Se han llenado las aceras
de adoquines vacíos de suerte,
de pájaros que no quieren volar,
por sentir los pasos de quienes
pasan a paso de liebre,
pese a que saben que no pararán.Me visto para salir a espantarlas,
a las aves tristes de mi ansiedad.
Llegando tarde, como siempre,
corre que te corre,
¡corre! que ya vienen,
¡corre! que no aguanto más.Salgo comiéndome el suelo.
Riñonera en el cuello,
lista siempre para guardar
los latidos que rugen al paso,
las excusas de mierda y que tapan
el agujero en el pecho que queda detrás.Se han llenado las aceras
de todo lo que no puedo ser,
de miradas tristes al cielo,
por la envidia de su vuelo torcaz,
por volar alegres sin prisa,
por volar alto, ellas que pueden soñar.
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Poemas callados
ПоэзияPalabras que no digo y pensamientos que guardo. Día a día, paso a paso.