Narra Catherine.
Fui a las habitaciones, allí estaba Nadia, tocando mi violín, que también era suyo, cuando me vio entrar se levantó de su cama y vino hasta mí.
- ¡Cathy! ¿Dónde habías estado? Luego de la práctica de ballet y en el descanso no te vimos más, últimamente te has estado desapareciendo, y nadie sabe a donde te vas. Lo mismo sucedía con Christine. – Me dijo ella en un tono de sospecha. Traté de evadirla con otro tema.
- Oh, eso... solo exploro. Y... – No sabía que decir. – ¡Y me voy a cantar! – Le dije al fin, cosa que obviamente era mentira, nunca me gustó cantar.
- ¿Te vas a cantar? – Lanzó una carcajada - ¿Desde cuándo? – Cuando me convenia si sabía mentir.
- ¡Pero si es verdad! – Le insistí, Nadia soló suspiro y volvió a su cama con el violín.
- Bien, no voy a insistirte, no soy tu mamá, y seguro dices la verdad. – Sonreí y me acosté en mi cama.
- ¿Dónde están las otras chicas? – Me quité mi vestido y me puse un camisón para estar más cómoda.
- La profesora se las llevó a pasear por el parque, se quejaban de estar siempre aquí. Ya sabes, no hay nada que hacer y son pequeñas. – Dijo mientras empezaba a tocar el violín. Me cubrí con las sábanas.
Pensé en Erik.
- Nadia – La miré entre las sábanas.
- ¿Qué sucede, Cathy? – Dijo mientras dejaba el violín en su caja, se sentó a mi lado.
- ¿Qué crees que pase con Erik?... – Le pregunté, pero me di cuenta de que cometí un error. ¡Nadie lo conoce por su nombre! Excepto por Christine, Raúl, el persa y yo.
- ¿Erik?, no conozco a ningún Erik. –
- ¡No!, ¡Lo siento, yo me he equivocado! – Eso me sucedía por mentirosa. Mis mejillas se tornaron de un tono carmesí, ella se dio cuenta.
-Uh... ¡Ahora entiendo! – Se reía mientras me destapaba. – ¡Esa era la razón por la cual te desaparecías!, ¡No te ibas a cantar ni a explorar!, ¡Te vas con un hombre! – A cada palabra que decía le subía el tono. Traté de callarla.
- ¡Shh! ¡Nadia! – Me levanté de la cama. – ¡Cállate!, ¡No quiero que te escuchen! – No quería malentendidos.
- Bien, bien. Me callo, pero, ¿Te vas para ver a un hombre? – Ella tenía bastante confianza conmigo, siempre solía preguntarme si he tenido un novio, o si he estado con alguno, realmente le encantaba hablar de eso.
- Es algo complicado. Si me voy por eso, pero no para... – No sabia como explicarle. – Él necesita mi ayuda... ¡No lo sé! –
- ¿Tu ayuda?, no comprendo la verdad. – Se estaba impacientando.
- No es nada... – Suspiré algo desanimada.
- Amiga... Puedes contar conmigo para lo que sea, ¿Sí? Ahora, explica. ¿Quién es? –
No sabía si contarle todo lo que me estaba pasando, que me había metido en algo que no me incumbe, y que estoy tratando con una persona que podría ser peligrosa. Aunque, necesito poder recibir consejos sobre esto. Dios... que hago.
Luego de dar tantas vueltas por unos largos minutos acepté decir todo lo sucedido.
- Nadia, él hombre es... – Mis manos temblaban.
- ¿Quién?, Cathy, ¿Quién? – Se estaba desesperando, me tomó de los brazos y me sacudió con cuidado, ella era algo dramática algunas veces.
- Erik vive aquí. Erik, es el... Fantasma de la ópera. – Lo dije algo fin.
Nadia quedó en silencio pensando si era la verdadera verdad, o era otra mentira de mal gusto. – ¿El fantasma? –
- Yo se que no me estas creyendo, conozco muy bien esa cara. –
- No, no, no. Si, estoy tratando de hacerlo, pero, necesito más detalles. – Realmente se estaba aguantando la risa.
- Desde hace poco estuve muy interesada en el accidente del gran candelabro y sobre Christine también, ¿No te pareció extraño que haya desaparecido en el instante que este calló sobre las personas?, pienso que fue obra del Fantasma. –
- ¿De él?, tal vez solo fue casualidad, y aprovecho a raptarla. – Me soltó y se cruzó de brazos.
- ¡Debes de pensar! Él hizo que el candelabro caiga para distraer a todos con eso. Mientras la gente ayudaba y llamaba a los doctores él se llevó a Christine. Yo lo sé. ¡Yo lo vi! Y estuve abajo. – Me acerqué a ella, en mis ojos se veía la preocupación. – Necesito tu ayuda Nadia... Él es malo, lo sé. Pero cuando el persa me dijo yo me preocupé, ¡Y no puedo dejarlo así! –
-Cathy, no entiendo casi nada... ¿Acaso bajaste sola a ese lugar?, ¡Es peligroso!, ¿Y que fue lo que el persa te dijo? –
- ¡Que él va a morir! – Mis ojos brillaban, las lagrimas iban a caer. - Ese hombre me da tanta pena, Nadia... -
Narrador omnisciente
Nadia estaba espantada, cada vez le creía más a Catherine, ella se había metido donde no debía, ella se había metido donde no debía, ella llegó mucho antes que Catherine, y ella sabía lo horrible que fue cuando encontraron colgado a Joseph Buquet en los sótanos, todos sabían que fue aquel Fantasma y al parecer también fue el que provocó el accidente de la otra vez.
Catherine le pidió ayuda, que necesitaba a alguien que la ayude con Erik, ya que todos empezaban a darse cuenta de que ella desaparecía constantemente, al igual que Christine. Nadia aceptó, pero con una condición, una vez que Erik se encuentre en un mejor estado ella no volverá a bajar nunca más allí.
Era obvio que Catherine no cumpliría esa condición, pero aun así se lo prometió.
- No tendrías que estar haciendo esto, Cathy...- Nadia la abrazó. - Me preocupa que te haga algo. -
- Tranquila, él no hará nada malo – Si le contaba lo que le hizo la vez que se metió a los sótanos sin su permiso se volvería loca.
Catherine es un claro de ejemplo de la negación, no aceptar cuando algo es como es y no cambia. Que a pesar del horrible pasado el monstruo ya está presente. Y no va a cambiar.
También le contó todo lo que el persa sabía de Erik, o algunas cosas, este hombre no le había contado lo peor.
Nadia empezaba a compadecerse del monstruo.
- Pobre hombre. Teniendo tal Don terminó bajo un sótano – Nadia recordó algo, una advertencia para Catherine. - Cathy, recuerda que la policía lo está buscando desde que Christine desapareció por última vez. Nadie más puede saber de esto, y que no te descubran... – Tenía razón, si la veían bajando los sótanos empezarían a sospechar y llegarían a la conclusión de que ella los puede llevar hasta ese hombre, no era nada fácil.
Luego de unas horas las demás compañeras de Catherine y Nadia habían regresado con la entrenadora, estaba anocheciendo, cenaron algo ligero y las hicieron ir a la cama. La joven Cathy se sentía más tranquila, al fin alguien la podría ayudar y no sería ella sola en esto, aun así, esto no la tranquilizaba, Erik con unas simples palabras hizo que se preocupara y quedara con miedo. Ella no quería encontrarlo así.
Muerto...
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El Fantasma de la Ópera Garnier
RomanceCatherine, una joven de 17 años llega como bailarina a la Ópera Garnier dónde vivirá junto a sus compañeras. Luego de la desaparición de la cantante Christine durante toda una semana despierta sospechas en ella, así que decide investigar sobre aqu...
