Psique

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Psique estaba en el borde del abismo y Venus ordenó a su hijo dispararle las flechas, pero Cupido al verla, se enamoró de ella y creció hasta convertirse en un joven apuesto.

Cupido, en contra de los deseos de su madre, se casó con Psique pero con la condición que como ella era mortal, tenía prohibido mirarlo, él la visitaria por las noches en la oscuridad y por ninguna razón ella podría verle la cara.

En la mitología griega de Eros y Psique se narra la lucha por el amor y la confianza entre Eros (o Cupido) y la princesa Psique.

En el mito Eros representaba el poder sobrecogedor del amor, que por su fuerza puede también destruir.





Veo mi reflejo en el espejo del baño.

Por días mi rostro ha estado pálido y ojeroso, mi cabello simplemente en un chongo descuidado sobre mi cabeza.

Pero hoy me siento con más energía, me siento emocionada.

Punzadas inconstantes en mi estómago me hacen sentir viva.

Y me bendigo y me maldigo por ello.

Porque se que mi recarga de epinefrina en este caos, tiene nombre y apellido, y unos ojos que solo de imaginarlos ya me han quitado el aliento.


Patética —dice la Avery burlona, cambiando su atuendo

Que bien me abandona en el abismo de la tristeza y solo aparece cuando tengo energía.

nena a mí no me gusta sufrir, pero me encanta ver tus ridiculeces y presiento que por fin tendremos acción —dice sentándose cómodamente






Este hombre me está volviendo loca.


Alguien toca la puerta de mi habitación y siento que un infarto está por llegar a mi corazón.


Las manos me sudan y no logro unir ideas

Otra vez golpean la puerta.

Dios no puedo, no puedo, no estoy lista para esto.

Siento que voy a desmayarme aquí mismo.

—¿Avery?—es la voz de Alberto

Y la bendigo y maldigo.

—adelante

Alberto abre muy despacio y entra a la habitación.

Me observa y sonríe

Este hombre es tan inusual es como ver a un ogro con cara dulce, no se cómo explicarlo.

—Avery, ven siéntate—señala la cama y se dirige a ella

Lo sigo y me siento.

—Avery se que no puedo pedirte que me perdones, después de todo lo que has pasado, asi que te diré que cada una de mis acciones ha sido para proteger lo más valioso que tengo en la vida, que es mi familia.
La estrategia era que Braulio se confiara y así el Colombiano atacaría, sin involucrar a los Rossier para evitar futuras venganzas, pero Braulio es impredecible y debo admitir que más listo de lo que pensé, lo subestime—dice con tono cansado

—pero bueno eso es en los negocios, pero independiente de ello, no voy a pedirte que perdones a Gael.

Siento una punzada en el pecho.

—no te lo pediré porque ya hemos tomado muchas decisiones por ti, y no es justo que pagues por nuestras acciones.



Estaba furiosa, y estaba preparando una lista de cosas que decirle a este hombre.

Balas Perdidas Donde viven las historias. Descúbrelo ahora