A cada zancada

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Silenciosa es la voz
que ruge entre mis sienes,
ahogada y deprimida,
en lentos pasos a casa.
"Idiota. Cobarde"
Rojo es el rostro.
"También un desastre"
Miedo a cada zancada.

Me pueden las dudas,
las miradas con sed
y los versos secretos.
Me queda la pena,
escondida por ser
la que me hace escribir,
y esos ojos de lince,
que no se pueden beber.

Miro la pantalla y nada,
ando encorvado y sin ver,
ni las fotos que antes había,
ahora por temor reprimidas,
ni el tiempo infinito de ayer.
Recuerdo un futuro borrado,
por errores que sigo pagando
y palabras calladas que antes ensayé.

Poemas calladosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora