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Jeon Jungkook salió de paseo con su Hyung. Kim Taehyung lo llevó a comer waffles porque hay una promoción especial de bebida gratis si pides acompañamiento con helado. Hacía frío, si, pero no desaprovecharon la oportunidad.

Después lo llevó a un parque, Jungkook se sentó en uno de los columpios y Taehyung, su alfa favorito, jugó con él, lo empujaba suavemente para impulsar el juego. Así fue hasta que se cansó y mejor lo acompañó sentándose en otro columpio.

Se sorprendió al ser abordado de preguntas con respecto a la cita con Arai Ayaka. No obstante, le platicó que no la pasó muy bien, es buena chica, pero no era tan amable. No le dijo eso al alfa pelirrojo, pero ella trató mal al personal del cine,  se negó a llevarlo hasta su casa y su lobo rechazó el aroma a cereza y menta.

—¿Volverás a salir con ella?

—No estuvo tan mal para negar una segunda cita.

El omega del corazón de Kim, se encogió poquito y dudoso asintió. Se negaba a dañar su orgullo, no quería admitir el fracaso.

Pero no vio venir la reacción del alfa, Kim Taehyung apagó su suave sonrisa y miró a una dirección distinta a la suya.

—¿Estás bien? —preguntó preocupado Jeon.

Jeon Jungkook se levantó, se acercó a su Hyung, le tomó con cuidado el rostro y lo giró para inspeccionar bien, porque el alfa siempre lo mira, le sonríe grande y rara vez se distrae. Al ver bien su rostro, el alfa aspiraba fuerte y sus ojos se hallaban rojos, reteniendo unas lágrimas que se liberaron al ver los brillantes ojos del omega. Lloró mucho, y dando gimoteos entre cortados logró sacar todo su dolor.

A Jungkook le dolía, sintió una punzada en su corazón. Por favor, que todo lo que lástima a su Hyung desaparezca, porque Taehyung nació para sonreír bonito, para…

—Te-te da miedo el microondas.

—Tae…

—Te gustan las cosas dulces y las harinas —comenzó a decir, sin dejar de llorar, pero logrando estabilizar la voz—, haces ejercicio en tu cuarto, eres sensible a olores, ves videos de box, te gusta desvelarte jugando videojuegos, quieres estudiar mercadotecnia pero últimamente te llama la atención la pedagogía, odias…

—¡Taehyung! —gritó confundido— ¿Qué sucede?

Kim Taehyung volvió a sorber por la nariz, y aún con un rastro de agua salina confesó su dolor y dejó en las manos del omega de su corazón todo su ser.

—Me gustas…

Omega cordis mei Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora