Narración Michell
Mis músculos tiemblan, y mis heridas arden como si el fuego se hubiera incrustado en mi piel. La sangre cae en hilos, mezclándose con la tierra. Cada paso que doy es una tortura, pero no me detengo. No puedo permitírmelo. Las sombras están cerca; sus voces me persiguen, lanzando palabras de muerte y burla.
Con esfuerzo, me oculto entre los árboles, respiro entrecortadamente y me aferro a lo poco que queda de mi energía. Las sombras me alcanzan y siento su presencia envolverme, y susurran amenazas.
—¡Soy Michell Anderson! —grito, con una voz rota pero feroz—. ¡La futura Reina de los Dragones! ¡Retrocedan!
Las sombras se burlan, una de ellas avanza con un siseo venenoso.
—Eres solo un dragón sin alas —me susurra con desprecio—. No eres más que una mestiza impura. Nuestro Rey es Dion.
—Ustedes... ustedes lo envenenaron —mi voz se quiebra, pero la rabia está ahí, ardiendo.
—Sí, lo hicimos fuerte. Él merece ser Rey ... ¿y tú? Tú ni siquiera estás cerca.
Al escuchar esas palabras, algo en mi interior despierta. Mi pecho arde. Cierro los ojos y siento una chispa, un calor creciente que comienza a extenderse. Es el fuego que siempre ha estado allí, aguardando. Lo libero, y la llama se convierte en un estallido feroz. Las sombras gritan cuando el fuego las consume, convirtiéndolas en cenizas.
Siento cómo algo se despliega detrás de mí. Mis pies dejan de tocar el suelo, y cuando miro hacia abajo, un par de alas brillantes y naranjas, ardientes como un amanecer, se extienden de mi espalda. El aire se vuelve mi aliado, y me elevo con un rugido de poder, el viento llevándome lejos del bosque oscuro.
No se volar y esto es nuevo para mí, ahora viendo el paisaje bajo mis pies me dejo llevar si muero al menos vi unos bonitos paisajes.
Mi cuerpo está al límite, el dolor y la fatiga casi me paralizan. Pero la Escuela aparece a la distancia.Batallo contra el cansancio, pero mi visión se nubla y siento que mis fuerzas me abandonan. Con lo último que me queda, recuerdo el grito la clave del escudo para poder entrar.
—¡Dracones ad libertatem! —mi voz resuena en el aire, atravesando el escudo de la Escuela antes de que la oscuridad me envuelva.
Narración Kai
Estamos en el salón, discutiendo un plan de rescate. Junto con la directora. De repente, Eduard entra corriendo y me mira entrecortado.
—¿Qué sucede? —le pregunto, mi tono urgente.
—¡Michell está aquí! —jadea—. Ha llegado, pero está muy débil. Está en la entrada de la Escuela.
Mis pensamientos se detienen, y mi cuerpo se mueve por sí solo. Corro por los pasillos, sin ver nada a mi alrededor. Cuando llego a la entrada, la veo. Está tirada en el suelo, pálida, con la sangre cubriéndola como un manto oscuro. Sus alas están extendidas, ha sacado sus alas, pero inertes, y sus ojos permanecen cerrados. Mi corazón se parte.
—¡Michell, despierta! —le suplico, con la voz quebrada, abrazándola con todas mis fuerzas—. Por favor...
Nuestros amigos nos rodean, sus rostros bañados en lágrimas. La directora llega, su mirada llena de pena y tristeza.
—Es tarde... Michell ha muerto —murmura.
No, no puedo aceptarlo. Ella no puede morir. La rabia y el dolor hierven en mí mientras la sostengo, abrazándola tan fuerte que temo hacerle daño.
—¡Michell, no me dejes! —grito, el dolor desgarrándome por dentro.
Entonces, algo cambia en el aire. Es como si una fuerza invisible recorriera el suelo bajo nuestros pies, haciéndolo vibrar levemente, con un ritmo profundo y ancestral. Alrededor de Michell, una luz suave empieza a brillar, al principio me ciega, luego cada vez más intensa. Me aparto apenas unos centímetros, aun sosteniéndola, incapaz de apartar la mirada de la energía dorada que brota desde el centro de su pecho.
Su collar, esa pequeña joya que siempre lleva consigo, comienza a destellar.
La madre de Michell aparece en su forma de dragón, una imponente figura de fuego. Sus escamas brillan como magma en erupción, y el calor a su alrededor es reconfortante. Con un fuerte batir de alas, se acerca a Michell, cuya figura aún está tirada en el suelo, cubierta de heridas. La reina de los dragones extiende una de sus enormes alas y la coloca suavemente sobre el cuerpo de Michell. El contacto genera una ola de calor intenso, que comienza a sanar sus heridas poco a poco.
La madre de Michell, un dragón de fuego, utiliza el poder de sus alas ardientes para curar las quemaduras en su hija. Las llamas no solo calientan, sino que también restauran, cerrando las heridas y reparando el daño hecho por las sombras. El fuego purificador de la reina fluye hacia el cuerpo de Michell, sanando cada herida con precisión. La escena se ilumina con destellos dorados y rojos, como si el mismo sol estuviera naciendo de su ser.
—Cuídala bien, Kai —susurra antes de desvanecerse.
Michell abre los ojos, y su mirada se encuentra con la mía. Su voz sale como un susurro.
—¿Kai?
—Sí, estoy aquí —le digo, el alivio y la emoción inundando mi voz. La abrazo, sintiendo que el mundo recupera su color.
Michell se pone en pie lentamente, sus alas se desvanecen, pero su mirada es otra un destello de fuerza indomable, de alguien que ha sobrevivido al borde del abismo y ha vuelto más fuerte. Sujeta mi mano y me mira sonriendo.
—Es hora.
Y da un paso adelante, dejando claro que está lista, con el fuego de un dragón renovado en su interior.
Todos en la escuela salieron corriendo a nuestra dirección mirando que había sucedido. Michell solo está ahí viendo como el futuro de ambos mundos está en sus manos.
N.A:
Hola tod@s capitulo emoción diría yo
Gracias por leer y actualizo cada vez que puedo
Gracias no olviden seguirme por Instagram o en Wattpad
Bueno sin nada mas que decir
ATT: Bel
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La Profecía De Dragones (NUEVA VERSION)
FantasyNueva Versión publicada el 12/12/2024 Sinopsis: Michell Anderson ha vivido una vida tranquila y protegida con su madre adoptiva, pero siempre ha sentido que hay algo más en su interior. Cuando descubre que tiene poderes de dragón y está destinada...
