Parte 4

175 25 2
                                        

Narrador Omnisciente.

Catherine se había despertado en medio de la noche, fue mala idea haberse acostado tan temprano (a las 6 de la tarde). Se levantó, todo estaba oscuro a su alrededor, sus compañeras ya descansaban así que aprovechó para salir de la habitación, en frente del pasillo había un gran reloj, eran las 1 de la mañana. Robó algo de comida de la cocina, un simple sándwich de jamón y queso y fue en dirección al escenario. Cuando no había absolutamente nadie en la ópera era realmente hermoso, y en la oscuridad más aún. Dio algunas piruetas de ballet en el centro del gran escenario mientras comía. Por un momento empezó a dar graciosos saltos y lanzaba algún que otro sonido tratando de imitar el canto de la Carlota y Christine. Aun que se dedicara al baile su voz no estaba nada mal, solo necesitaba practicar.

Narra Catherine.

Hice algunas monerías sobre el escenario, estaba realmente aburrida. Cuando terminé de comer mi sándwich me fui en dirección a los pasillos, quería llegar al Palco número 5. . .

- ...A estas horas no creo que pase nada- Dije en un tono burlón y agregué - ¿Con que solo está reservado para él? ¡Bah! - Yo le tenía miedo, pero aun así necesitaba volver allí, tenía que molestar ...provocar, irritar a quien sea que habló esa vez.

Estaba frente la puerta, ahora sí que tenía miedo, pero yo no creo en fantasmas, abrí la puerta con suma cautela y entré. Dije con una voz agudo:

- ... ¿Hola? - No había nadie.

Me fui acercando pasito a pasito hasta una de las sillas, me senté con cuidado y suspiré. Miré la ópera desde aquel lugar tan algo, que hermoso que se veía, ese Palco era el mejor. Quizás por eso el fantasma reservó este, para ver a Christine.

Estuve como 30 minutos sentada mirando y pensando, me estaba dando sueño, pero luego un escalofrió recorrió mi cuerpo, como esa vez que lo escuché

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Estuve como 30 minutos sentada mirando y pensando, me estaba dando sueño, pero luego un escalofrió recorrió mi cuerpo, como esa vez que lo escuché ... Giré mi cabeza lentamente hacia atrás, necesitaba saber que estaba allí sola. Pero no había nadie, aun así, escuché a un hombre hablar:

- ¿Otra vez aquí? - Dios mío, es él. -Te dije que solo yo pedo estar aquí. -

- Lo hubieras cerrado con llave entonces, ¿No? -Volví a mirar hacia el escenario fingiendo estar tranquila. ¡Estoy provocando a alguien que podría hasta causar mi muerte! Hubo una pausa y dijo con un tono mucho más grave que antes.

- ¿Por qué esta despierta a esta hora?, ¿No tendría que estar en su casa? - ¡Pero que fantasma más metido!

- Simplemente no tenía sueño, y dos, ¿A usted que le importa? - Me levanté de mi asiento y caminé al rededor del pequeño palco- ¿Dónde está?, ¿Acaso está en el palco de al lado? -. El me respondió de la misma manera.

- ... ¿Y a usted que le importa? - Él se reía de una manera tan ... Malévola. Oh, dios, ¡Que espantoso que era!, pero el fantasmita tenía sentido del humor, no lo podía negar. Suspire para mantener mi calma.

-Vivo aquí, me imagino que usted también - Seguí buscando con mi mirada, aunque él no estuviese por ningún lado. -Si no, no estaría aquí.

-Claro, vivo en lo más profundo, en las oscuridades de la ópera. -

- ¿Te refieres a los sótanos? - Recordé lo que me había contado Meg sobre Joseph Buquet.

- Podría ser...- Escuché unos pasos. ¿De dónde rayos venían?

- ¿Usted tuvo algo que ver con el... Señor Joseph? - Pregunté con un tono de nerviosismo.

-Haces muchas preguntas. - Su voz sonaba detrás de la gran viga, pegué mi oído dónde provenían el ruido.

- ¿Eres un fantasma? -Seguí insistiendo con mis preguntas.

-Claro, seguro ya has oído hablar de mí. Soy el fantasma de esta Ópera, soy quien manda. - Su voz tenía un tono de superioridad, yo reí y lo interrumpí.

- Los fantasmas no deben esconderse detrás de una viga, y un ángel no amenazaría a su protegida. - No respondió, pero escuché una puerta de madera cerrarse. ¿Un escondite secreto? Tenía un lugar oculto dónde poder espantar a la gente, ¡Que astucia!

Le di unos golpecitos a la viga, está era hueca, también era lo suficientemente ancha como para que dos personas entrasen allí juntas. «Debe de tener más lugares como estos en toda la ópera» pensé y luego recordé la noche en la que escuché detrás de la puerta a Christine suplicándole a su "Ángel de la música", hasta este hablaba, pero cuando entre no estaba, ¡Era por eso! En el camerino de Christine debe de haber una pared hueca.

Tendré que asesorarme, hasta encontrar una manera de ingresar por algún pasadizo, si es que había.

2:10 de la madrugada.

Volví a las habitaciones y me recosté en mi cama, ya no tenía nada que hacer levantada, el fantasma se había ofendido quizás, por eso se fue sin decir una palabra. No podía ir al camerino de Christine para averiguar mis dudas ya que los antiguos tramoyistas la cerraron con llave. Me cubrí con mis gruesas frazadas y miré hacia el techo.

¿Por qué estoy investigando lo que le pasó a Christine?

¿Por qué quiero saber dónde se oculta ese supuesto Fantasma?

Es porque me siento tan sola... No tengo una vida, solo vivo para bailar, para comer, respirar, ensayar y nada más. No tengo a nadie, antes de llegar aquí trabajaba sirviendo desde los 11 años a una mujer adulta de muy mal genio, pero a pesar de eso ella me cuidaba como si fuera su hija, de hecho, si no fuera por ella no estaría aquí. Habló por mí, e hizo que me permitieran vivir aquí con las demás, porque me tenía confianza, sabía lo mucho que adoraba el ballet, y que sin necesidad una maestra aprendí muchos pasos y movimientos yo sola en mis horas libres. Pero ya pasó un año desde que ella falleció...

No he tenido ni siquiera mi primer amor, ni una buena amiga en quien confiar, ni mi primer beso. Quizás ese sea mi destino, vivir y bailar por siempre en la Ópera Garnier hasta que sea una adulta, y de ahí dedicaré el resto de mi vida a dios y su iglesia.

Cerré mis ojos lentamente.

Cómo... ¿Sería tener un romance lleno de pasión?

¿Un hombre o un fantasma?...

El Fantasma de la Ópera GarnierHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora