Especial: Dai.

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Especial: Dai.
Un hermano mayor.

(💜)

Una pequeña manito hurgo dentro de un cajón y saco una grabadora, presionó el botón rojo comenzando a grabar y acercándolo a su boca.

— Ejem, día 25 del mes septiembre a 4 años de mi nacimiento. Mi nombre es Dai Eiji Matsubara, hijo de mis papis y tengo una misión importante; Hacer que mi mami haga dieta.

El pequeño de cabello y ojos verde oscuros sonrió decidido, vestía una playera amarilla y pantaloncillos negros con unos zapatos verdes.

Estaba sólo en una habitación que dejaba claro que allí vivía un niño pequeño, era una habitación amplia donde fácilmente cabrían 3 camas mas. Volvió a acercar la grabadora a su boca como si fuera un micrófono.

— Ser rellenito no es malo, amo que mi mami sea así porque en invierno ella me abraza y es súper calentita y blandita pero estuve viendo dibujitos, me enseñaron que es malo tener sobre peso y que debemos hacer ejercicio y hacer algo llamado dieta. Ni idea que sea eso, pero ayuda y quiero ayudar a mami, hace tiempo su barriga se inflo como si tuviera una pelota dentro de su pancita y aveces dice que le duele— corrió hasta dentro de un baúl y sacó una soga de saltar— ¡Ahora iré con mami!— sonrió terminando de grabar— Pero primero le llevaré esto al abuelo.

El pequeño Dai salió de su cuarto corriendo hasta la habitación de al lado donde había un hombre mayor de cabello lleno de canas grises y unos hermosos ojos verde vibrantes. El hombre al ver a su nieto le sonrió gentilmente.

— ¡Abuelo! ¿Puedo pasar?— sonrió felizmente.

— Ya estas dentro de mi cuarto Dai— río acercándose al pequeño y dándoles unas palmaditas en su revoltosa cabellera.

— Ten abuelo, ya terminé de grabar mi á del día.

El abuelo recibió la grabadora ansiando escuchar que travesuras habrá grabado su pequeño nieto, Dai se despidió de su abuelo Eiji y salió corriendo de la habitación, al poco tiempo se escuchó la carcajada del hombre.

— ¡Mami! ¿Puedo pasar?— Dai toco repetidas veces la puerta de la habitación de sus padres.

— Pasa cariño— respondió Mitsuko sentada en su cama— ¿Que pasa hijo?— preguntó cuándo lo vió entrar.

— ¿Podemos salir a jugar con la soga o hacer una dieta?.

Mitsuko frunció sus cejas confundida— ¿Dieta? ¿Porque? ¿Te sientes mal cariño?.

Dai negó con la cabeza acercandose a abrazar a su mami quien acepto gustosa ese tierno abrazo.

— Mami, tu pancita se puso muy redonda cono una pelota de playa y vi en la tele que eso es malo para las personas  y no quiero que nada malo te pase, me pondría muy triste— dijo con una mirada triste.

Mitsuko sintió una enorme olá de dulzura golpearla por las tiernas intenciones de su hijo.

— Supongo que ya es hora de que te lo explique. Dai, no estoy gorda, estoy embarazada.

— ¿Que? ¿Azada? ¿Te comiste una herramienta?— Dai hizo un gesto de extrañes.

— Significa que tengo un bebe creciendo en mi pancita y en algún momento saldrá, entonces ese bebe sera tu nuevo hermanito o hermanita— explicó con calma. No podía decirle con exactitud si sería niña o niño ya que querían que fuera sorpresa.

— ¡¿Un bebe?! ¿Cómo llego ahí? ¿Te lo comiste? ¿Te duele mucho que crezca ahí? ¿Como se vera? ¿Podré llevarlo a jugar fútbol? ¿Cuando llegara? ¿Sera niño o niña?— Dai comenzo a invadirla de preguntas a las cuales Mitsuko intento responder todas con calma pero su hijo tenía demasiadas y parecía no tener fin.

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