Castígame, oh señor.

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Pasaron algunos días después de aquello, recordaba aún los toques latentes que su amo le había regalado, cada beso, cada caricia, cada gemido y rasguño suyo... Todo estaba impregnado en su memoria.

Pero ahora, solo quedaba en su memoria, lamentablemente después de ello, nada más paso.

Y le angustiaba bastante, además de que ya casi no lo acompañaba a sus reuniones, lo veía más desubicado que antes.

Habían ocasiones en las que ni siquiera llegaba a su cuarto a descansar, si, comprendía que tenía muchísimo trabajo que hacer, pero fuese la razón que fuese, no tenía nada relacionado con su proyecto.

Se terminó de secar bien el cabello, intentó distraerse en la ducha, solo obtuvo como respuesta lo mismo, nada.

Era su deber ¿no?, el bienestar de su señor, tanto físico, como sentimental.

Dejó la toalla húmeda al lado de la cómoda y se terminó de acomodar la pijama, se rasco el cuello justo en la cicatriz del número que se había marcado hace tiempo con la navaja, por alguna extraña razón había comenzado a molestarle, pero lo mejor era no hacerle caso.

Camino hasta el estudio de su amo, irradiaba poca luz por la puerta, quizás estaba leyendo de nuevo.

Y si, ahí estaba, sobre el escritorio con el semblante serio y el ceño recto.

Woo le miró desde aquel umbral, realmente no comprendía que era lo que estaba pasando, pero fuera lo que fuera estaba haciéndole sentir ignorado, no tomado en cuenta.

Recordar la última noche en que lo tomo solo lo hacían ponerse más preocupado, con miedo, con temor.

¿Debía de preocuparse? Un día sentirse querido, a los siguientes no.

-¿Wonnie?-

El menor apretó los labios y se quedó quieto en la puerta, el pelinegro dejo el libro sobre el escritorio y su corazón latió con fuera.

-¿no quieres irte a descansar?- le preguntó mientras caminaba hacia él y acariciaba sus cabellos -yo me tardare ...-

"Como todas las noches", pensó el castaño.

-¿No puedo quedarme a su lado?- preguntó el castaño con los ojos pegados a su señor, este le sonrió con ternura, como si quisiera brindarle seguridad, pero dando el resultado contrario.

-Tranquilo, estaré bien - le dijo mientras se inclinaba un poco hacia abajo y dándole un besito en la coronilla de la cabeza - no quiero que mi niño se desvele-

-Pero... - el castaño quiso reclamarle, quiso demostrar que ni estaba conforme con eso, pero su actitud tan dócil no le permitía hacerlo, solo bajo la mirada derrotado y asintió - está bien... -

El mayor revolvió de nuevo su cabello y camino hasta el escritorio, Wooyoung se dio la vuelta y se frotó las manos.

-Wonnie... -

-¿si? - preguntó inmediatamente el menor dándose vuelta para mirar al pelinegro, San le dedico otra suave sonrisa.

-¿Quieres acompañarme mañana al palacio? -

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Si, no era ningún tonto.

Anoche, San se había dado cuenta que Wonnie buscaba de su atención, lo comprendía, el mismo sabía que estaba actuando completamente condescendiente.

Yours (Woosan)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora