Eco

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Ya no se oye nada.
La pantalla solamente me devuelve mi voz.
Nunca me ha gustado mi voz.
Se oye como si quisiera correr demasiado, pero se frena cada poco tiempo recordando las palabras que pudo haber dicho en ese preciso momento.
Ahora, cada cosa que digo cae en un vacío lleno de esperas.
Esperar a llegar, esperar a salir, esperar a estar, esperar a volver a esperar.
Pronto no habrá sombra que pueda suavizar la espera.
Pronto volverá el intenso olor a jazmín al caer el sol.
Mientras las sombras que pasean se alargan y se juntan en la total oscuridad.
Ya no sé si esperar o callar para no escuchar el sonido de mis palabras rebotando contra las esquinas que antes hablaban.
Siempre con bonitas palabras.
Y si no puedo oírlas, no será por falta de ganas.

Poemas calladosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora