Por un segundo creyó que su cerebro relacionó mal las cosas, que su madre no se había puesto a hablar deliberadamente sobre Remus Lupin o insinuara que su hijo necesitaba más compañías parecidas a su primer amor. Pero, en el instante que su nombre salió de sus labios, Lucius no supo qué reacción tener; todo se detuvo, cualquier concentración neuronal puesta en su trabajo, respirar y el latir de su corazón.
Lucius se sintió azotado por una conmoción fría y al mismo tiempo cálida; la primera por la clara mención de que su madre se encontró frente a frente con Remus e incluso habló con él; la segunda fue por la sencilla razón de pensar que Remus se encontraba en Londres, en el mismo lugar que él. Era lo más cerca que Lucius ha vuelto a estar de él desde que se separaron, era tanto un regalo como un castigo.
La expresión que se colocó en su rostro seguramente fue demasiado extraña para Lucero, porque por un segundo miró a Lucius como si no fuera su hijo y se tratara de una persona distinta; sus ojos azules se abrieron de par en par y sus cejas rubias apenas se fruncieron. Ella estaba desconcertada por la aparente vulnerabilidad legible en el rostro de Lucius. Él no pudo culparla en ese momento, ese era el efecto que reservaba solo para tres personas en su vida, y una de ellas siempre sería Remus.
—¿Lucius...? — llamó con cautela la mujer y Lucius apenas consiguió estabilizarse de nuevo, pero no pudo decir lo mismo de su voz cuando sonó levemente trémula al preguntar:
—¿Hablaste con Remus?
Al parecer, su pregunta fue rápidamente mal interpretada por su mamá, quien cambió su expresión por un ceño fruncido y los labios apretados en una línea, ofendida.
—¿Enserio no me estabas escuchando? ¡No puedo creer que te niegues a creer que tienes parecido a tu padre cuando te comportas como él! — siseó.
Lucius ignoró el insultó y esta vez habló con más firmeza.
—¿Me vas a responder o no?
—¿Por qué tendría que hacerlo?
—Mamá... — gruñó en advertencia, ella arqueó una ceja y le dedicó una mirada evaluadora por unos segundos.
—Lo hice — dijo con voz tranquila mientras se acercaba a su escritorio y tomaba asiento en una de las sillas frente a él, cruzó la pierna y miró a Lucius con atención. —. Fue agradable, estaba alegre de verlo. ¿Recuerdas que una vez te hablé sobre sus cicatrices? Bueno, al parecer siguen sin ser impedimento en su físico. Solo se veía cansado, una pena si esas ojeras se le llegan a marcar más que esos cortes-
—¿De qué hablaron? —insistió Lucius, ignorando el sentimiento pesado que se alojó en él al saber de nuevo sobre sus cicatrices. Durante mucho tiempo las reconoció como la inseguridad de Remus y tenía cuidado al referirse a ellas. Su madre, por otro lado, pareció no tener tacto en el tema.
—¿De qué más podríamos hablar? Un poco de su vida, la razón por la que ustedes se alejaron, el lugar donde trabaja... En realidad, no fue gran cosa. Noté de inmediato que quería mantener ciertas reservas y yo no quería inmiscuir en su vida.
—La razón por la que ambos nos alejamos no es algo que necesites preguntar. — Espetó Lucius.
—Te lo dije, fue una de las pocas personas que valía la pena conservar contigo. —Lucius sintió que una herida mal curada volvía a abrirse y miró a su madre con frialdad.
—Creo que tu visita se ha extendido más tiempo del necesario, deberías irte.
Lucero sonrió, no fue la típica sonrisa condescendiente, Lucius conocía a su madre y su habilidad para sonreír cuando había conseguido algo que quería. Sin embargo, no quiso tenerla más tiempo del necesario en la oficina, al menos no hablando sobre Remus abiertamente y fingiendo que le importaba.
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Luz de Estrellas
Фанфикшн[Segunda Parte de Bajo la Luz de la Luna] Años después de los acontecimientos vividos, Remus se va a estudiar su universidad en Alemania y permanece la mayoría del tiempo en el extranjero, extasiado por intentar hacer un camino diferente lejos de I...
