Capitulo 28(Nuevo)

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Narración Carlos

—Eva, eres el amor de mi vida, lo sabes, ¿verdad?

—Lo sé, Carlos. Ahora sé un dragón responsable y ve a hacer tus cosas —me dice Eva con una sonrisa, dándome un beso en la mejilla.

—Es que no quiero ir, tengo pereza...

—Ve —me insiste, riendo—, y yo haré los trabajos de historia que nos dejó el profesor.

—Esto ya se está convirtiendo en explotación estudiantil —murmuro, haciéndola reír.

—No te quejes, amor. Ahora, adiós —me da un beso en los labios antes de alejarse.

Al regresar a mi habitación, sé que Eduard probablemente está con Roci. Esos dos son inseparables; por los dragones, no hay un solo día en que no estén juntos. Hace poco Kai y Michell se fueron de viaje, otro par que desafía las leyes. Ella es fuego, él agua. Deberían ser incompatibles, pero, ¿quién soy yo para interponerme en los planes de los dragones?

Me siento en el escritorio y abro mi libro de historia para comenzar a hacer apuntes. Apenas lo hago, mi lámpara empieza a parpadear. Un viento helado recorre la habitación, haciendo que las hojas vuelen en todas direcciones. El caos se apodera del lugar, y el miedo se instala en mi pecho cuando escucho pasos acercándose.

Entonces, en la penumbra, veo dos ojos negros. El mismísimo Dragón Oscuro está frente a mí. Mi primer impulso es atacarlo, pero mi sangre se congela cuando noto que tiene a mi hermanita, Carla, atrapada entre sus manos. Sus dedos, como garras, rodean su cuello.

—¡¿Qué carajo?! —exclamo, sintiendo la desesperación arder en mi pecho.

—Carlos —su voz es grave, gélida, y cada palabra me hace temblar.

—¿Qué quieres?

—Soy el rey de los Dragones. No eres nada comparado conmigo. Si fuera tú, cuidaría mis palabras.

Mis ojos se desvían hacia Carla. Es idéntica a mí físicamente, solo que más joven. Sus ojos están llenos de lágrimas, suplicando ayuda, y siento el impulso de atravesar a ese desgraciado.

—Suéltala —ordeno, pero él solo se ríe y aprieta su cuello un poco más.

—Para... por favor —mi voz apenas sale, mientras el fuego comienza a formarse en mis manos.

—Lo haré... si trabajas para mí.

—¿Qué es lo que quieres?

—Quiero información sobre Michell Anderson.

—Ella es una mestiza de fuego. Eso es todo lo que sé.

El Dragón Oscuro me observa con una expresión curiosa, sus ojos tornándose de un tono marrón claro, y lo que veo en ellos me hace estremecer. Ese color... es como si estuviera usando un poder de sabiduría. Pero eso no es posible. Para que tuviera esa habilidad, tendría que haber absorbido el poder de otros dragones. Solo matando a varios de ellos podría haberlo logrado.

—¿Cómo... cómo es posible que tengas ese poder? —susurro, la sorpresa mezclada con un miedo profundo.

Él solo sonríe, como si mi incredulidad le divirtiera.

—Quiero que vigiles a Michell y me informes de lo que planea.

—¿Por qué te interesa tanto? —Mi hermana me mira, suplicante, y el temor en sus ojos hace que la rabia en mi interior hierva.

—No tienes idea de quién es ella. Patético.

—Por favor, deja ir a mi hermana.

—Lo haré si desactivas el escudo el día de su estúpido baile.

—¿Qué? —Mi incredulidad es palpable. ¿Cómo puede pedirme eso?

—Bajarás el escudo en el baile, para que mis sombras y yo podamos entrar. Michell Anderson, o debería decir Lena, es mi futura perdición. Si no cumples, tu querida hermanita morirá.

—¿Michell es la de la profecía? —pregunto, atónito. De repente, todo cobra sentido.

—Sí, pero si quiero apoderarme de la escuela de Dragones, Michell Anderson no debe estar aquí.

—¿Qué piensas hacerle?

—Estará en primera fila para ver cómo destruyo este lugar, y luego... la mataré.

—¡Suelta a mi hermana! —le grito, pero él solo ríe con una satisfacción perturbadora.

—Hagamos un trato: haz lo que te pido, y tu hermana vivirá. ¿Tenemos un trato?

Carla, con lágrimas corriendo por sus mejillas, me ruega con la mirada que acepte. No puedo traicionar todo lo que soy, pero tampoco dejaré que él le haga daño a ella. Mis manos arden en fuego, pero no logro liberarla.

—¿Cómo sé que cumplirás tu palabra?

—Soy la mismísima oscuridad, pero tengo honor en mi palabra.

—Trato —murmuro, con el peso de la traición sobre mí. Estoy fallándole a todos.

—Sabia decisión.

Sin más, él suelta a Carla, dejándola caer al suelo. Corro a abrazarla, pero una nube negra la envuelve y desaparece de mis brazos.

—¡No! —grito, viendo cómo se desvanece.

—Verás a tu hermana luego. Ahora cumple tu parte del trato.

—¿Cómo pudiste entrar? —le pregunto, temblando de ira y frustración.

—Mi poder está más allá del tuyo. No hables de esto con nadie, o tu hermanita pagará el precio —dice, y desaparece, como si nunca hubiese estado aquí.

Me desplomo en el suelo, viendo cómo el lugar regresa a la calma. De repente, la puerta se abre y veo a Eduard entrando.

—¿Qué te pasa? —pregunta, señalando mis manos, aún envueltas en llamas.

—Nada, solo estoy estresado —respondo, apagando el fuego mientras trato de calmarme.

Me tiro en la cama, pero sé que no podré dormir. Todo lo que me importa está en peligro, y he aceptado traicionar a aquellos a quienes juré proteger.

N.A:

Hola a todos, espero que estén bien.

GRACIAS POR LEER...

Quise hacer una narración de Carlos para introducir el nudo que se aproxima, jeje.

He comenzado la escuela (¡ojalá fuera la de dragones, jajaja! pero tristemente es el mundo real), así que como toda adolescente tengo que organizarme. Apenas tengo tiempo, pero seguiré actualizando.

Espero que puedan entender.

Y ahora, pues, no sé, quiero hacer unas preguntas. Es la primera vez que lo hago:

¿Qué les parece mi historia?
¿Algunos consejos sobre algo referente a la historia?
¿Cuál es su personaje favorito?

Los leo, jeje.

Acepto ideas, no sé, de pronto...

Att: Bel

La Profecía De Dragones                           (NUEVA VERSION)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora