Capitulo Elf

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BITÁCORA DE INVESTIGACIÓN

Proyecto: Adefesios

Sujeto de prueba: Tumor (antes conocida como Sujeto Tau; desarrolló una reacción inesperada a proteínas experimentales)

El orgullo es una forma sofisticada de ignorancia. Un sujeto que se niega a conocer aquello contra lo que lucha termina convirtiéndose en su propia derrota. Las balas rara vez matan primero; antes lo hace la soberbia.

Rostov del Don, Rusia.
Sábado 1 de julio.
Brus Moore.
2:45 horas.
Humo.

El olor inconfundible a margaritas y miel está en mis fosas nasales. Isabella Denver está debajo de mí, sonrojada; sus ojos dorados como el whisky me miran con la fascinación de un niño por sus juguetes.

Mis manos viajan por la curva de su cintura, por sus caderas anchas. Subo hasta el encaje que cubre sus pechos. El material rojo cede ante mis tirones. Ella murmura una risita por lo bajo. Es una de las mujeres más espectaculares que ha pisado mi cama, y es más que increíble.

Tiro del encaje y me meto en la boca uno de sus pechos. Tiene pechos generosos y pezones rosados que chupo, tironeo y muerdo, provocando gemidos que suben mi ego. Murmura mi nombre.

Pongo mis labios sobre el valle entre ellos, moviendo mi lengua por su piel caliente, por su piel blanca. Mis manos se enredan en su cabello rubio, y la tironeo para juntar mis labios con los de ella. Me toca los hombros, dejando rasguños por mis brazos, espalda y hombros. Doy una vuelta a mi mano sobre su cabello, haciendo que arda un poco sin necesidad de lastimarla.

Nuestros labios se encuentran en una danza erótica que calienta cada parte de mi cuerpo; cada célula hierve al tenerla como la tengo: abierta y dispuesta a recibirme.

Sus manos me aprisionan. Se mueven, sosteniéndome por todos lados, acariciándome el cabello, el cuello, el lugar que tiene entre sus manos, lugar que marca.

— No te detengas.

Tomo sus glúteos. Mis manos acarician su carne dura que, bajo mis dedos, se vuelve tensa. Me gusta apretujar y dejar tantas marcas como sea posible sobre su cuerpo, sobre su piel. Me gusta cómo, cuando más aprieto, más me vuelvo loco de lujuria.

—Dios —murmura, y su voz es seducción pura.

Cambia de posición y se sube para bailarme encima, rebota en cima de mi cuerpo y de los pantalones que me acababa de poner. No me dejó ir y quiso un cuarto asalto. Ella no se cansa de mí, y es mi polvo seguro. Nunca me dice que no; solo tengo que decirle alguna palabra bonita y ya se derrite entre mis manos.

Me baila encima, rebotando en mí, creando fricción entre nuestros cuerpos. Mis manos bajan y se cuelan por sus bragas de encaje rojo. Acaricio su clítoris cuando lo encuentro, creando aún más fricción entre nuestros cuerpos. La giro, tomando yo de nuevo el control. Me bajo los pantalones como puedo; mi glande sale redondo y grande, mi polla está erecta y lista para deslizarme en su interior. Pongo mi tronco entre sus pliegues; mi glande roza su clítoris y ella hace unos gemidos suaves, mordiéndose el labio inferior.

Muevo mi polla por sus pliegues hasta que su humedad me la baña entera. Tomo el tronco y la pongo en su entrada. Mientras entro despacio, Isa levanta su rostro y me besa con furia, pone su lengua en mi boca y sigo su juego, a su ritmo.

Su cabello todavía está en mi mano y lo uso de apoyo para moverme. Las penetraciones me hacen gruñir, y sus gemidos se mezclan con mis jadeos. Su piel calienta cada parte de mi cuerpo, y la sensación es embriagadora. Me asfixio con lo que me hace sentir esta mujer.

Cerberus (Hipogeo I) *Editando*Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora