El amanecer es la clara señal de que existen los nuevos comienzos.
Veo el reloj que esta sobre la pared de mi habitación.
06:07 Am
La luz del amanecer entra ligeramente sobre el ventanal, en cualquier otro día habría saltado de la cama para ir a molestar a Damian y fuéramos a cabalgar, aprovechando los días en que estoy aquí, desde que entré a la universidad solo vengo un fin de semana al mes, lo cual se me hace injusto porque podría viajar cada fin de semana, pero son instrucciones de Braulio.
Además también tengo que visitar a mis padres que ahora están más cerca del departamento en el que vivo.
Damian no está, me recuerda mi subconsciente
Trato de hacer caso omiso, hoy tengo que hacer lo que estuve planeando esta madrugada y no puedo permitir que la ansiedad se apodere de mi en momentos cruciales de nuestra vida, no podemos darnos el lujo de enloquecer.
Me levanto, abro el ventanal y respiro, el fresco de la mañana me da de golpe y el aroma a los cafetales inunda mis fosas nasales.
Me dirijo hacia la ducha y antes de encender la regadera me veo en el espejo
¡Por dios Avery! mis ojeras son tan pronunciadas que parece que traigo gafas, mi piel está pálida como si fuera una hoja de papel orgánica mal hecha, y mis labios están un poco secos.
Nunca he Sido muy vanidosa como Daniela, pero definitivamente nunca me había visto en este estado tan iracundo.
Tomo un baño para tratar de espavilarme, froto mi cabello y el shampoo con olor a fresas me hace sentir reconfortada.
Salgo y voy hacia mi armario, tiene más cosas de las que necesito realmente, si tenemos en cuenta que mi vestimenta no suele ser tan variada.
Tomo unos shorts de mezclilla—ya que pronto quedarán guardados hasta el siguiente verano, una playera negra con unos logotipos raros de colores fosforescentes y Converse negros con un cinto con la leyenda de la misma marca y empiezo a vestirme.
Seco mi cabello y trato de peinarlo, aunque es inútil, mi cabello a diferencia del liso envidiable de Daniela, es un poco rebelde digamos, las puntas siempre tienden a levantarse y se ondulan.
Trato de esconder un poco las ojeras que tengo con un maquillaje natural que me haga parecer con vida, máscara de pestañas y bálsamo labial.
Son las 07.30 AM
Se que es muy temprano para salir de la casa, pero no sé cuánto tardaré en encontrar a Gael Rossier.
Planeo decirle que me devuelva el sobre, necesito la matrícula del auto, y no tengo idea donde vive, las veces que lo he visto han sido pocas y en las calles por casualidad y estoy más que segura que él no sabría de mi existencia si no hubiera llamado.
Tengo claro que fue una estupidez, pero cuando ese hombre me entrego el sobre y vi su contenido casi me da un ataque de panico, salí corriendo tras de él pero ya había subido a un auto así que de inmediato saque un bolígrafo y anoté la matrícula.
No sé decir con franqueza porque, pero he de admitir que ver tantas series policíacas me dieron la idea de que ese era un dato clave.
Así que sin saber que hacer recordé una conversación con Damián.
—Dam...
—mmmmmm
—¿quien era el muchacho que te llamo anoche?
Damian parece dudar mientras responde
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Balas Perdidas
RomancePodría decir que estoy arrepentida, porque no se si es lo más estúpido o lo más valiente que he hecho en mi vida. Pero en realidad no es lo que siento. En este preciso momento que me sostiene una hebra desgastada, de la cuerda floja en la que se co...
