BITÁCORA DE INVESTIGACIÓN
Proyecto: Baba Yaga
Sujeto de prueba: Phi
La ilusión de elegir un camino produce mejores resultados cuando el destino ya fue decidido por alguien más.
Bienvenida a Brasil.
Asteria Magno.
14 años
La carta tiembla entre mis manos. Mis ojos corren por las líneas y el aire se me atasca en la garganta antes de explotar en un grito.
—¡Nala…! —mi voz se quiebra, un salto me arrastra directo a sus brazos—. ¡Lo conseguí! ¡Maldita sea, lo logré!
Nala ni siquiera levanta la cabeza del libro, la tapa dura negra brilla bajo la luz.
—Tú querías ir a Rusia —dice, con ese tono plano de sabelotodo que siempre me saca una sonrisa.
—Lo sé, lo sé… —me muerdo el labio, intentando no reírme—. Pero primero entro, y luego pido el traslado. Por Dios, Nala… —mi corazón va como un tambor desbocado—. ¡Estoy dentro!
Ella asiente, pero sus dedos siguen pasando páginas.
—Te felicito.
La puerta se abre de golpe. Un aroma dulce, familiar, me golpea antes de oír la voz.
—¡Llegó! —Leá irrumpe como un huracán—. ¡Dime ya qué dice! ¡¿Te aceptaron?!
—Sí —mi voz apenas alcanza a afirmarlo cuando su grito me sacude los tímpanos.
Nala se cubre las orejas, pero Leá ya baila de lado a lado, moviendo la cintura con una gracia que me recuerda nuestras clases de contemporáneo. Ella siempre me sigue en todo, como si nuestras vidas fueran una coreografía.
—¡Te aceptaron! —me arrebata la carta y vuelve a gritar, como si las paredes necesitaran saberlo—. ¡Aceptaron a mi hermana!
Me toma de las manos y me arrastra a bailar. Y yo me dejo llevar, con el pecho tan lleno que parece que va a reventar. Los pasos se mezclan con risas, con golpes de cadera improvisados. Me siento otra vez en cubierta, capitana de corbeta en la marina de India, pero esta vez con un futuro nuevo brillando frente a mí.
—¡No puedo creerlo! —Leá me arranca la cachucha y la lanza a Nala. El impacto le da de lleno en la cara.
—Idiota… —Nala se la devuelve con puntería militar.
Leá solo saca la lengua.
—¡Esto hay que celebrarlo! ¿Ya le dijiste a papá?
Niego con la cabeza.
—Todavía no.
—Llámalo ahora. No lo llamamos hace una eternidad.
—Lo llamaste anoche —murmura Nala, sin despegarse del libro.
—Eso fue hace una eternidad para mí. —Leá ya tiene el teléfono en la mano. Marca y, cuando papá contesta, me lo arrebata—. ¡Papá! ¡Asteria está dentro de las FMSE!
Me lanza el aparato, casi como si fuera una granada.
—Te lo dije, cocodrilo —la voz de papá tiene un calor que me enciende la piel—. Ingresaste más rápido que yo. Estoy orgulloso, coco.
—Te amo, papá.
—Y yo a ti, mi guerrera. ¿En qué central estarás?
—Río de Janeiro.
—Ven antes de ir a Brasil y saluda a tu madre en Francia —su voz se corta, y con ella, el refugio que me da.
—Asteria… —Nala levanta la carta, sus cejas arqueadas—. Aquí dice que te requieren con urgencia.
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Cerberus (Hipogeo I) *Editando*
ActionAsteria Magno es la primogénita del general más letal y peligroso de las FMSE es trasladada a la central de Rusia en donde se encargará de acabar con un juego, un juego con fuego en donde aprenderá a no quemarse o a arder. ¿Estas dispuesto a jugar?
