Cuando abro los ojos, me encuentro de nuevo en mi habitación, con Kai sosteniéndome la mano. Sus ojos brillan al verme despierta, y una sensación de calma me envuelve.
—¿Qué me pasó? —pregunto, sintiendo el roce suave de su mano en mi frente. La confianza que he ido construyendo con él me sorprende, pero no puedo evitar cuestionar su origen.
—La directora te administró una poción para bloquear tu mente y evitar que Dion te torture. Eso significa que ya no lo verás en tu cabeza —me explica Kai, ayudándome a sentarme en la cama. Cada fibra de mi ser duele como si hubiera estado atrapada en una tormenta.
—Entonces, si ya no puede torturarme, ¿significa que vendrá por mí de otra manera?
—Tranquila. Estarás a salvo. La directora reforzó la seguridad por si Dion intenta venir —asegura Kai con firmeza. Su tono es tranquilizador, pero mi instinto me dice que no debería relajarme del todo.
—Eso no impedirá que venga —respondo.
—No dejaré que nada te pase. Si Dion quiere matarte, tendrá que hacerlo sobre mi cadáver. Mientras yo respire, no dejaré que nadie te haga daño. Es una promesa —su mirada y la mía se conectan. ¿Qué debería responder ante esto?
—No puedo permitir que mueras por mi culpa. Aunque no me sienta valiosa, no podría vivir con ese peso —digo, forzando una sonrisa que no logra ocultar mi ansiedad. Kai me obliga a mirarlo a los ojos, y el dolor que percibo en su expresión es difícil de ignorar.
—Eres valiosa, Michell. No importa el poder que tengas, eres importante —responde Kai. No puedo entender cómo puede pensar así de mí, alguien que apenas se siente como una persona.
—Gracias, Ocean, por cuidar de mí —le agradezco, notando la dulzura de su sonrisa, un detalle que, en otras circunstancias, podría pasar desapercibido.
—De nada, fuego. Ahora, es hora de que te prepares para ser la futura reina —me dice, y su tono sugiere una confianza en mí que aún no poseo.
—Un paso a la vez. Eso es lo que me dijo alguien —respondo con una sonrisa.
—Entonces, ese chico debe ser un sabio —bromea Kai.
—No lo sé, tal vez —digo, mientras él se levanta de mi cama, dejando un vacío en la habitación.
—Te dejo descansar, fuego —dice Kai, cerrando la puerta tras de él. Por primera vez en días, mi mente parece calmarse un poco. Sin embargo, la idea de morir sigue en mí, y la lucha interna entre mis emociones me resulta agotadora.
Con el deseo de desahogarme. Tomo mi teléfono de la mesa de noche y busco para marcar a Alicia.
—Hola, Ali —digo, tratando de sonar más tranquila de lo que realmente me siento.
—¡Hola, Michell! ¿Cómo estás en tu nuevo mundo? —su voz es un alivio familiar.
—Si te lo contara, sería una locura, pero estoy bien. —La verdad es que no estoy segura de estar bien.
—Mi mejor amiga está atrapada en un mundo de fantasía. ¿Qué tal eso? —bromea Ali, y una risa tímida escapa de mis labios.
—Sí, y tengo miedo. Mis poderes son un desastre, y me duele todo el cuerpo.
—Wow... Primero, el que quiera matarte, pobre, no sabe a lo que se enfrenta. Recuerda que en la escuela siempre se metían conmigo y tú siempre me defendías. Esa mirada tuya... de alguien luchadora y fuerte. Déjame decirte algo, Michell: tú eres fuerte, y puedes con todo. Solo no olvides quién eres.
—No sé ni quién soy, Alicia. Apenas tengo dieciocho, y esto me parece muy surrealista.
—Michell, escucha. No estoy allá y muero por abrazarte, pero tú puedes con todo, créetelo. No es surrealista, lo estás viviendo. ¿No te pareció muy real cuando ese tal Kai irrumpió en tu casa? Relájate, un paso a la vez —me recuerda con firmeza.
—Eso mismo me dijo Kai —comento.
—Kai es inteligente. Entonces, es tu protector, ¿no? Según me dijiste.
—Sí, además parece querer entablar una amistad.
—Bueno, ve el lado positivo: Kai es atractivo, y tal vez te pique el bicho del amor —bromea Ali.
—Ali, no es mi amigo y apenas lo conozco.
—Bueno, pues conócelo, Michell. Tienes al género masculino a tu disposición, ¡aprovéchalo!
—¿Y tú? ¿Cómo va tu relación con Jacob? —intento desviar la conversación.
—Vamos bien, creo, aunque no hemos hablado mucho últimamente. La vida adulta a veces se interpone, ya sabes.
—No lo sabía. Habla con él. La comunicación es clave.
—Eso intento, pero bueno, me tengo que ir. Voy a cocinar.
—Nos vemos, Ali. Te quiero.
—Yo también. Cuídate mucho.
Al finalizar la llamada, intento comunicarme con mi madre, Camila, pero no responde. Probablemente está de turno. La soledad me envuelve de nuevo, así que decido acomodarme en la cama y dejar que el sueño me lleve, deseando que, al despertar, la realidad sea un poco más llevadera.
Poco después, Eva y Roci entran en mi habitación, sus caras reflejando una mezcla de preocupación y determinación.
—¿Cómo te sientes, Michell? —pregunta Eva, su voz suave.
—Un poco mejor, gracias —respondo, intentando sonreír.
—¿Sabes que te hemos estado esperando? No te hemos visto mucho y nos preocupamos y Kai nos pidió un favor —dice Roci, con un tono amistoso.
—¿Qué tipo de favor? —les digo, sin entrar en detalles.
—Habló de que estabas algo desanimada y que no tienes control total de tu fuego control, así que queremos mostrarte nuestros tierra y aire control —continúa Eva, con una chispa en sus ojos.
—¿En serio?
Eva y Roci intercambian miradas antes de responder.
—Primero, lo que te vamos a mostrar lleva mucha práctica y determinación, y no te desanimes; no eres la única que no tiene control total de sus poderes. A mí a veces me descontrolo y una vez enterré a un maestro en la tierra cuando estaba muy enfadada —dice Roci, sonriendo.
—¿De verdad hiciste eso?
—Sí, y yo también una vez, en clase de historia estaba tan aburrida que, pronto, todas las hojas de mis compañeros empezaron a volar por mi viento —agrega Eva, llena de energía.
—¿De verdad? —pregunto, intrigada.
—Todos perdemos el control a veces, Michell. Es normal, es parte del proceso.
Roci rápidamente se coloca en el centro de la habitación y, con un gesto de su mano, hace que la tierra del suelo se eleve, formando figuras en el aire que giran y danzan como si estuvieran vivas. Me quedo boquiabierta, viendo cómo el polvo se transforma en un hermoso remolino de formas.
—¡Wow! Eso es increíble —exclamo, admirando su habilidad.
Luego, Eva se une a ella. Cierra los ojos, concentra su energía, y con un movimiento elegante de su mano, crea un pequeño remolino de aire que juega en el espacio, arrastrando suavemente los objetos ligeros de la habitación. Las cortinas ondean, y el aire fresco me acaricia el rostro.
—¿Viste? Todo se trata de aprender a controlar la emoción; genera una acción —dice Eva.
—Ambas son asombrosas —comento, sintiendo que mi propia inseguridad se desvanece un poco ante su energía.
—Tú también tienes un gran potencial. Solo necesitas aprender a controlar tu fuego —asegura Roci, mientras la tierra se desvanece lentamente en su mano.
—Sí, y nosotras estaremos contigo en cada paso —agrega Eva, mirándome con una sonrisa alentadora.
Con su apoyo, siento que puedo enfrentar lo que viene. Aunque el camino sea incierto, estoy lista para descubrir mi verdadero poder, y, tal vez, encontrarme a mí misma en el proceso.
—Está bien, entonces. Quiero aprender —les digo, decidida.
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La Profecía De Dragones (NUEVA VERSION)
FantasyNueva Versión publicada el 12/12/2024 Sinopsis: Michell Anderson ha vivido una vida tranquila y protegida con su madre adoptiva, pero siempre ha sentido que hay algo más en su interior. Cuando descubre que tiene poderes de dragón y está destinada...
