Era de mañana y nos despertaron para ensayar, pero primero nos eligieron a algunas para limpiar el escenario incluyendo a mí, y a otras para limpiar la parte de atrás de este.
Echamos baldes llenos de agua y jabón y empezamos a cepillar bien el suelo. Todas estábamos de camisón ya que no había ningún hombre cerca, solo mujeres.
Junto con Martha nos pusimos a jugar y a salpicar con agua, reímos y hasta nos resfalamos, pero no nos duro mucho porque nos llamaron la atención y tuvimos que volver con lo nuestro. Nadie hablaba casi, solo estábamos concentradas cepillando y otras secando las partes ya limpias.
No fue un día fuera de lo normal, una vez todo ordenado y el escenario listo, empezamos a practicar. Bailamos, giramos, saltamos. Tuvimos 2 o 3 horas de práctica.
Luego nos fuimos a bañar, ordenamos las habitaciones. Hoy le tocó cocinar a las más pequeñas, obviamente con alguien mayor ya que necesitan ayuda y puede ser peligroso.
Debí admitir, que a pesar de ser un día normal si estuvo pesado, porque tuvimos que hacer bastante limpieza.
No soy muy buena en esto...
Más tarde, pasando del mediodía las chicas me llamaron y dijeron que un hombre estaba en busca de mí. No tenía idea de quién podría ser así que fuí.
Era el persa.
-Tengo que hablar con usted - Dijo, yo solo asentí y le pregunté que era lo que necesitaba.
- Si gusta podemos dar un paseo al aire libre-
Accedí, pero primero fui por mi abrigo y nos fuimos a una plaza cercana.
- Ahora sí, que necesita, Persa?- Lo miré dudosa, ya suponía a qué venía.
- ¿Que ha sucedido con Erik?- me miró fijamente esperando una respuesta. - cumpliste con lo dicho, ¿No?-
Yo solo tomé aire y respondí.
-Si... Y no.- esto le llamó la atención - Erik está bien, yo solo bajé para poder hablar con él. Y supongo que...-
-¿Qué supones?- me interrumpió.
- Supongo que se dió cuenta de lo que estaba haciendo. Por una mujer.
-Me estás diciendo entonces, que ¿Erik sigue vivo?- No fue necesario responderle a eso. En su cambio de comportamiento se vio levemente irritado. - Dios. Catherine, nunca debiste bajar, nunca debiste haber hablado con él. El martirio nunca se acabará en la opera estando él ahí o en cualquier otro lugar vivo.
- No compenso señor. Yo sé que no ha sido alguien bueno. Pero se lo veía realmente arrepentido, estoy segura de que trata de ser alguien nuevo. ¡Incluso!, anoche canro Christine en la opera-.
Me miró exaltado con lo último.
- y aunque usted no lo crea, no trató de lastimar a nadie. Solamente se puso muy triste, trato de verla incluso, pero en sus ojos se veía dolor, hasta podria decirle que también note que él ya se ha rendido con ella -.
- Es que tú no lo conoces, niña...- me tomó de las manos con delicadeza y me habló con ternura. - yo lo conozco, y no es alguien bueno. Y no creo que a esta altura de su vida en quiera cambiar.
Yo traté de discutirselo, pero por más que intenté no lo conseguí. Pero me a cambio, me contó la historia de Erik.
- Él nació de una familia muy humilde. Era un hijo muy deseado, hasta que el día de su nacimiento vieron su rostro. Seguro te preguntas cómo es su rostro y aquí re tengo la razón del porque usa esa máscara. Tiene una gran deformidad. Yo supongo que es una maldición, porque su madre era como un ángel, y me atrevo a decir que si no hubiera tenido esta suerte, el seria igual de bello que ella. Lo digo, porque muchas mujeres se han deslumbrado con solo ver sus ojos, sus labios, su mentón, su cabello rubio y su voz. Pero hija, a veces la vida es injusta...
Su madre a pesar de tener la apariencia de un ángel, resultó ser un demonio más en este mundo. Siempre lo insulto, siempre aborreció que de ella haya salido tanta fealdad en una simple vida. Y su padre, lo único que sentía por él era lastima.
Imagínate Cristhine, nacer para sufrir toda tu vida, y lo único que puede conocer por esto es el dolor y el odio.
Al rededor de sus 12 años se unió al circo, dónde lo único que cambio que fue recibía recompensas y comida a cambio de todas las burlas. Pero supongo que eso a él ya no le importaba.
Él empezó a sentir atracción hacia la música, la actuación. Fue cuando lo conocí por primera vez, cantando y actuando. Su voz era deslumbrante. Pero yo nunca me acerqué en ese entonces.
Frecuentaba el lugar muchas veces.
Hasta que un día vi que aparte de ser bueno en eso también lo era en la arquitectura, tenía planos magníficos que el mismo diseñaba. Era un joven de muchos conocimientos, sin necesidad de una escuela, el lo sabía todo por libros. Aunque me pregunto de dónde los conseguio.
Y bueno. Luego pasaron cosas, trabajo para la sultanita, y fue ahí cuando empecé a ver su verdadero ser. Y no es una buena persona para nada. Se ha llevado muchas vidas.
-¿A qué se refiere? No comprendo lo último, señor- interrumpi.
-Me refiero a cosas malas. ¿Sabes que encontraron a un hombre colgado en los sótanos?- yo asentí. - ¿Y que luego apareció sin la soga?- asentí nuevamente. - Bueno. Esa soga, o lazo de pundjab mejor dicho así, es la fiel compañera de Erik. En estos tiempos que te estoy contando, disfrutaba mucho de... Tengo que ser sincero contigo, así que perdóname por todo lo que te digo. Pero el disfrutaba mucho de ahorcar y torturar a las personas con esta cosa. Adoraba enfrentarse contra muchas personas a la vez para demostrar su fuerza e ingenio. Por eso te pido, que tengas mucho cuidado y veas dónde te estás metiendo.
Yo quedé atonica, no podía creer todo eso. Yo creo que el notó como me fui quedando pálida porque me sostuvo de los brazos con cuidado y me llevo hasta un banco. -yo no tenía idea de que él haya hecho tanto... No sabía... Dios - no sabía que decir, que pensar ni que hacer. He estado tan cerca de él, a pesar de eso. Yo sabía que era alguien malo, pero tampoco creí que sea tan sádico y enfermo, es que de hecho, no lo parecía, no así...
Luego de eso me acompañó hasta la entrada trasera de la opera y se despidió. Me dejó en claro que él estaría para cualquier cosa, y que podía escribirle cuando desease, me dió su dirección.
Después de esa charla ya no me sentía igual, tenía miedo de que algo me pasara. Recordé la vez en la que el me atrapó y me arrastró del cabello. Y yo tan tonta, ¡Tan ilusa!, ¿Cómo pude haber ignorado eso? Dios...
¿Que debo hacer?
ESTÁS LEYENDO
El Fantasma de la Ópera Garnier
RomanceCatherine, una joven de 17 años llega como bailarina a la Ópera Garnier dónde vivirá junto a sus compañeras. Luego de la desaparición de la cantante Christine durante toda una semana despierta sospechas en ella, así que decide investigar sobre aqu...
