Abril no para de llover
y ya es pleno julio.
Las sombras de tarde,
alargadas por el ocaso,
no se ven.
Y vuelve a escocer el sol
y a eclipsarme la luna.
Y vuelvo a perderme
y a comerme mis dudas.
Y a tratar de no fallar
y cuidar criaturas.
Y escapar a respirar,
pasear entre burlas,
recuerdos.
Aquellas sandeces,
que alegraron lamentos.
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Poemas callados
PoesiePalabras que no digo y pensamientos que guardo. Día a día, paso a paso.
