Ardor en la garganta de beberme
las palabras encerradas tan amargas,
que sé que no son justas ni merecen
ningún espacio en el aire del presente,
ni pasados ni futuros muertos a pedradas.
Me hundo en mí con miedo y sin agallas
que me sujeten y me saquen a la luz.
Sin botellas que permitan bocanadas,
no ahogarme de desquicio en mi batalla,
en fosas de conciencia teñidas de betún.
No sé navegar sobre la calma sin cagarla.
La marea me ha llevado a una falsa suerte.
Una isla deseada por gente más sensata,
que entierra su tesoro y marcan en el mapa,
mientras yo lo pierdo y voy contracorriente.
Ni marino ni pirata, ni capitán ni polizón.
Solo un necio que finge que controla,
que sabe navegar bajo la luna y bajo el sol.
En mi navío no hay mapas ni timón, solo yo
frente a una tabla asomando por la borda...
¿Salto o espero su canción?
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Poemas callados
PoetryPalabras que no digo y pensamientos que guardo. Día a día, paso a paso.