-Buenas, departamento de policía ¿en qué puedo ayudarle?- escucho la voz del otro lado de la línea.
Abro mi boca para hablar, pero de inmediato alejo el celular de mi oreja y corto la llamada.
Ya ha pasado medio día, ya comí en casa de Sora, ya que no me dejo cocinar.
Son las 4 de la tarde, estuve casi una hora viendo el celular fijamente mientras decidía si llamar a la policía o no, y si llamaba que podía decir para que me creyesen y no pensaran que estoy loca. Pero finalmente cuando llamo y soy atendida, no tengo el valor para hablar.
Solo tengo que explicar todo, no es tan difícil. Están asesinando a las personas, les quitan el corazón para hacer un ritual y conseguir la inmortalidad, pero también es una carnada para mí porque creen que soy un ángel blanco, lo que quiera decir eso. Me estuvieron siguen en un auto rojo y luego en uno azul, y cuando logre despistarlos me fui a donde comenzó todo, a la guardería rosbuerton donde entramos mis amigos y yo como allanadores hace unas semanas y vimos a uno de ellos saltando de una cabina de dos piso sin hacerse daño, ellos usan largas túnicas negras que cubre su cara, asesinaron a dos de los profesores de mi colegio, a la hermana de un compañero de trabajo, y secuestraron a mi compañera de clases Yexury, porque ella vio y me conto de como uno de ellos asesino a mi profesor de deporte, lo sé por qué encontré su pulsera en lo que parece una habitación subterránea de tortura, en la guardería rosbuerton, tengo algunas fotos de todas las herramientas que encontré allí. El padre de mi amiga que es policía está ocultando lo asesinatos y les llama legión dieciséis y legión veinte… creo que eso es todo.
Ni yo lo creería- pienso mientras me paso las manos por mis rizos todavía húmedo por la ducha de hace unas horas.
He pensado en la cantidad de personas que pueden ser los asesinos, pero todavía no he llegado a una conclusión exacta, en la guardería vimos a uno de ojos azules, el que vio Yexury asesinado al profesor John tenia lo ojos amarillo, ya son dos… quizás uno de ellos asesino al profesor de literatura y a la hermana de yan, o quizás, son otros, eso aumentaría la cifra. El padre de Sofía hablo solo de dos, del líder de la legión veinte y que los de la legión dieciséis no querían cooperar, eso quiere decir que pueden ser unas cinco personas por legión, y que pasa con el diecisiete, dieciocho, y el resto de números, ¿no hay más legiones?… ¿o solo ponen el nombre por que suena bien? Como quisiera poder hablar con el chico que me dio la nota, no se su nombre, pero creo que él me podría aclarar las dudas, como por ejemplo, ¿Qué es eso del ángel blanco? ¿Qué tengo que hacer para que paren lo asesinato y luego alejarme para hacer como si nunca hubiera pasado? Pero los profesores y el hermana de yan, merecen justicia, y también el resto de personas de las cuales no me entere.
El sonido de una llamada entrante me saca de mis pensamientos. Tomo el celular entre mis manos y veo la pantalla, número desconocido. Dudo por un momento y luego respondo con algo de inseguridad.
-¿Quién?- digo con inseguridad.
-Yo- escucho del otro lado.
-¿Quién?- repito.
-¿Por qué siempre tan confundida? Corazón.
¿Corazón? Jeison, solo es él, me siento aliviada de que solo sea él, por un momento creí que era los que me seguían, que por cierto no se han aparecido, no he visto el auto azul desde que los deje en el la tienda.
-¿Cómo conseguiste mi número? No recuerdo habértelo dado- me apresuro a decir, en tono tranquilo.
-No, no me lo diste, pero logre conseguirlo.
No me sorprende, le gusta inmiscuirse.
-Bien ¿en qué puedo ayudarte?
-Quiero la asignación de arte.
-¿Ahora?
-Si.
-No, no, ahora no puedo, hoy ha sido un día muy difícil y no puedo salir de casa. Te la entrego mañana.
-No puedes salir de casa ¿acaso estas castigada?
-No, de todas formas no quiero salir. Te entrego la asignación mañana e igual tendrás tiempo para agregar tu parte.
-El problema… es que yo la quiero hoy- dice usando un tono medio inocente y medio insistente.
-El problema, es que no la tengo lista todavía- digo repitiendo su tono.
-Bien, ya que no la tienes lista te daré unas horas para que la termines y voy a buscarla a las once.
-¡¿A las once de la noche?! Estas demente
-Lo repites tantas veces que ya no lo sé- suelta en tono inocente.
-Terminare la tarea y te la llevare antes de las siete- suelto irritada y corto la llamada antes de que tenga la oportunidad de responder.
Me quedo sentada, evaluando mis palabras, dije que se la llevaría antes de las siete, lo menos que quiero es salir. Me incorporo y camino a la entrada, entre abro la puerta y asomo mi cabeza. Observo la calle, las casas de al frente y el lugar donde solía estacionarse el auto azul, no está, quizás sigan buscándome, quizás decidieron que ya no era necesario espiarme… o quizás decidieron que ya es hora de matarme y por eso no necesitan seguir vigilando.
-Calma cate- me digo mientras vuelvo a cerrar la puerta.
No quiero salir, quizá ya decidieron matarme y lo mejor es estar segura en mi casa y no salir. No seas tonta cate, son asesinos si quieren matarte, entraran a tu casa- me digo mentalmente- ¿puedo decirle a Rayan que me acompañe? No, si ocurre algo no quiero que termine afectado. Solo son cuatro cuadras hasta el complejo habitacional, a las seis todavía hay mucha gente caminando por las calles. Bien terminare la asignación, iré al complejo habitacional, le entregare la tarea a Jeison y me vengo justo para darle comida a coso, además no puedo encerrarme toda la vida, que are mañana cuando tenga que ir al colegio, si va a pasar algo es mejor temprano que tarde.
Voy a mi habitación y luego regreso con las hojas de la asignación y un libro de arte.
Casi una hora más tarde la asignación arte esta lista y yo igual, el pies se me ha hinchado más, quizás sea por estar subiendo y bajando la escalera, tuve que ponerme sandalia, en vez de zapatos, ya que me molestan en el pie.
Estoy parada en la puerta principal, con mi bolso colgando mi hombro y las hojas de la tarea en manos, pensando seriamente en llamar a Jeison y decirle que venga a buscar la tarea, pero como es, seguro dice que viene a las diez.
Suelto aire mientras termino de salir de la casa, cierro la puerta y empiezo a caminar al dichoso complejo habitacional.
Para llegar al complejo habitacional solo me falta una cuadra, ¿Cuál fue el número que me dijo Jeison? ¿13, 20? Como sea, preguntare haya.
Camino por la acera mientras paso entre personas, y voy observando todo a mi alrededor, no hay nada sospechoso. Cruzo la calle e intento apresurarme, el pie me lo dificulta un poco, pero logro llegar al otro lado.
Me quedo parada al frente del complejo habitacional, mientras extiendo la vista hacia arriba y veo lo alto que es, esta zona no es muy tranquila, he escuchado que en este complejo viven muchos ex convictos, se considera un lugar de mala muerte ¿Jeison vivirá aquí con sus padre? ¿Por qué sus padres elijarían un lugar así para vivir? Muchas ideas llegan a mi cabeza, pero las sacudo mientras camino a dentro.
-Ve por donde caminas- se queja un chico al tropezarme luego de pasar la entrada.
Él me ha tropezado ¿qué culpa tengo yo.
-Lo siento, pero no tengo la culpa- digo en queja y luego pienso que quizás sea uno de esos ex presidiarios peligroso.
Es un chico de unos 27 o 28 años, con una cicatriz en la muñeca, se parece mucho a la cicatriz en mi mano, tiene el mismo tono rojizo, también tiene un pequeño aro en la oreja, tiene toda la pinta de ser un ex presidiario.
-Entonces, yo tengo la culpa- suelta el chico y parece enfadado.
-No, pero yo tampoco la tengo- digo suavemente.
El chico adopta una expresión asesina y da un paso en mi dirección, lo me hace dar un paso en reverso.
-Cariño- dice una chica unos años más joven que él, llegando a su lado y sacudiéndolo de un brazo.
Él la ve a la cara y luego relaja la expresión.
-Disculpa hemos tenido un día muy difícil- dice la chica amablemente.
Yo también he tenido un día difícil y no por eso ando gruñéndole a la gente- pienso.
-No tienes por qué explicarle nada- le dice él a ella.
Ella lo ve y luego a mí.
-No te molestamos más.
-Oye- digo antes de que se vallan pero le hablo a la chica- conoces a alguien llamado Jeison- término con simplemente el nombre ya que no recuerdo el apellido.
-¿Jeison? Puede ser- dice ella en lo que parecen suposiciones.
-Naa- dice el chico hacia ella, dando por hecho que no es ese Jeison.
-¿Cómo es el Jeison que buscas?
-18 años, cabello oscuro, ojos amarillos, comportamiento irritante- digo pensando en los rasgos de Jeison.
-Creo que habla del mismo Jeison- suelta ella.
-¿Cuántos Jeison viven aquí?- pregunto pensando en que puedo tocarle la puerta a cada uno hasta que salga el Jeison correcto. El que está loco.
-Solo uno- dice el chico.
Entonces ¿por qué tanto enredo?
-Necesito entregarle algo importante, el me explico que vive aquí, pero olvide el número- digo suplicante.
-Lo hubieras dicho desde un principio, él vive en el veintitrés- responde la chica amablemente.
-Oh, muchas gracias- le regreso amablemente.
-No hay de que, adiós- termina la chica arrastrando al chico por una mano.
-Adiós- repito y me encamino más adentro.
Veo hacia todos lado, pero no encuentro un ascensor solo veo el inicio de una escalera.
Saca mi celular y marco el ultimo numero registrado, que es el de Jeison. Repica y repica pero nadie atiende y se corta.
Suelto aire y empiezo a subir las escaleras. Sigo renqueando de un pie, algunas personas me repasan, y sigo caminado lo más rápido que puedo.
22… 23 al fin- pienso mientras doy pequeños toques en la puerta. Espero unos segundo y nadie responde ¿no están en casa? Ya que nadie responde tomo el pomo de la puerta y lo giro, milagrosamente sede y se abre la puerta. Veo el interior desde afuera; es un desastre, el sillón está bien, aunque hay ropa tirada enzima y la mesa de centro tiene enzima, vasos, platos, y envolturas de plástico. Acaso ¿los padre de Jeison no limpian?
-Jeison- digo dando un paso adentro.
¿Debería entrar? ¿Y si no es el apartamento de Jeison?- pienso mientras escucho algo que parece agua al caer… alguien se está duchando.
Tomo mi celular y vuelvo a marcar el número de Jeison y en segundos empiezo a escuchar el casi imperceptible sonido de vibración y cuando lo busco me doy cuenta que es un celular que esta enzima de la mensa entre todo esas envoltorios. Camino hasta él sin dejar de llamar y encuentro en el identificador: cáterin corazón.
-Bien, si es Jeison- doy por hecho cortando la llamada.
¿Debo sentarme hasta que se termine de ducharse o esperar a fuera?- considero viendo la puerta que deje entre abierta, por si acaso.
Mis ojos se fijan en el sofá, es un lindo sofá, tiene enzima una camisa, un pantalón… Jeison va a estar desnudo cuando salga- pienso mientras creo que debo esperar parada en la puerta. Doy un paso en reverso… antes de poder voltearme para irme llega a mi vista una blusa estampada, hecha una bola y casi oculta entre uno de los cojines del sofá. Me acerco y la tomo entre mis manos mientras se extiende, puedo ver que tiene una mancha de sangre. El corazón me empieza a latir más rápido cuando la reconozco, es mía, es una de las que suelo usar para dormir, esta fue la que tenía puesta cuando coso me mordió, recuero que la manche de sangre, con razón no la encontraba. ¿Qué hace Jeison con ella? y lo más importante ¿Cómo la consiguió?
Veo la blusa fijamente mientras mi mente comienza a hacer suposiciones. Vuelvo la blusa una bola de nuevo y la tiro por debajo del cojín donde estaba, me doy media vuelta y empieza a caminar a la puerta pero antes de llegar escucho una puerta abrirse y luego la voz de Jeison.
-¿Tan pronto te vas corazón?
Me vuelvo y veo a Jeison envuelto en una toalla desde la cintura hasta la rodilla y con gotas de agua escurriendo de su cuerpo, tiene los brazos y el abdomen tonificados, como una persona que hace suficiente ejercicio, pero eso no es lo único que llama mi atención, sino un tatuaje en su pecho.
-Tardabas mucho- digo y hago que mi voz suene firme.
Jeison suelta una pequeña risa y luego extiende su mano en palma en mi dirección y creo que quiere que le dé algo.
-Me entregas la asignación de arte corazón, o seguirás mirándome toda la noche- dice pero creo que quiere es que me acerque.
Suelto un quejido y busco en mi bolso las hojas donde escribí la asignación. La saco, me acerco a él y se la extiendo.
-Gracia- dice y la deja en el sofá.
-Misión cumplida, ya me voy.
-¿Por qué tan pronto?- pregunta y me toma por los brazos.
Está muy cerca, para mirarlo a los ojos tengo que alzar la cara. Puedo oler el aroma de su jabón e incluso sentir el frío de su cuerpo por la ducha.
-Jeison- amenazo viéndolo a los ojos, mientras intento alejarme, pero una vez más malvado pie que no me deja moverme bien.
-¿Qué te paso en el pie?-interroga viendo mis pies.
-Me caí y me torcí el tobillo, necesito reposo y tú me haces venir a tu apartamento y subir esas malvadas escalera.
-Yo no te dije que vinieras- dice.
Tiene razón, él no me dijo que viniera, aun así tiene la culpa.
-Lo sé- acepto y llevo mi vista hasta su pecho, donde está su tatuaje.
La x se parece a la del tatuaje de charles, tiene el mismo estilo. Me toma un segundo entender que no son solo letras: XVI. Son números romanos, 16, y el de Charles es un 20… ¿Cómo pude pensar que eran solo dos xx? A mi mente llegan imágenes de los números marcados en las paredes de esa habitación subterránea que vi solo hace unas horas en la guardería.
-¿Estas bien?- escucho la voz de Jeison.
Fijo mi vista en sus ojos amarillo y de inmediato llegan las palabras de Yexury “Cuando se la puso solo pude ver sus ojos amarillos”. Jeison asesino al profesor de deporte. Jeison y Charles pertenecen a las legiones 16 y 20.
-Tengo que irme- mi voz es firma a pesar del temor y la desorientación.
-¿De qué tienes miedo?- suelta el viéndome fijamente como si quisiera entrar en mi mente.
-Mis amigas me esperan abajo, debo llegar rápido o subirán- aviso y suelto una sonrisa que sale como una mueca.
-Lo que tú digas- acepta se aparta y pone las manos en sus caderas mientras me ve fijamente.
Me apresuré como puedo a la puerta principal y salgo sin más.
En minutos ya estoy caminando, casi que corriendo a mi casa, con el dolor que se ha intensificado en mi tobillo.
Tomo el llavero e intento insertar la llave en la cerradura, pero mis manos están un poco temblorosas y me lo impiden, al segundo intento lo logro, abro la puerta de golpe, entro y cierro rápido sin dejar pasar ni al aire, como si hasta el me quisiera hacer daño.
Me tiro en el sofá mientras busco la pomada en mi bolso.
Ahora entiendo la nota del chico en la biblioteca “Te observan día y noche, están a tu alrededor, son las personas que menos esperas pero están atentos a cada uno de tus movimiento” él sabia que estaban tan cerca. Una parte de mí se niega a creer que Charles tenga algo que ver con todo esto, él no es un asesino ¿cierto?
-No estas segura de eso, Cáterin- me digo a mi misma mientras masajeo mi tobillo con la pomada.
Quizás solo sean tatuajes y no tengan nada que ver, pero y lo que vio Yexury, ella dijo que el asesino tenía los ojos amarillos, y Jeison tiene los ojos amarillo, además que estuvo en la biblioteca el mismo día que ella desaparecido, pero pueden haber muchas personas con los ojos amarillos. Charles no puede tener algo que ver, siempre ha sido amable, no puede ser un asesino, el me ayuda cuando lo necesite, cuando estuve a punto de sufrir hipotermia, cuando Jeison me molesto en la fiesta de Tomas… intento enumerar todas las ocasiones en que charles me ha ayudado, mientras estoy acostada en el sofá.
***
Ya han pasado varias horas desde que salí de la casa de Jeison, el dolor en el pie ha disminuido gracias a la pomada. Estoy sentada en el piso con las piernas extendidas, entre el sofá y la mesa de centro, apoyando mis codos en la mesa, mientras como cereal y veo una comedia en el televisor.
Ya son las ocho de la noche, solo estoy esperando que termine la comedia para ir a dormir en casa de Sora, es la única manera de sentirme a salvo, aunque a veces pienso que puedo meterlos en problemas. Todavía no sé lo que voy a hacer mañana, enfrentará a charles y a Jeison. Callar, intentar olvidar y esperar a que no me maten. O llamar a la policía y contarles todo aunque crean que estoy loca.
Levanto la cuchara y llevo a mi boca un poco de cereal con leche mientras fijo mis ojos en el televisor, hay una chica que está riendo como loca y todavía no puedo entender de que se ríe.
La veo como si realmente me molestara que riera, mientras llevo más cereal a mi boca.
-Corazón, corazón- escucho una voz, en forma de queja, cansada y con algo de advertencia.
Medio volteo mi cabeza para encontrarme con Jeison recostado cerca la escalera, si no hubiera tragado el cereal, ya lo hubiera escupido de la impresión. ¿Cómo entro? ¿Cuánto tiempo lleva ahí?
-Jeison ¿Cómo entraste?- pregunto mirándolo seriamente, y sin incorporarme de donde estoy, no quiero que note que estoy nerviosa.
-¿Cómo crees?
Pienso un momento, la puerta delantera está cerrada, ya he verificado unas tres veces.
-La puerta está cerrada- le digo mientras intento que mi voz suene calmada.
Jeison suelta una carcajada que resuena por toda la sala, ruego que no la haya escuchado Sora, si la escucho sé que vendrá y no quiero saber que pasara cuando llegue.
-Hay muchas formas de entrar a tu casa, la puerta trasera, la ventana de la cocina, la ventana de tu habitación- cuenta con los dedos.
Esta afirmando que ha entrado a mi casa, sin ninguna vergüenza y con tanto descaro.
-¿A qué viniste?- digo y creo que esa es la pregunta que más me aterroriza.
Temo a la idea que venga a asesinarme y luego sacarme el corazón, o sacármelo mientras esté viva. Ninguna de las dos me gusta, ya que meto mi mano bajo el sofá, y arrastro el cuchillo hasta mi pierna, sin que se dé de cuenta, lo que se me hace fácil ya que desde su posición, su vista es medio tapada por el sofá.
-¿A que más podría venir?- pregunta con una sonrisa lo que me hace apretar el cuchillo en mi regazo- a hablar- termina mientras parece reírse de mis expresiones.
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Legión I- Secreto oscuro
FantasyTodo depende del cristal con el que miremos... pero. ¿Cómo adaptarse cuándo el cristal se gira y descubres que todo lo que te rodea tiene un matiz oscuro, cuando la tranquilidad que has logrado conseguir en el mundo que creías conocer se desmorona? ...
