Capítulo cuatro

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Holis! Perdón por no actualizar ayer, es que fue un viernes movidito.

Para este capítulo, les recomiendo tener a mano la canción "Vicio" de Selena Gomez. Pueden encontrarla en mi Spotify  o en mi cuenta de Youtube "Mery gabrielle", en la cual está el Soundtrack completo con las canciones de esta novela. 

Aclaración: Quizás tengan problemas encontrando mi perfil de Spotify, pues no sé por que razón el buscador de la app no lo encuentra, así que la mejor forma de disfrutar de las canciones es en mi perfil de Youtube (De todas formas, en la descripción de la Playlist agregué el link a mi Spotify, quizás así puedan encontrarme)

Sin más que decir, ¡A leer!


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Zackarias Craig

–Hasta el lunes, Doctor. –Me despido del doctor Primson, quien me muestra la palma de su mano en respuesta ya que su boca está ocupada con la botella de agua. Son las seis de la tarde y mi turno de prácticas terminó, además de que ya es viernes y no volveré hasta el lunes a no ser que Tyler, el médico que me supervisa, me solicite por alguna emergencia.

Camino por el pasillo principal del hospital local, hay algunas personas yendo y viniendo, ya sea médicos o pacientes, además de otras anunciándose en la recepción.

–Adiós Zack. –La voz de Ann, una de las recepcionistas jóvenes con la que he entablado conversaciones cuatro veces esta semana, me sonríe desde su asiento detrás de un mostrador alto. Le regalo un asentimiento de cabeza y una sonrisa.

–Ten un buen fin de semana, Ann. –Devuelvo con amabilidad. Sonríe aún más ampliamente y parece que va a decirme algo más pero se distrae con la persona que se le presenta en frente y a quien debe atender.

La brisa choca contra mi torso al poner un pie fuera del lugar. Los árboles que decoran el camino de entrada se mueven dándome a entender que hay más viento del que pensé. Al cabo de unos segundos, llego a mi vehículo que estaba estacionado unos metros alejado. Me meto dentro, y apenas cierro la puerta, mi móvil suena.

–Hola, Tia. –Respondo, pues vi de quien se trataba en la pantalla. Su voz aguda me hace cerrar los ojos por el aturdimiento y tengo que alejar el aparato de mi oído.

–¡Zack! ¿Cómo estás? –Tiene cincuenta y cinco, es una mujer moderna en algunas cosas pero, definitivamente, no con la tecnología. Aunque se lo he explicado cantidad de veces nunca se acostumbra a que, para hablar por móvil, no hace falta poner la boca sobre el parlante.

–Tía, aleja la boca del parlante, no puedo entenderte bien. –Pido.

–Oh, siempre lo olvido. –Me alivio cuando ya puedo oírla sin sacrificar un tímpano–. ¿Qué tal las prácticas?

Bésame, quiéremeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora