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Emma.

Las cuatro paredes de la habitación eran los únicos testigos de lo que teníamos el de trenzas y yo.
Nadie más estaba enterado de nuestra relación, ni los mismos chicos de la banda ni mis amigos.

-¿En qué piensas?- Pregunto Tom mientras me veía intrigado, su cabeza estaba sobre mis piernas ya que se encontraba acostado en el sillón/sofá.

-En lo raro que puede ser la vida, cambios que pasan en tan solo un segundo- Comenté para mirarlo a los ojos, amaba su mirada.

-¿Por qué lo dices?- Cuestionó el de trenzas nuevamente

-Es que hasta ahora no entiendo cómo es que podemos estar juntos, no pienses mal, me refiero a que antes ni cruzamos palabras, ni nos saludábamos y de la nada ya somos algo- Respondí a lo cual el se levantó de un brinco para después mirarme fijamente.

-¿Crees que esto está mal?- Este chico me pone nerviosa con las preguntas.

-Claro que no lo creo, yo amo lo que tú y yo tenemos, te amo a ti- Solté para después tomar su rostro entre mis manos.

-Debes de convencerme con un beso- Su cara era totalmente diferente, este es q parecía bipolar.

Y eso hice, junté nuestros labios en un cálido beso, mis manos se posicionaron en su cuello y las suyas en mi cintura acercándome más a él, solo fue cuestión de segundos para que esté empezará a subir el tono de aquel beso.

Una de sus manos se colocó en mi cuello para profundizar más el beso, empecé a sentir como empezaba a recostarme en aquel sofá y se posicionaba encima mío, la mano que estaba en mi cintura empezó a subir para empezar a acariciar debajo de mi blusa.

-Tom, aquí no- Comenté en medio del beso.

-No hay nadie aquí, estamos solos- Soltó este para bajar hasta mi cuello y empezar a dejar besos en este, coloqué una de mis manos en su nuca.

-Lo bueno que no querías- Se burló al dejar de besarme.

Y así fue como siguió con lo que estaba haciendo, esto terminará mal.
Paso solamente unos segundos cuando escuchamos como la puerta se abría, el no tardó ni un segundo en quitarse de encima mío, todo estaba en completo silencio.

-Creo que no llegamos en un buen momento- Soltó Gustav haciendo que el silencio incómodo acabara.

-Llegamos en un buen momento, imagínate que nos sentaríamos en dónde Tom hizo sus puercadas con la asquerosa de Emma, aunque ya tenía mis sospechas- Comentó Bill para entrar de lo más tranquilo y sentarse en el sofá desocupado.

-¿Sospechabas?- Pregunte algo apenada.

-Puedo ver cómo es que Tom te mira, además han estado muy cercanos y ustedes ni se hablaban, pero lo que más me molesta es que ahora lo prefieras a él antes que a mi- Respondió Bill mientras actuaba como una persona sufrida.

-Jamás te cambiaría Bill- Respondí.

-Callense, yo sigo traumado por lo que mis preciosos ojos vieron- Soltó Georg para irse directo a su cuarto.

-Como si jamás hubiera tenido sexo- Se burló Bill mientras rodaba los ojos.

-¿Pero son novios de esos que se besan y todas esas cosas?- Cuestionó el rubio mientras se sentaba al lado del gemelo pelinegro.

-Creo que es algo muy obvio Gustav, se nota que no has dado ni tú primer beso- Soltó un Tom burlón, yo era todo lo contrario, seguía apenada por la situación.

-Perdona don todas mías, pero yo si respeto mis labios- Respondió el rubio para después cruzarse de brazos.

-¿Qué mierda dices? ¿estás drogado o qué?- Cuestionó un Tom intrigado.

¡𝙉𝙤 𝙨𝙤𝙢𝙤𝙨 𝙉𝙊𝙑𝙄𝙊𝙎! // 𝘛𝘖𝘔 𝘒𝘈𝘜𝘓𝘐𝘛𝘡Donde viven las historias. Descúbrelo ahora