CAPÍTULO 23

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Mis párpados cerrados se movían al ritmo de mis recuerdos mientras mi cuerpo completamente agotado reflejaba mi crisis mental

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Mis párpados cerrados se movían al ritmo de mis recuerdos mientras mi cuerpo completamente agotado reflejaba mi crisis mental.

Una batalla se había empezado a desarrollar en mi subconsciente, una batalla que debilitaba mi cuerpo haciendo completamente imposible que pudiera despertar.

Como si de una cárcel se tratara mi mente me mantenía cautivo en un pasado no perdonado ni aceptado.
¿Quién diría que después de tantos años los demonios volverían a buscarme? ¿Si enfrento la realidad seré libre de juzgamiento?

… 💜…

Reía de forma incontrolable en aquella habitación de luces neón, aquella habitación que se había vuelto mi refugio, mi telaraña.

-¿Cuándo vas a tener sexo conmigo? – Pregunté en mi laguna mental.

-Joo ya te lo había dicho soy un caballero – Respondió para luego volver a inhalar.

-Lo sé – Me acerqué hasta la mesa y me posicioné entre sus piernas – Pero – Alcé la bandeja de metal y la puse en su regazo – Yo te lo estoy pidiendo – Inhale un par de rayas de coca.

Era increíble como el tiempo había pasado y lo que antes me parecía aterrador ahora era tan natural como respirar, simplemente me había acostumbrado a la sensación de estar drogado la mayor parte del tiempo, me había acostumbrado a no detenerme en pensamientos inútiles y al evidente estado de alteración que producían los narcóticos.

-Oh niño sabes como tentar a un mayor – Sonrió y sostuvo mi barbilla con sus largos dedos - ¿Estás seguro que estás preparado para tener sexo conmigo? – Clavó sus ojos de orbes dilatadas en los míos – No soy un caballero en la cama – Dijo en tono de advertencia provocando que tragara fuertemente saliva.

-No me importa… Puedes… Puedes hacer lo que quieras conmigo.

Sonrió cual cazador, era un animal depredador, un maldito bastardo sonriendo al saber que su plan había sido todo un éxito.

Mordió, marcó todo mi cuerpo con sus dientes y sus manos, manchó mi piel con su semen y su saliva, hizo de mi un completo desastre, provocó temblores que jamás en mi vida había sentido y sacó lágrimas y gritos que nunca pensé tener.

Temblores, lágrimas y gritos que no eran de placer sino de terror, aquel hombre se había transformado en toda una bestia sedienta de autosatisfacción rebajándome a ser tratado como un pedazo de carne, un ser que no merecía ser satisfecho ni escuchado, un hueco para llenar.

-¿Jimin?

La voz te Taehyung sonaba a través de la puerta del baño mientras mis lágrimas se mezclaban con el agua que bañaba mi adolorido cuerpo.

-Dime – Contesto tratando de contener un grito ahogado de dolor cuando mis dedos tantearon una fisura en mi parte posterior.

-Ya me voy ¿Quieres que te traiga algo de desayuno?

Don't Leavy MeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora