse no sé cuantas veces y seguir, orgasmos que nos dejaron demasiado sensibles, y rendirse solo ante la luz del alba, para poder respirar, para descansar un poco.

—Bueno este fue por lejos una de las mejores maratones que hemos tenido.

—¿Maratón? Esto pareció el ironman —ambas reímos.

—No me respondiste Audry —suspiro ante la obviedad del asunto.

—Necesito tiempo, solo déjame pensarlo, una cosa es sexo desenfrenado y otra cosa es una relación.

La tapo con la manta que recogí del suelo, con la que habíamos estado tapadas. Ella se acomoda a mi costado luego de haber estado encima de mí, con su espalda apoyada al respaldar. Me coloco para quedar frente a frente, acariciando su mejilla, tirando hacía atrás el cabello que se le ha quedado pegado con el sudor.

—Te esperaré —hubo un momento de silencio, mientras me acaricia— Perdón Audry no supe cuánto te quería hasta ahora, y sé que esto cambia las cosas, pero podríamos intentarlo.

Cuando la conocí estaba en sobrepeso de mi contextura lo que los médicos llaman lo adecuado para mí cuerpo, pero cuando ella me dejó bajé tanto y tan deprisa que mis padres no sabían que hacer y mis amigas querían matarla. Ainhoa fue con quién yo "salí del clóset" abiertamente bisexual, y fue por ella por quien pelee contra mis  amigas que me dijeron que me engañaba, fue por ella por quien me distancia de mis padres porque no les caía bien, fue por ella por quién perdí mi trabajo por estar en depresión. Mierda tanto daño me hizo ¿Porqué terminamos siendo amigas entonces?

¡Ah! Sí, porque empezó terapia, vino a pedirme perdón, dejó los vicios que tenía como fumar y casi a dos pasos de su alcoholismo, se recibió de psicopedagoga y ahora está pagándose su propia casa, tiene metas y proyectos a futuro. Por eso la perdone, porque vi que cambio.

—Pero Audry, yo cambié. Lo has visto, dejé mis vicios, me recibí, y estoy terminando de pagar mi propia casa. Yo solo, por favor, quiero estar contigo, no soy la misma de antes.

—Lo sé, pero... no estoy lista para una relación otra vez contigo. Yo te perdoné, y sé que has cambiado, pero ¿Salir de nuevo otra vez? No... No lo sé ¿Y si conozco a alguien más?

—En todo este tiempo no has salido con nadie, nadie que valga la pena, ni yo tampoco ¿Que pierdes? Lo intentemos.

Entonces me besa otra vez y otra vez le correspondí el beso, no había sentido esos labios en un tiempo, y tenerlos otra vez suaves y delicados, definitivamente ella es una a de la mejores besando, ahora lo recuerdo bien.

—Dame la oportunidad de hacer las cosas bien esta vez. Te voy a demostrar que puedes confiar en mí. ¿Qué me dices? —la miré y...

—Tengo que pensarlo y te daré una respuesta. Dame tiempo, por favor solo necesito espacio.

Lo aclaré porque sé que en su ansiedad ella va a querer una respuesta, y yo necesito tiempo para pensar bien las cosas, una segunda oportunidad puede ser darle una segunda bala a la misma persona porque la primera no te mató, y no quiero pasar otra vez por lo mismo.

Efecto CavanaghDonde viven las historias. Descúbrelo ahora