Parte 1

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Narrador Omnisciente.

Esta historia comienza con una joven de 17 años llegando a parís en busca de la grandiosa Ópera Garnier, una dulce bailarina principiante que deseaba llevar sus dulces movimientos de ballet al público majestuoso de aquel lugar. Allí conoció a sus compañeras de baile y a Christine Daeé, la cantante que superaría a la Carlota, la cantante principal de la Ópera, una mujer ya mayor pero que aún conservaba su esplendor. La Carlota no quería para nada a Christine, ya que esta se robaba toda la atención por su voz y su juventud.

Catherine nunca tuvo problemas con nadie, nunca se metió en problemas de otras personas, hasta que llego el día donde la Carlota iba a cantar una de sus más grandes Obras, todo iba bien hasta que la escucharon hablar sobre una carta amenazante que le habían enviado.

- ¡Qué hagan lo que quieran! pero yo, ¡Voy a cantar de todas maneras! - Gritó furiosa la Carlota, ella no se iba a dejar espantar por una simple carta. - ¡Ah! ¡También dice que debo darle mi lugar a Christine! No puede ser, no puede ser...- Agregó ella mientras las maquilladoras le ponían la peluca y ella se levantaba. Iba a cantar de todas maneras. Catherine pensó que seguramente se trataba de personas que no la querían, que era lo más probable.

Los minutos pasaron y antes de que la Carlota deba salir a escena tomó un buen trago de su mezcla secreta, según ella, la ayudaba a que su voz siga sonando espectacular y no sintiera dolores de garganta, cuando subió al escenario todo iba bien, no había ocurrida nada extraño, hasta que... ¡Croac! de la garganta de la Carlota salió un ¡Croac!, el público no lo podía creer, ¿Acaso ese horrendo ruido estaba saliendo de la boca de tan grande cantante? La Carlota estaba horrorizada, pero no le dio tanta importancia y siguió con la obra, ¡Croac!, ¡Croac!

La gente quedó en completo silencio, no entendían que le sucedía, la pobre cantante empezó a caer en desesperación, las bailarinas no entendían nada, Catherine y sus compañeras seguían bailando de todos modos, hasta que un fuerte ruido que provenía del techo, ¡Oh no! Los gritos empezaron a escucharse por toda la Ópera, ¡El gran candelabro cayó encima del público!

La gente quedó en completo silencio, no entendían que le sucedía, la pobre cantante empezó a caer en desesperación, las bailarinas no entendían nada, Catherine y sus compañeras seguían bailando de todos modos, hasta que un fuerte ruido que provení...

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Había aplastado a una pobre mujer que había visitado por primera vez aquel lugar, esta murió al instante. Los doctores iban y venían atendiendo a los lastimados, la Carlota estaba desecha, pero por el horrendo sonido que salió de su garganta, no lograba comprender como fue que pasó. Catherine y algunos tramoyistas ayudaron a algunas personas repartiendo vendas para los que tuvieran heridas leves, pero ella y los demás trabajadores de la Ópera no estaban tranquilos ya que Christine había desaparecido y no la encontraban por ningún lado. Luego de toda una semana ella apareció al fin. Nadie entendía que le había pasado, Christine tampoco dio detalles ni nos dijo donde estuvo toda una semana.

Esto despertó dudas en Catherine, ¿Dónde estuvo todo este tiempo? Su voz había mejorado significativamente en una semana, cuando cantaba hipnotizaba a todo el mundo, alguien le estaba enseñando como cantar, ahí fue cuando las compañeras de Catherine decían que el accidente era obra del Fantasma de la Ópera y que él la había secuestrado y la tuvo como su aprendiz. Pero, ¿Por qué decían esto último? bueno, la razón era que en la noche se podía escuchar la voz angelical de un hombre, también se escuchaba tocar un gran órgano. La curiosidad de Catherine creció en ella, necesitaba saber quién era aquel fantasma y si este era real. Empezó a seguirla hasta su camerino y se quedaba escuchando detrás de la puerta, siempre escuchaba a un hombre que cantaba con Christine, pareciera que sus compañeras decían la verdad. Pero poco después no pudo seguir espiando ya que Raúl también se quedaba escuchando detrás de la puerta de vez en cuando, en una ocasión trató de bajar a los sótanos, pero no pudo, o, mejor dicho, no tuvo la valentía.

Narración en primera persona (Catherine).

En una ocasión, cuando estuve detrás de la puerta de Christine pude escuchar que aquel hombre de hermosa voz le decía a ella:

- ¿Acaso has olvidado de que me perteneces, Christine?¡No puedo creer que te hayas visto con él! Ya te he dicho que si vuelves a estar cerca de él me iré y no volveré-.

Christine sollozaba mientras le rogaba y le pedía perdón.

- ¡Pero si él es solo un amigo!

- ¡No mientas! Yo sé muy bien que estuviste con él el día de la fiesta en la Ópera- Él estaba furioso. - Yo puedo verte, dónde sea que estés ...Soy tu Ángel de la Música. -

¿Su ángel de la música? Al escuchar esas palabras me confundió, ¿A qué se refería con eso? ...

Estuve un rato largo escuchando su conversación, hasta que escuché que Christine se acercaba a la puerta y no tuve otra opción que esconderme.
Cuando ella se fue estuve a punto de asomarme nuevamente, pero Raúl apareció, él había entrado al camerino.

- ¿Quién está ahí? ¡No sea cobarde y salga! -

El camerino estaba completamente oscuro. Raúl salió molesto y confundido, cuándo estuvo lejos entré yo.
Realmente estaba oscuro, prendí una lámpara de queroseno.

Su ángel de la Música...





El Fantasma de la Ópera GarnierHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora