BITÁCORA DE INVESTIGACIÓN
Proyecto: Baba Yaga
Sujeto de prueba: Phi
La distancia es una herramienta de laboratorio. Cada despedida elimina un vínculo. Cada nuevo destino reemplaza una parte de la identidad anterior. El sujeto continúa funcionando con niveles óptimos de eficiencia. La pérdida comienza a parecerle una rutina.
Asteria Magno.
Lunes 5 de junio.
Río de Janeiro, Brasil.
Se reinicia la partida.
7:32 horas
Me arde la cabeza.
No un dolor común, no… esto es una implosión lenta, como si mi cerebro estuviera siendo apaleado por una orquesta desafinada. Nunca en mi vida había tomado tanto, y eso que soy buena para aguantar. El carnaval fue una locura, ruidos, luces, sudor y risas que parecían eternas, y ahora mi cuerpo se niega a levantarse. Sé que es malo, que es un exceso, que el alcohol es un enemigo traicionero… pero esta ocasión lo justificaba: mi ascenso a sargento. Un evento que se debía brindar hasta el amanecer. Dios santo… prometo, por lo que más quiera, no volver a tomar así.
Sin embargo, hay algo peor que la resaca: esa alarma lejana, metida en lo más hondo de mi cráneo, recordándome que algo muy malo está a punto de suceder.
Escucho gemidos.
Giro con lentitud, como si cada movimiento me costara la vida, y me cubro la cara con la almohada para no oírlos. Son de Mateo y Aura. Por el amor de todo lo sagrado… ¿a qué hora se cansan esas dos criaturas? Busco mi despertador con la vista, y en cuanto mis ojos procesan la hora, la adrenalina me arranca el sueño de cuajo.
—Mierda.
—Mierda.
—Mierda santa.
¡Mi vuelo sale a las ocho!
Me levanto como si la cama estuviera en llamas. Mi habitación parece el escenario de un terremoto: ropa tirada, botellas vacías, maquillaje esparcido… y yo, en menos de cinco minutos, ya estoy vestida, con el cabello recogido como puedo. Salgo disparada hacia la habitación de Sebastián. Soy su Rummy. Golpeo la puerta como si intentara tumbarla.
—¡Sebastián! ¡Es tarde! —grito desde el otro lado, aporreando madera. No hay respuesta. Empujo la puerta… y ahí está. Él, junto a una mujer, entrelazados. Me arde la cara de vergüenza, pero no hay tiempo para delicadezas—. ¡Levanta ese trasero! ¡Muévete o me deja el avión!
Él se revuelve incómodo. Yo le suelto la sentencia final.
—Tienes tres minutos o tomo el coche y vas a recogerlo tú al aeropuerto.
Salgo con la mirada asesina de la mujer todavía clavada en mi espalda. Llego a la cocina, tratando de respirar hondo para no entrar en pánico. Podría cancelar el vuelo… pero mi madre me mataría. Y si intento mentirle, pondrá a Lea a confirmar mi historia. Perdida por donde lo mire.
Mateo aparece en la puerta, despeinado, con cara de zombie.
—Dime que hoy no es lunes… —Me mira, yo afirmo. Él maldice—. Son las 7:47. ¡Vas a llegar tardísimo!
Mateo corre a su habitación, Aura sale con un vestido y unas sandalias que se pone mientras avanza. Sebastián reaparece un poco más ordenado. Ellos cargan mis maletas mientras yo me aferro a la principal.
Salimos corriendo del penthouse, bajamos las escaleras a toda velocidad. El todoterreno está mal estacionado afuera, pero nadie dice nada. Me subo, Sebastián pisa el acelerador y el rugido del motor se mezcla con mi respiración agitada. Me cepillo el pelo en el asiento mientras atravesamos las calles de Río. Aura se arregla el cabello como si nada, ese cabello que parece una trampa mortal para cualquiera que la mire.
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Cerberus (Hipogeo I) *Editando*
ActionAsteria Magno es la primogénita del general más letal y peligroso de las FMSE es trasladada a la central de Rusia en donde se encargará de acabar con un juego, un juego con fuego en donde aprenderá a no quemarse o a arder. ¿Estas dispuesto a jugar?
