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No espero ni llegar, antes de entrar por la puerta lo tomó entre sus brazos y lo beso como un desesperado, quería grabar en su mente cada detalle de aquel que había logrado hacerlo sentir humano después de tantos siglos.
—Suga... — sintió las grandes manos, acariciar su cuerpo por debajo de la ropa, buscando quemarlo vivo si era posible.
—Quiero... — el menor sonrió, claro que él también quería.
—Hazlo — dijo sobre esos labios que lo besaron con desespero.
Gemía sin medirse, no tenía por qué, le importaba poco si alguien escuchaba como se entregaba en puro amor a quien su corazón había elegido.
—Ha, ha... —que necesitaba para quedarse así con él, a su lado todo lo que le quedara de vida, suga realmente quería saber, quería poder pedir estar para siempre junto a Jimin.
—Te quiero — susurro, con los ojitos cargados de eso que quería demostrarle lo que quedara de tiempo a su lado.
—También te quiero Suga — algo había, su corazón le decía que algo había en su genio, pero que este no quería contar, le acaricio la mejilla y dejó un beso casto en sus labios, para después el mayor se escondiera en entre su clavícula y cuello, oliendo ese rico aroma que quería recordar por el resto de su eternidad— ¿qué pasa? —
— Nada — sintió el aliento cálido en su piel, y esa caricia suave en su cadera, mientras volvía al vaivén — nada amor —se mordió el labio y volvió a la tarea de disfrutar, ya después averigua qué era eso que tenía así a su genio.
—Su, Suga... — había caído en los encantos de un niño, que tenía absoluto control de su corazón, tanto que perderse un siglo dolía.
Había pensado en mil formas, mil maneras de hacer que Jimin le diera acceso a un deseo, o a la botella, pero nada, si bien el menor tenía buen corazón, el haber vivido tantas cosas lo hacía ser también desconfiado, y celoso de su secreto, por lo que si quería quitarle el poder, tendría que jugar bien sus cartas.
—Suspiras mucho majestad, Kook — cerró los ojos, se le estaba volviendo costumbre al mayor de los Kim, aparecer junto a él.
—Tendré mis razones príncipes, Tae —
—Sí, supongo es así, la pregunta es ¿cuál es esa razón? — sonrió.
—Una que no le interesa — abriendo los ojos para verle — Príncipe Tae, si usted tuviera acceso al poder ilimitado y pudiera pedir un deseo, ¿qué pediría?-
¿Raro?
Mucho, pero quién era él para juzgar.
—Si pudiera pedir cualquier cosa, pediría eso, poder —
—¿Poder? —
—Sí, ya sabes, hacer que la gente haga lo que tú quieras, sin cuestionar —Kook pareció pensar.
Podía sonar loco y algo descabellado, pero Tae tenía razón en un punto, un deseo así, haría que todo fuera como tú lo quieres, ya que nadie podría cuestionar tus decisiones por muy errático que estas fueran.
—¿Y tú, qué pedirías, príncipe Jungkook? —
— Yo pediría, recordar — sonrió — poder recordar eso que poco a poco se va olvidando —
—¿Quieres recordar a alguien? — negó.
—Quiero que alguien me recuerde a mí, príncipe Tae —
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.Pide un Deseo.
Fanfic¿Conoces la historia de Aladino, verdad? El chico pobre que encuentra una lámpara y así cumple sus decesos, linda, pues la mía es algo similar, yo también soy alguien que desea con todo su corazón tener todo lo que se necesita para ser feliz.
