Capitulo 7(Nuevo)

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Lo que ven mis ojos es algo verdaderamente increíble. Nunca he visto un castillo ni un bosque como este, y mucho menos dragones o mestizos, como me dice Kai mientras señala el cielo. Sin embargo, lo que realmente captura mi atención son los mestizos: humanos con alas que se despliegan con gracia desde sus espaldas. Las alas, llenas de escamas que reflejan una paleta vibrante de colores, son hermosas.

—Bueno, Michell, voy a llevarte con la directora, pero antes puedo mostrarte el lugar —dice Kai, con una sonrisa que ilumina su rostro.

—Está bien, creo... —respondo, aún con el asombro pintado en mi cara.

—Para empezar, el mundo mágico se ha vuelto oscuro. Solo la Escuela, con su escudo, nos mantiene a salvo. Cualquiera que esté fuera de él tiene que enfrentarse a las sombras.

—Eso suena horrible —digo, sintiendo un escalofrío en la espalda.

Kai me hace un gesto para que lo siga y me guía a través de un paisaje que parece sacado de un sueño. Caminamos por jardines donde flores de colores intensos se abren al sol, y cada una parece tener su propio brillo. Kai menciona que muchas de ellas se usan en medicina, y me dejo atrapar por la belleza y la paz que irradian.

Luego, nos dirigimos a un establo donde cuidan aves matrix, unas criaturas con plumas inmensas y ojos hipnotizantes de varios colores. Kai promete traerme otro día para ver a la suya; estas aves ayudan a los mestizos dragón que aún no han aprendido a volar. Nunca he visto criaturas tan asombrosas.

Al entrar al castillo, me encuentro rodeada de estudiantes de distintas edades en uniformes, quienes me observan con curiosidad. Kai me muestra los pasillos, la biblioteca, la sala de reuniones y el campo de entrenamiento, donde los estudiantes practican con espadas. Me doy cuenta de que tienen una mezcla entre lo moderno y lo medieval; incluso veo a algunos con jeans.

Entre los estudiantes están los mestizos, aquellos que, según me cuenta Kai, son el resultado de la unión entre humanos y dragones. Sus alas varían en forma y color, y tienen escamas que reflejan la luz como joyas. Las mujeres mestizas se ven impresionantes, sus alas se despliegan en tonos profundos de azul y verde esmeralda, y sus movimientos tienen algo de mágico, como si llevaran el espíritu de los dragones dentro. Los hombres mestizos también imponen, con alas poderosas que realzan su rudeza; algunos muestran agilidad, y me dejan sin aliento cuando los veo girar y hacer acrobacias en el aire.

Al pasar por el campo de entrenamiento, veo a varios mestizos entrenando con espadas, combinando la habilidad humana con la rapidez de los dragones. El ambiente está cargado de energía; se respira adrenalina y determinación.

Luego entramos en la sala de historia. Kai dice que aquí guardan objetos de su pasado: pinturas, estatuas y reliquias. Una pintura en particular me llama la atención. Reconozco el rostro de una mujer que aparece en mis recuerdos, con alas naranjas de dragón que se extienden como una guardiana. En su brazo, lleva a una bebé... una bebé que soy yo.

Sin pensarlo, extiendo la mano y toco la pintura. Para mi sorpresa, mi collar se ilumina. Los ojos del dragón en la pintura brillan intensamente. Me quedo quieta, sintiendo la textura de la pintura bajo mis dedos. Suelto la tela, y el resplandor desaparece, dejándome con un mar de preguntas.

—Veo que la magia ya empieza a fluir en ti —comenta Kai, observando la pintura.

—¿Kai? ¿Cómo era mi madre? —pregunto, ignorando por un momento que, según él, mis poderes están despertando.

—Era una dragona valiente y bondadosa. Nos criamos escuchando historias de su valentía y sacrificio.

—¿Me podrías contar alguna? —le pido, deseando saber más de ella.

—Será un placer, pero primero vamos a ver a la directora —responde Kai, sonriendo.

—¿Y ella? ¿Es humana o un dragón?

—Es un Olios de Luz —explica Kai con respeto en su voz.

—Entonces, ¿hablaré con un dragón?

—No todos aquí adoptamos forma humana —continúa Kai—. Los mestizos solo tenemos alas de dragón, igual que los Olios. Pero ellos pueden transformarse completamente si así lo desean.

—¿Y cuánto tiempo estaré aquí? —pregunto.

—Hasta que estés lista —dice Kai, con una expresión que no me da la claridad que busco.

Subimos una escalera que nos lleva a una oficina. Kai toca la puerta y una voz femenina responde desde dentro.

—Adelante.

Al entrar, me encuentro con una mujer de cabello blanco que parece tener unos cincuenta años. Sostiene una pluma antigua, y cuando nos ve, deja lo que estaba haciendo y se levanta. Lleva un vestido plateado con mangas amplias.

—Directora, ella es Michell, la legítima reina de los dragones. He completado mi misión de búsqueda —anuncia Kai.

—Un placer conocerte, Michell. Tienes la misma aura que tu madre —dice la directora, lanzando una mirada reprobatoria a Kai.

—Kai, debiste avisarme que venías. Deberías haberla recibido de manera apropiada.

—Michell viene del otro mundo. Necesita tiempo para adaptarse —responde Kai.

—Kai, tus servicios ya no son requeridos. Puedes retirarte —dice la directora, firme.

Kai se dirige a la puerta, pero sin pensarlo, las palabras salen de mi boca.

—¡Alto! Kai no se va a ir a ningún lado. No sé cómo se manejan las cosas aquí, pero él tiene mi mínima confianza. Y usted, directora, no debería tratarlo de esa forma.

Kai me mira, sorprendido, y una sonrisa se dibuja en su rostro.

La directora suspira, visiblemente resignada. Se cruza de brazos y mira a Kai.

—Bueno, Kai, te asigno otra misión. Serás el protector de Michell. ¿Aceptas?

Kai me mira y sonríe como si le hubieran dado un premio.

—Acepto. Nos vemos al rato, Michell. Llevaré tus cosas a tu habitación y luego vendré por ti.

En este lugar existe la monarquía. Es extraño ver algo tan moderno y antiguo al mismo tiempo.

—Bueno, señora, hable. ¿Qué le sucedió a mi familia? —exijo, cruzándome de brazos.

—Tienes un temperamento fuerte. Pero si vas a estudiar aquí, te pido respeto —responde la directora, con un tono más suave.

—Ahora no me importa el respeto. Vengo de otro mundo y quiero la verdad. ¿Qué le pasó a mi madre?

—Entonces acompáñame al jardín —dice la directora, saliendo de la oficina con pasos decididos. La sigo, sintiendo que cada paso me acerca a las respuestas que necesito. Al llegar, nos sentamos en una banca. El aire fresco llena mis pulmones, pero la inquietud en mi pecho persiste.

—La historia que te voy a contar cambiará todo para ti.

—No me importa. Quiero la verdad.

—Muy bien, entonces...

La Profecía De Dragones                           (NUEVA VERSION)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora