Asteria Magno
3 años.
Japón.
Phi
La nona dice que la lluvia es solo agua, pero sé que es el cielo llorando por mí. No para, no cesa, nunca termina en mi jaula.
Quiero a mi mami y a mi papi, no quiero estar con la nona Herges, ella es mala. Le gusta ponerme inyecciones. Le gusta hacerme temblar. Le gusta ponerme las voces.
Ella dice que no las escucha. Es mentira. Sé que las escucha. Y no me gusta lo que dicen.
Las voces son feas. No quiero escucharlas pero nunca se dejan de oír, nunca dejan de repetir lo mismo una y otra vez. A veces pienso que ya no están y entonces están otra vez, más fuertes, más cerca, como si se mudaran adentro de mis huesos.
Una voz dice: Entiérrale un bisturí en la arteria carótida hasta verla en el piso. No sé qué es carótida. No sé qué es bisturí. Solo sé que la voz quiere que alguien se caiga y no se levante.
La puerta se abre. Los ojos de la nona son de un azul hermoso, es como si el mar se reflejara en su mirada. Me gusta el mar.
Mi papi me llama cocodrilo porque me encanta nadar. Soy muy buena. Soy excelente. Me gusta también buscar peces, y cantarles a las ranas. Atrapar luciérnagas.
— Vamos, Phi.
Su voz es suave. La nona Herges da mucho miedo. Ella nunca me deja sola. Pero prefiero que en mi jaula llueva. Me gusta esta jaula. La otra no.
Quiero pararme pero mis piernas no quieren. Están durmiendo otra vez, o tienen miedo, no sé. Tiemblo. Tiemblo mucho. La nona dice que es porque soy floja, que las niñas fuertes no tiemblan. Era fuerte antes. Antes nadaba todo el día y no me cansaba. Ahora tiemblo y no puedo parar.
Alguien me carga. No veo quién. Solo siento brazos que no son de mami, que huelen a algo químico, como la nona. Me mueven y mi cabeza se va de lado. Quiero gritar que me bajen, que quiero caminar, que soy el cocodrilo guerrero de mi papi, que nado. Pero mi boca también tiene miedo. Solo sale un sonido que no es una palabra. No me gusta ese sonido. Suena como un animalito lastimado.
Como un perrito llorando.
No sé dónde estamos. Ni cuánto tiempo llevo con la nona Herges. Solo sé que ya estoy olvidando el rostro de mi mami. Su voz. También la de mi papi. Antes los veía cuando cerraba los ojos. Ahora solo veo las voces. Son negras. Son feas. No quiero que sean lo último que veo.
Me dejan en una habitación blanca con vidrios blancos. No veo nada. La habitación es grande. No hay ningún objeto. La puerta se cierra detrás de la nona y la persona que me trajo.
Me mantengo acurrucada en el piso.
— Experimento uno, unidad de resistencia. Sujeto: Phi.
Habla una voz más allá del vidrio. Es de una de las técnicas que asiste a la nona. No sé su nombre ni cómo es. Solo sé que su voz es cruel. Como la de mi nona. Como las voces.
No otra vez.
— Comencemos con la sexta prueba de adaptación auditiva — dice Herges.
Su voz es fría. Como si yo no le importara. Vine con ella porque me trajo muchos chocolates. Me dijo que era su nieta favorita. Que me compraría un castillo de chocolates si iba con ella.
Solo me trajo a este lugar. Donde no veo a mi hermanita Nala desde hace mucho tiempo, tampoco siento las patadas constantes de la bebé en la panza de mi mami.
Al inicio lloraba más.
Antes no le tenía miedo a las agujas. Era valiente cuando me ponían inyecciones, mi papi siempre me compraba helados cuando no lloraba. Ahora no quiero más jeringas. A veces hacen que se me duerman los pies.
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Cerberus (Hipogeo I) *Editando*
AcciónAsteria Magno es la primogénita del general más letal y peligroso de las FMSE es trasladada a la central de Rusia en donde se encargará de acabar con un juego, un juego con fuego en donde aprenderá a no quemarse o a arder. ¿Estas dispuesto a jugar?
