BITÁCORA DE INVESTIGACIÓN
Proyecto: Baba Yaga
Sujeto de prueba: Phi
La autoestima de un soldado nunca debe depender del juicio de un desconocido.
Asteria Magno.
Île de la Cité.
París, Francia.
Viernes 30 de junio.
19:32 horas.
Mi hermana me pasa el collar. Es de plata y esmeraldas; lo conseguí cuando, de un puñetazo, le quité dos dientes a Nala. Eran de leche, y papá nos hizo luchar por las joyas.
Es una versión del que mi madre usó en su coronación como Miss Universo.
Me encantan las esmeraldas por el corte de las piedras. Por la forma en que la luz se rompe en ellas. Como si estuvieran vivas.
Lo dejo caer sobre mi cuello. Queda en mi escote. Este collar no es un adorno. Es todo lo que tengo ahora, y por lo que luché.
—Te ves preciosa, hermanita —me dice Léa, quien acompaña mi collar con aretes a juego. Me besa la cabeza con delicadeza.
Hoy lo voy a conocer. A Brus Moore.
Mi futuro esposo. Un soldado que ha entrenado bajo el mando de mi padre, un soldado de élite del comando ruso. Su apellido tiene muchísimo poder en Argentina. Su madre es embajadora y su padre es el general del comando Nightfall.
Me levanto de la silla. El vestido ya está en mi cuerpo. Es blanco, marca cada una de mis curvas. Largo. Con una abertura en la pierna derecha que deja ver la cicatriz del jaguar. Y el corsé tiene encaje que hace ver mi cintura más delgada de lo que es.
—Mi niña —mamá termina poniéndome loción por todo el cuerpo. Ella es como una versión mía, pero mayor, no tiene arrugas y es demasiado sensible. Me toma el mentón y deja dos besos en mis mejillas—. Humpry no para de enviarme mensajes diciéndome lo emocionada que está por verte.
—Faltan veintiocho minutos —dice Nala. Ella odia la impuntualidad, como la buena soldado que es. Detesta que las personas lleguen tarde.
Me levanto de mi asiento, dejando a un lado los productos regados. Tapo labiales, guardo la paleta de sombra, todo en donde estaba.
—Me muero por conocer a tu prometido; tu padre me comentó que es uno de los mejores capitanes.
Anaïs me besa el hombro descubierto. Sus manos me acarician los hombros, cuadrando mi postura.
—Te ves radiante, cariño.
Miro el espejo. Y no me reconozco. Es como si otra persona estuviera dentro de mí, como si ya no existiera más que el control remoto de mi vida.
Me quito el collar. Los aretes. Con dedos temblorosos. Y me pongo otros. Estos son de oro rosado, mis aretes de la suerte. No son tan relucientes ni tienen diamantes enormes; son elegantes, con diamantes pequeños. Me gustan más. Pongo una pinza del mismo color en mi tocado.
Ahora sí. Ahora veo a Asteria. Me gusta cómo luce. Las joyas, brazaletes y manillas del mismo color. Sonrío.
—Vamos, niñas —dice mamá—. Es hora de conocer a los Moore.
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Alain Ducasse.
20:03 horas.
Llegamos tres minutos tarde. Odio la impuntualidad. En la milicia, es una ofensa. Una falta de respeto. Y ahora, aquí, en este restaurante de lujo del Plaza Athénée, sé que me van a juzgar. Había demasiados coches y nos impidieron llegar al hotel de manera más breve.
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Cerberus (Hipogeo I) *Editando*
ActionAsteria Magno es la primogénita del general más letal y peligroso de las FMSE es trasladada a la central de Rusia en donde se encargará de acabar con un juego, un juego con fuego en donde aprenderá a no quemarse o a arder. ¿Estas dispuesto a jugar?
