II

1.2K 93 0
                                        

♡₊˚ 🦢・₊✧

Ya era hora de ir al aeropuerto. El corazón me latía con fuerza, una mezcla de nervios y emoción se apoderaba de mí. No podía evitar pensar en todo lo que me esperaba al llegar, en las nuevas personas que conocería y en la mezcla de estilos de baile que seguramente me desafiarían y enriquecerían como nunca antes.

Después de unos 20 minutos de viaje, finalmente llegué. Lo primero que hice fue buscar a Kirsten, quien me esperaba de pie, con una expresión que mezclaba ansiedad y alivio.

—¡Audrey! Al fin llegas. Por un momento pensé que te habías arrepentido —exclamó, soltando una risa nerviosa.

Negué con suavidad, sonriendo ante la idea.

—No, no, es que no encontraba mi teléfono. Pero ya estoy aquí. ¿Y las demás? ¿Ya están a bordo?

Kirsten asintió con una sonrisa, así que me apuré a dejar mis maletas y realizar todos los trámites. Ya no había vuelta atrás: el viaje comenzaba.

Subí al avión, y de inmediato vi a Emma y Ling charlando animadamente. A su lado, Latrice estaba sumergida en su propio mundo, con los auriculares puestos y la mirada fija en su celular. Al acercarme, Ling fue la primera en notarme.

—¡Audrey! Te estábamos esperando. ¿Estás nerviosa?

Asentí con una pequeña risa.

—Sí, bastante. Pero estoy muy emocionada también.

Me senté junto a Latrice, quien se quitó los auriculares y me dedicó una mirada cómplice.

—Al fin llegas, pequeña. ¿Lista para despegar? Este será un viaje largo...

Y tenía razón. Un vuelo de aproximadamente 18 horas no era poca cosa. Ni siquiera sabía si nuestro destino era Seúl u otra ciudad. Pasadas un par de horas en el aire, el cansancio empezó a pesarme. Pero me resistía a dormir. No quería volver a soñar con ella. Esa chica que aparecía una y otra vez en mis sueños, esa que parecía querer hablarme pero siempre desaparecía cuando intentaba entender quién era.

Emma, desde dos asientos más allá, me observó entrecerrando los ojos.

—Audrey... ¿por qué no duermes? Apenas puedes mantener los ojos abiertos...

—Solo pensaba en algunas cosas... Tú duerme tranquila. Yo leeré un rato —mentí, regalándole una sonrisa débil.

La verdad es que no recordaba en qué momento me venció el sueño. Solo sé que allí estaba ella de nuevo.

Alta, con una sonrisa cálida, ojos color café que brillaban como pequeñas lunas, y ese gesto dulce al tomar mi mano. Siempre parecía estar a punto de decirme algo, pero cuando por fin intentaba hablarle, todo cambiaba de golpe.

—Audrey, cariño, ¿vamos? Te invito un helado —me decía con una dulzura que me derretía.

Intentaba preguntarle quién era, pero de repente... ya estábamos en una cafetería. No sabía cómo habíamos llegado allí, pero verla frente a mí me tranquilizaba, aunque la curiosidad quemaba dentro de mí.

—¿Estás bien? Si prefieres, podemos ir a otro lugar —me dijo con ternura.

—Sí, es solo que... me quedé pensando en algo —respondí con una sonrisa tímida, incapaz de preguntarle directamente. No quería arruinar el momento. Ella se acercó y me dio un beso en la mejilla.

—¿Qué quieres tomar esta vez?

—Un capuchino está bien, gracias...

Ella fue a buscar los cafés, y al mirar mi celular, vi una foto de nosotras abrazadas. Mi corazón se apretó.

—¿Quién eres? —susurré, deslizando el dedo entre contactos, sin encontrar su nombre en ninguna parte.


Entonces, unos pequeños empujones en mi hombro empezaron a sacarme del sueño. La imagen de ella comenzó a desvanecerse lentamente. Escuché la voz de Kirsten llamándome, cada vez más clara. Me desperté algo aturdida, con la sensación de que acababa de perder algo importante.

—¿Estás bien, pequeña? —me preguntó Kirsten con preocupación, tomando mi mano—. Murmurabas cosas. Parecía que tenías una pesadilla...

—No, solo... fue un sueño —respondí aún confundida. Era tan real...

—Llamabas a alguien, parecías desesperada —intervino Latrice, con el ceño fruncido.

—Sí, es un sueño repetitivo, pero no importa... —dije forzando una sonrisa. No podía contarles que llevaba semanas soñando con una chica que sentía conocer, aunque no sabía de dónde. ¿Qué iban a pensar?

Aún faltaban unas 8 horas de vuelo, pero mi mente no dejaba de pensar en ella. Intentaba convencerme de que era solo un sueño, pero algo dentro de mí gritaba que había más.

Emma, al verme tan pensativa, volvió a acercarse.

—¿Estás bien? Desde que despertaste estás como en otro mundo. ¿Fue una pesadilla?

—No... solo fue algo extraño. He estado soñando con una chica últimamente. Y no es un sueño cualquiera. Sé que la conozco. Es como si una parte de mí la recordara, pero no logro ubicarla. Me estoy volviendo loca —admití finalmente.

Las demás chicas me miraron con atención. Ling, con su eterna curiosidad, no tardó en intervenir.

—¿Y cómo es? Vamos, cuéntanos. ¡Queremos saber!

Tomé aire.

—Es alta, con el cabello largo, teñido en las puntas. Tiene los ojos café más bonitos que he visto... y cuando sonríe, se le forman pequeñas lunas. No sé cómo explicarlo, pero me transmite una calma enorme. Es... muy linda.

Todas se quedaron en silencio por unos segundos, sorprendidas por los detalles.

—Entonces no fue un simple sueño, pequeña —dijo Kirsten con seriedad—. Tal vez debas conocerla. Tal vez te espera allá.

—¿Y si la ves cuando lleguemos? ¿Te imaginas? —rió Ling.

—Solo quiero saber su nombre. Eso me bastaría —susurré, más para mí que para ellas.

Latrice soltó una carcajada.

—Eres muy curiosa. Pero ojalá la encuentres. A veces, los sueños tienen más verdad que la realidad...

En ese momento, el avión comenzó su descenso. Miré por la ventana. Era de día, y el cielo lucía claro. Mi corazón latía con fuerza, no solo por el proyecto que estaba por comenzar, sino por la pequeña esperanza de que, tal vez... ese sueño no fuera solo un sueño.


♡₊˚ 🦢・₊✧

𝙎𝙚𝙧𝙖́ 𝙚𝙡𝙡𝙖 ? 𝘽𝙖𝙙𝙖 𝙇𝙚𝙚 𝙓 𝘼𝙪𝙙𝙧𝙚𝙮 𝙇𝙚𝙣𝙖Donde viven las historias. Descúbrelo ahora