Narración Kai
No puedo protegerla.
Cada vez que cierro los ojos, veo su cuerpo bañado en sangre, y el peso de mi fracaso me ahoga. Soy el peor protector. La culpa me consume, y cada instante sin ella es un tormento que me arrastra hacia la desesperación. Es como una pesadilla interminable de la que no puedo despertar.
La directora ordenó reunir a todos los dragones mestizos para planear un rescate, pero estamos atrapados. Afuera, varias sombras acechan al borde del escudo, y salir sería un suicidio. No hay rastro de Dion, y no sabemos dónde pueden estar. El mundo mágico es enorme; podrían estar en cualquier lugar.
Estoy en el comedor con mis amigos, pero apenas escucho sus voces. Mis pensamientos están lejos, perdidos en el dolor y el miedo. Camino de un lado a otro, incapaz de quedarme quieto, con el pecho apretado por la angustia. No puedo dejar de pensar en Michell, en cómo Dion se la llevó y en cómo fallé en protegerla. Podría morir, y sería mi culpa.
—Kai, tienes que calmarte —dice Eduard, tratando de sonar tranquilo, aunque el pánico en sus ojos refleja mi propio tormento.
Estamos reunidos en la mesa del comedor, pero no encuentro consuelo. Miro a mis amigos y veo la misma desesperanza reflejada en sus rostros.
—¿Cómo quieres que me calme si Michell no está a mi lado? —mi voz tiembla, cargada de desesperación. Siento que el dolor me estruja el pecho, haciéndome difícil respirar.
Carlos tiene la vista fija en un punto invisible y lágrimas en los ojos. Algo más debe estar pasando con él, algo que no quiere decirnos.
—Kai, respira —insiste Roci, tratando de calmarme con su voz serena—. Michell es fuerte. Sabes que lo es.
—Lo sé. Pero me siento un inútil —mi voz se quiebra, llena de culpa y angustia. No puedo soportar la idea de que ella esté sufriendo.
—Michell es la futura Reina de los Dragones —añade Eva, tratando de infundir ánimo—. Tiene el poder de enfrentar a Dion, de sobrevivir y derrotarlo.
—Ojalá lo mate —murmuro con el ceño fruncido.
—Su batalla será épica —comenta Carlos, aunque en su tono hay algo más oscuro.
—Pero debe ser justa —murmura Eduard—. Está herida, y Dion tiene la ventaja. ¿La dejará ir o intentará debilitarla aún más?
Roci toma aire y mira alrededor—. Michell puede ganar, Kai. Ella puede hacerlo. Tenemos que creer en eso.
El dolor que siento es constante, como una herida que no deja de sangrar. La imagen de su sangre en el suelo me atormenta, y la sensación de haber fallado me consume. Me pregunto si algún día podré perdonarme por no haber estado allí para protegerla.
Narración Michell
Tengo que salir de aquí. Haré lo que sea necesario para impedir que Dion destruya este mundo y el terrenal. Lucho contra las cadenas, aunque me duele cada movimiento. La flecha en mi estómago arde y la pérdida de sangre me debilita, pero no me rendiré. Aun cuando el dolor me nubla la visión, no voy a rendirme.
Mis ojos se cierran, y el mundo se vuelve borroso antes de apagarse por completo.
Cuando los abro de nuevo, ya no estoy en una celda. Me encuentro en una pradera, y llevo un delicado vestido blanco. A lo lejos, una mujer de cabello rojo se acerca a mí. Su presencia me reconforta, y algo en mi interior me dice que es mi madre biológica. La mujer de mis recuerdos.
Es ella... es mi madre.
Ella me mira con ternura y coloca una mano en mi mejilla, sus ojos llenos de lágrimas.
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La Profecía De Dragones (NUEVA VERSION)
FantasyNueva Versión publicada el 12/12/2024 Sinopsis: Michell Anderson ha vivido una vida tranquila y protegida con su madre adoptiva, pero siempre ha sentido que hay algo más en su interior. Cuando descubre que tiene poderes de dragón y está destinada...
