Narra Catherine
Cuando estuve arriba pensé en ir a arreglarme, ya que teníamos una función, pero no estaba animada para hacerlo. Me había molestado bastante que Erik me haya echado, le había llevado de comer, lo había ayudado a que se recueste, lo limpié y tuve que aguantar ese sucio olor a orines... Y aun así fue malo, pero sé que él no me lo pidió.
Estuve dando vueltas, fui al camerino de Christine, había luz y vestidos. < ¿Una cantante nueva?> Pensé, podía escuchar la música que sonaba en el escenario y una voz que cantaba acompañada de un coro, me sonaba familiar, pero no le di tanta importancia. Di vueltas en el camerino y recordé la vez en que Erik y Raúl se metieron aquí y no salieron hasta el día siguiente.
Yo los había esperado por muchas horas afuera y cuando decidí entrar, ¡Ellos ya no estaban! Eso significa que también hay un pasadizo secreto por aquí. Pero, ¿Dónde?, la vez que busqué alguna puerta no encontré nada, las paredes no eran huecas, el suelo no tenía nada extraño, el espejo... Si... ¡El espejo!, tiene un aspecto muy extraño y ondulado, quizás sea la puerta. Pero no necesito abrirla, ya que tenía otra puerta para ingresar. La del palco número 5.
El palco de Erik
Estuve pensado en ir al palco nuevamente, para ver la función, me puse uno de los vestidos que estaban en el camerino de Christine y fui en dirección a los pasillos. El ballet ya comenzaba a aburrirme, lo amaba, pero me cansaba, así que preferiría verlo.
Cuando me cruce uno de los guardias no se percató de que era una bailarina, este me saludó y dijo:
- ¡Apúrese, señorita! La función ya comenzó. – yo solo asentí y apuré el paso.
Cuando abrí la puerta vi a alguien sentado, esa capa y ese cabello... Era Erik, él no se dio cuenta de mi presencia, cerré la puerta con mucho cuidado y me senté detrás de él a un lado. Miré hacía el escenario y vi a la mujer que cantaba, no era ninguna cantante nueva, era Christine. Tenía una máscara puesta, haciendo una referencia a Erik seguramente.
Él la miraba con emoción y sus ojos estaban cargados de amor. Christine tenía mucha suerte de tener un hombre así, pero ella no llegó a quererlo. Me sentí algo triste.
-...Ella canta como un ángel – Dije, olvidando que él no sabía de mí presencia. Se asustó y se puso a la defensiva. Cuando vio que era yo sé calmó.
- ¿Otra vez aquí? – Estaba exaltado, su respiración era agitada. - ¿No tendrías que estar haciendo tu bailecito en el escenario? -
- Realmente no tenía ganas de bailar. Y tú, ¿No tendrías que estar abajo descansando?, Ahora entiendo por qué razón me echaste de tu casa. – Me levanté y me senté en el mismo asiento que él, parecía que a Erik le incomodó.
- Te eché porque ya me aburriste, no por esto. No sabía que Christine estaría aquí... – Él la miró, Christine hacía lo mismo, pero también notó mi presencia, su voz cambió levemente y apartó la miraba al público.
- oh, bien, ya entendí. Todos me dicen lo mismo. – Suspiré y miré al suelo. – Mejor te dejo solo – Cuando me levanté para irme él me tomó del antebrazo, yo me sorprendí de aquel acto.
- Puedes acompañarme si quieres. Mientras no hables tanto, claro. – Estaba sonriendo, no comprendía eso, ¿Estaba siendo amable? Volví a sentarme.
Pasaron unas horas cuando el espectáculo acabó, todos se estaban yendo y Christine se había ido a su camerino, Erik se levantó de su silla y se acercó a la viga.
- ¿Ya te vas? – Me levanté también.
- Tengo que hacer unas cosas. – Se veía más animado. Yo ya sabía que era lo que él pretendía.
- oh, bien. Yo me iré. – Cuando entró a la viga y cerró la puerta esperé unos segundos, cuando dejé de oír sus pasos presioné el resorte que abría la puerta, tardó unos segundos en abrir, luego entré y bajé las escaleras. A lo lejos podía oír los pasos, fui en la dirección en la que provenían. Nunca había pasado por ese pasillo, había más antorchas que en los otros y se veía más limpio y elegante.
Unos minutos después, escuché que sus pasos se detuvieron y cuando doblé el pasillo allí estaba él escuchando detrás de la pared, yo retrocedí rápidamente, podría escucharse la voz de Christine a lo lejos. Me asomé, Erik parecía molesto, Raúl estaba con Chris.
Narra Christine
Luego de todo lo sucedido con Erik decidí irme muy lejos con Raúl, pero no tan rápido, no podía abandonar todo. Sentía la necesidad de cantar, aunque sea una última vez para Erik, le iba a dar el gusto, quería que fuera feliz.
Yo le tenía terror, pero aun así había llegado a sentir algo de cariño por él, era dulce y educado, además de que me ayudó a mejorar bastante mi voz. A pesar de todo lo malo que él hizo, obligarme a decidir si casarme o no, Erik se dio cuenta de su error y me dejó ser feliz con Raúl, por más que le duela, solo por mí...
Luego de cantar fui a mí camerino, allí estaba Raúl. Yo sonreí y me acerqué para abrazarlo.
- Oh, Raúl... – Él correspondió mi abrazó y me besó.
- ¡Estuviste magnífica!, Adoro tu voz. – Estaba feliz.
- ¿Crees que Erik me habrá escuchado? – En cuanto le pregunté esto su sonrisa se borró y se apartó de mí.
- Es lo más seguro. Ese hombre escucha todo. –
- No te enojes Raúl, sabes que esto lo hice por él. Debía hacerlo. – Traté de acercarme a él.
- Si lo sé, pero por cosas como esta me haces dudar. Quizás lo amas, a pesar de todo. –
- ¡Raúl!, sabes muy bien que eso no es verdad... Te prometí que después de esto nos iremos muy lejos para que podamos ser felices. – Él se dejó abrazar nuevamente. – Solo te amo a ti, Raúl. – Éramos nosotros dos en el camerino, abrazados y enamorados, hasta que sentí un escalofrío, yo ya sabía que significaba eso.
- ...Erik. – Raúl al escuchar su nombre ya supo a qué me refería, me tomó y nos fuimos rápidamente de allí sin haberme cambiado, no había visto mi vestido por ningún lado.
Eso significaba que si me escuchó cantar por última vez para él...
Al fin podría quedarme en paz.
Narra Catherine
Había escuchado todo, al igual que Erik. Él se veía feliz y a la vez triste, ella solo amaba a un hombre, Raúl.
- ¡Christine! - Gritó mientras abría una puerta y entraba al camerino. Yo corrí y quedé frente de la puerta mirándolo, él estaba parado cabizbajo.
Era tarde.
Ya no estaba.
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El Fantasma de la Ópera Garnier
RomanceCatherine, una joven de 17 años llega como bailarina a la Ópera Garnier dónde vivirá junto a sus compañeras. Luego de la desaparición de la cantante Christine durante toda una semana despierta sospechas en ella, así que decide investigar sobre aqu...
