Cinegética

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Conjunto de técnicas y estrategias empleadas y sistematizadas para cazar animales.

La claridad entra por mi ventana, mientras yo disfruto de unos minutos perfectos en la cálida cama que me arropa.

Tenía muchas noches sin dormir así, sin despertar con ataques de ansiedad y al borde de la locura.

Me froto los ojos, mi cuerpo me agradece el descanso de esta noche.
Me giro y estoy sola entre las sábanas.

Eso me decepciona y me tranquiliza a partes iguales.

Kim entra sin tocar como últimamente acostumbra.
Su melena rizada se mueve al compás de sus pasos, sus mechas azules se ven más intensas con esta claridad.

—Señorita—dice sentándose en la cama
—Kim, buenos dias—digo sonriendo

Ella me observa.

—vayaaaa ¿pero que tenemos aquí? ¿Acaso mi hermano te dió un recargon de energía anoche?— mueve las cejas y ríe

—callate, Kim—le aviento una almohada

—ufff de esos son los electrolitos que necesito nena

Rio

—no paso nada loca, apenas y hemos hablado

—si pues yo tampoco hablaría mucho la verdad


Reímos como locas, de pronto sentimos un lapso de tranquilidad entre la turbulencia.

—solo, solo necesitabamos descansar—digo soltando un poco de aire

—ajam, en fin señorita levanté su trasero enamorado porque es hora de entrenar—dice aplaudiendo

—¿que?—digo haciendo muecas

—mamasita tienes que seguir entrenando, si quieres controlar mejor la respiración, y no voy a tirar semanas de inversión solo porque un metro ochenta regreso y ahora ocupa tu atención

Rio y me levanto
Kim es tan disciplinada con el ejercicio que contagia su energía.







—No Kim, eso no es posible estás loca—dice Kilyan mientras pega puñetazos al saco colgado en el gimnasio de la mansión Rossier.

—claro que si es posible, porque yo soy la mejor, en tu caso si es imposible—ríe mientras jala unas ligas hacia su cuerpo


Apago la banda y bajo casi sin aliento, hoy he alcanzado los 35 km.
Me siento sobre un equipo y tomo agua, mientras trato de secar mi cuerpo.

Kilyan golpea y golpea el saco casi con furia.

—heeee nene ¿acaso ese saco tiene cara?—dice Kim pasando una toalla por su cuerpo

Kilyan para y se ríe.

—Tal vez la tuya

—claro porque en persona jamás podrias tocarme un pelo—dice Kim con voz socarrona

Kilyan ríe

—Kim ¿yo puedo hacer eso?

—¿Golpearme? Ni en dos vidas nena—dice riendo

—No mensa, me refiero si puedo boxear

Ella rueda los ojos y coloca sus manos en su estrecha cintura.

—Puedes hacer todo lo que te propongas mi amor, acuerdate que hasta lo imposible se logra, solo que cuesta un poco más—dice tocando su sien con dos dedos

—Ven...te ayudará de hecho.

—A ver puñitos—le dice a Kilyan

Y él se detiene divertido.

Balas Perdidas Donde viven las historias. Descúbrelo ahora