Capítulo 26

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Ya es de tarde, me he dado un baño para sacarme el olor a comida, aunque me encanta el aroma a papas fritas, ahora pretendo ira a dormir. El trabajo en el restaurant estuvo cansado, más que muchos días, o quizás fue por que intente tomar la mayor cantidad de cliente y hacer más cosas para compensar los días de falta.

Estoy en toalla ya que me acabo de bañar, busco en mi armario algo para dormir, pero estoy tan cansado que me dormiría en toalla sin importarme nada. Me pongo la ropa interior y decido quedarme así cuando soy interrumpida por el sonido de una llamada entrante. Me acerco al celular mientras no deja de repicar y al ver el nombre Cristopher, atiendo sin pensar en lo que querrá a esta hora de la noche, son las diez de la noche.

-Hola, cris- digo atendiendo y tirándome en la cama.

-Hola, no soy cris- escucho una voz de hombre- soy Tomas.

-Tomas, hola ¿paso algo? ¿Y cris?

-Bueno, ese es el problema, estamos en un club, le insisto que nos vallamos pero no quiere, está muy ebrio, pensé en llamar a sus padres pero no sé si sea buena idea.

-¿Ebrio? ¿Por qué razón esta así?

-Dice que Sofía y un luck son novios, no extiendo mucho. Crees que deba llamar a sus padres, ya llame a su hermana pero no contesta.

De ninguna manera van a contestar, Noelia, Rayan y los padres de Noelia, están en una cena de caridad, o algo así, es un evento importante con otros socios de familias ricas. Noelia me invito, pero tuve que rechazar ya que me tocaba trabajar, por lo que se Rayan todavía no ha llegado.

-No, no los llames, ¿en dónde están?

-Ros_al

-Iré de inmediato.

-Espe...- es lo único que escucho antes de cortar la llamada.

Me regaño por no terminar de escuchar pero no pierdo tiempo y me apresuro a vestirme.

Sofía me conto que también le informo a cris de su relación con luck. Me siento culpable, yo le di esperanzas a cris, sabiendo que probablemente más temprano que tarde Sofía terminaría siendo algo más que amiga de luck.

Minutos después estoy en la avenida tomando un taxi, esto me dejara más pobre de lo que soy, ¿cómo voy a poder comprarle un regalo de bodas a Anabel?

-Al ros_al, por favor- le digo al taxista cuando entro en el taxi.

-¿Esta segura señorita?- pregunta el señor, puedo ver un gran rastro de canas blancas, en su cabello negro pálido.

-Sí, necesito ir, mi amigo esta ebrio y necesita ayuda.

-Oh, comprendo- dice y arranca el auto- pero no creo que la dejen entrar ¿Qué edad tiene, 16, 17?

-17- me apresuro a decir.

-Solo dejan entrar a personas mayores de 18- dice el aun con la vista fija en el camino.

-Me las arreglare, además soy la culpable de que mi amigo este así.

El resto del camino paso en un acogedor silencio, el señor es muy agradable.

-Ya llegamos- avisa el señor llamando mi atención.

-¿Cuánto le debo?- digo, sacando del bolsillo de mi pantalón algunos billetes.

-No se preocupe, lo va a necesitar en la entrada- dice amablemente viéndome desde el asiento del piloto.

Lo veo por un momento en el que decido si rechazar su oferta, es amable, no tengo por qué rechazarla.

-Muchas gracias- acepto y empiezo a abrir la puerta.

-Cuídese señorita- pide el señor cuando estoy afuera del auto.

-Lo are. Gracias de nuevo- digo amablemente le regalo una sonrisa y cierro la puerta para empezar a dar uno pequeños pasos a la entrada.

Doy vario pasos mientas escucho como el taxi se aleja, pero me paro de improvisto a solo tres metros de la entrada al ver a dos hombros robustos en la puerta, están vestidos con chaquetas y pantalones oscuros, a simple vista parecen más de las personas que viene a los bares, pero están paradas uno a cada lado de la puerta de entrada... me parecen que son vigilantes, no lo esperaba, seguro me pedirán identificación ¿ahora qué debo hacer?

-¿Qué pasa? Acércate- dice uno de ellos un poco alto para que yo escuche.

Lo miro fijamente, tiene una expresión picara, el otro está más serio.

-¿No piensas venir?- vuelve a decir el mismo con diversión.

Perfecto, ahora se burlaran de mí.

Doy pasos lentos en su dirección, mientras veo que son casi tan robustos como Esteban. Esteban, donde esta cuando lo necesito, por mi última conversación con Charles quizás le haya dicho que deje de seguirme. Medio volteó mi cabeza para asegurarme... si, el auto azul está parado cerca de donde minutos antes estaba el taxi, ¿Por qué no le dije a Esteban que me trajera? A mi mente llega nuestras primeras palabras... ah, es por eso que no le pido ayuda, pero sabiendo que está cerca me da un poco de valor, Charles dijo que le confiaría su vida, el no dejara que me lastimen, o al menos eso espero.

-¿Qué pasa? ¿Quieres entrar?- dice el mismo chico acercándose; tiene algunos 22 o 23 años.

-Sí, ¿puedo?- pregunto respondiendo a su pregunta.

El chico medio voltea y mira al otro con diversión, pero el otro no parece divertirse, esta serio y desde aquí puedo ver una cicatriz rojiza empezar en su cuello.

-Sera un poco difícil pequeña, no creo que sea mayor de dieciocho años ¿verdad?- dice y parece divertido.

-No, pero no vengo a quedarme, solo vengo a buscar a alguien- digo un poco suplicante.

-Como sea, tendrás que pagar.

Suelto un suspiro cansado, pronto me quedare sin efectivo.

-Bien, ¿cuánto quieres?- suelto seria.

-¿Te han dicho que tienes un aroma muy dulces? Apetecible, y sumándole esa cara de inocente pedida, es irresistible.

-¿Cuánto?- repito mientras intento que mi voz suene firme.

Sus comentarios ya me están empezando a incomodar.

-No quiero dinero- suelta acercándose más.

Esteban no se supone que eres mi guarda espalda, ¿dónde estás cuando te necesito? Sal de ese auto ya.

-Ven conmigo, lo arreglamos rápido y luego podrás entrar- dice en tono sensual y una mirada lasciva.

¿Ir con él? ¿A dónde? Esto no se ve bien. Oh cris si no fuera porque es mi culpa que estas aquí juro que te tiraría de un tercer piso.

-¿A dónde?- me atrevo a preguntar, ya que creo saber por dónde va, pero prefiero que sea un mal entendido.

-A una habitación claro- susurra en mi oído.

De inmediato doy tres pasos atrás y lo miro molesta.

-Eso fue grosero y ofensivo- digo con molestia y una mirada fulminante.

-No quiero problemas- dice el chico de atrás que todo este tiempo estado callado.

-Es culpa de este idiota, se supone que tienes que cuidar la puerta no proponer ese tipo de estupideces, ¿Quién te ha dado el trabajo?- suelto con irritación.

-Cállala tendremos problemas si hace un escándalo- suelta el tipo callada.

-Tendrás que largarte por las buenas pequeña- suelta el chico estúpido.

-No me digas pequeña y no voy a moverme. No vine de tan lejos para no entrar- suelto furiosa y en alto.

-O te mueves o te muevo- suelta en chico estúpido con amenaza y da pasos hacia mí.

Me cruzo de brazos con expresión valiente, pero mi corazón late muy rápido, y más cuando veo que da un paso a mí.

-Ni te atrevas a tocarla pedazo de imbécil- escucho una voz que no estaba en la conversación.

Los dos volteemos en dirección a la puerta... Charles está parado con una expresión fría solo a unos pasos de nosotros. Se me eriza la piel de solo ver su expresión fulminante.

-Lo siento, no sabía que la conocía- dice el chico estúpido, con arrepentimiento y algo de temor sin ver a Charles a los ojos.

-Ven- pide charles fríamente haciéndome una seña para que valla con él.

Siento ganas de mostrarle la lengua al chico estúpido pero no lo hago.

Camino al llegar al lado de Charles, me guía sin tocarme a la puerta abierta donde empiezan a bajar unas escaleras. Donde se empieza a escuchar el sonido de la música retumbante.

-¿Me puedes explicar que haces aquí?- pregunta al termina de bajar las pequeñas escaleras.

-Vine a busca a cris, esta ebrio.

-Entonces tienes que ocuparte de las majaderías de Cristopher- dice con tono disgustado.

-Sí, cuando es mi culpa que este así. Estas de mal humor hoy, ¿no?- hablo sin verlo.

Nos quedamos en silencio mientras caminamos esquivamos a personas a nuestro paso, no sé a dónde vamos, pero creo que me lleva a donde cris. Este lugar es grande, la única iluminación son las luces parpadeantes de colores, tintineando por todo el lugar, la música electrónica retumba en mis oídos y el olor que predomina es el del alcohol. Hay varios sillones, también pudo ver una pista y creo que lo que veo a lo último es la barra del bar.

Los de la entrada, también son ángeles, eso explicaría por qué le temen a Charles quizás Charles es el líder de su legión, ¿pero qué hacían vigilando la entrada?, ¿Acaso este lugar pertenece a ángeles oscuros?, ¿pero que es este lugar?, ¿Dónde buscas sus víctimas para asesinar?

Charles para de caminar haciéndome chocar con su espalda. Me echo a un lado y el me hace una seña para que mire adelante. En un sillón más adelantes cris está bebiendo y a su lado esta Tomas.

-Gracias- suelto en su dirección y empiezo caminar.

-¿Piensas irte con ellos? Están ebrios, puede ser peligroso- advierte el sosteniéndome por un brazo.

-Ninguno de los dos son ángeles oscuros ¿verdad?

-Cristopher es humanos, Tomas no estoy seguro, supongo que también- suelta con expresión amarga mientras me suelta del brazo.

-Bien, entonces no tengo por qué temer- arreglo, mi voz está llena de rencor, enojo y odio.

-Entiendo, lo mejor para ti es un humano. Aunque ¿estas segura de que los humanos no hacen daño?

Me obligó a tragarme todo. Ahora lo que necesito es alejarme de los ángeles oscuros.

-No creo que los humanos dañen como los oscuros. Pero yo no he dicho nada, solo quiero estar tranquila, lejos de los problemas, y para eso necesito a los ángeles oscuros lejos de mí, tu, Jeison, tu vigilante. Necesito espacio, quiero espacio.

-Bien, ya no te molesto más- termina con tono amargo, se da la vuelta y se va alejando.

¿Eso quiere decir que no lo veré más? ¿Pero que querías Cáterin? Era exactamente eso lo que querías alejarte de los ángeles oscuros. Alejarte de él. Me obligó a dejar de verlo y voltear en dirección a cris, antes de que me ponga a chillan frente a todos.

-Tomas- digo en forma de saludo cuando llego a su lado.

-Cáterin- dice el más animado que yo, se levanta y dejando un casto beso en mi mejilla.

Recibo su beso y luego con una sonrisa un poco forzada me siento al lado de cris para hablarle.

-¿Qué pasa? Rubio loco- le digo sobando su espalda.

Los ojos se le ven rojos, se cierran y se abre poco a poco, no creo que tenga conciencia de que está aquí ahora mismo.

-Nada... Sofía se ha vuelto novia de luck... No le intereso- suelta arrastrando las palabras, tanto que apenas puedo entenderle.

-Lo siento mucho, pero las cosas son así, a veces no podemos tener lo que queremos- digo pensando en Charles- no por eso tienes que beber hasta intoxicarte.

Al menos cris lucho por Sofía, yo por otro lado soy una cobarde.

-Estoy bien.

-Sí, estas muy bien- digo con sarcasmo pero dudo que me pueda entender en su estado.

-Amigo vámonos, ya es suficiente- pide Tomas al otro lado de cris.

-No, no, no es suficiente. Oye Cáterin ¿tú sabes donde vive Sofía?- suelta cris y tomo un momento para termina de entender lo que dijo.

-¿Sofía? Si.

-Entonces vamos a su casa, tocare la puerta y le diré que la quiero- hago un esfuerzo por no reírme de la forma en que habla. El cris consiente nunca diría una cosa como esa, la consideraría una cursilada.

-Enloqueces, el padre de Sofía es policía, que crees que ara cuando vea a un ebrio delirando en la puerta de su casa- digo evitando que se lleve más alcohol a la boca.

-No me importa- dice y creo que está a punto de quedarse dormido.

Nunca creí que lo que cris sentía por Sofía lo pudiera llevar a estos extremos, sinceramente nunca creí verlo así por una chica.

-Ayúdame a levantarlo- le pido a tomas que de inmediato se levanta y mientras yo tiro de un brazo él lo hace por el otro.

Cris no se resiste, pero si se tambalea de un lado al otro. Mientras se apoya en mí, tomas va a delante haciéndonos paso entre las personas, para salir del bullicio.

-Oye ayúdame- le digo porque está dejando todo el peso a mí.

Cris empieza caminar mejor, y se me hace más fácil ayudarlo. En minutos estamos saliendo por la misma puerta por la que entre, donde veo parados a los mismo hombres, evito mirarlo mientras caminos al estacionamiento.

-¿Cris vino en su auto?- le pregunto a tomas aun teniendo a cris justo al lado.

No creo que recuerde como vino, en estas circunstancia ni siguiera se acordaría de donde dejo su cabeza si no la tuviera pegada al cuerpo.

-Sí, él vino en el suyo y yo en el mío. Están por aquí ¿tú sabes manejar?- dice tomas ayudándome a llevar a cris.

A mi vista aparece la visión del auto de cris, está cerca.

-Sí, no te preocupes yo me ocupo de cris, ¿tú que vas a hacer? ¿Estás seguro que puedes manejar? Te puedo llevar si quieres- propongo viendo que se le nota un poco los tragos.

-Estoy bien, todavía puedo llegar, además no dejare mi auto- dice Tomas quitando el seguro y abriendo la puerta de los asientos traseros.

Entre los dos ayudamos a cris a entrar al auto, para luego cerrar la puerta.

-Toma, ten cuidado- pide Tomas tendiéndome las llaves de auto de cris.

-Tu igual muchas gracias por llamarme- digo mientras tomo la llame y me dirijo a la puerta del piloto.

-Hasta pronto- se despide Tomas con desde su posición.

-Hasta luego- me apresuro a decir con amabilidad, y entro al auto.

Arranco el auto, mientras pienso a donde lo llevo, ¿a mi casa o a la casa de Noelia?, sus padre probablemente no estén, pero podría dejarlo ¿y luego que hago? No, mejor simplemente a mi casa. En minutos manejando empieza a sonar un celular. Busco el mío en mi bolsillo sin deja ver la vía. Pero no es...

-Cris, tu celular suena- digo pero no recibo respuesta- ¡cris tu celular!- repito oyendo la insistente melodía- ¡cris pásame el celular!- suelto un poco más fuerte.

-¿Por qué gritas?- suelta el de forma ahogada y débil.

Medio volteo por solo un segundo para ver que esta boca abajo con una mano colgando del asiento.

-Pásame el celular, por favor- digo pero al terminar la frase la melodía es sustituida por el vibrar de una llamada perdida, y luego silencio.

-Toma escandalosa- escucho de forma ahogada y alargada.

-Que dramático- digo medio volteando para ver que me extiende su celular y tiene los ojos cerrados mientras lo hace.

Le quito el celular, y vuelvo a fijar mi vista en la vía. Solo espero que no nos pare la policía, se conducir, pero no tengo licencia, sumándole que conduzco a altas horas de la noche, con un ebrio que no sabe de sí mismo en el asiento trasero, que por cierto es cuatro años mayor que yo... no suena para nada bien.

Reviso el celular mientras veo el camino al mismo tiempo. Suelto un gruñido al ver que se necesita una contraseña de cinco dígitos.

-¿Cuál es tu contraseña?- digo manteniendo el celular a la misma altura del volante.

-Sofía- suelta.

-Sofía está en su casa durmi...- paro al caer en cuenta que quizás me decía que la contraseña es Sofía.

Inserto las cuatro letras y se desbloquea. Es peor de lo que creí, ¿de verdad pone su nombre como contraseña? ¿Quién hace eso? de verdad nunca quiero tener a alguien que ponga mi nombre como contraseña.

-Oh por Dios- digo sin pensar.

-¿Qué haces?

-Voy a llamar a Noelia- digo y la encuentro rápido ya que de ella es la llamada perdida "Hermana"

Empiezo la llamada y no escucho quejas de parte de cris, me parece que se durmió.

-Hermano- escucho la voz de Noelia del otro lado.


Legión I- Secreto oscuroHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora