«¿Y si tu destino ya está escrito, pero tienes la oportunidad de reescribirlo a través del amor?»
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Emma Honley ha visto su vida últimamente desmoronarse y todo empeora tras la muerte de su abuelo, la única persona q...
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Joder, ¿qué me está pasando?
No puedo dejar de pensar en Hon. Y aunque me cuesta admitirlo, creo que finalmente lo he aceptado: me gusta. ¿Pero es verdad? Dios, no lo sé. Todo esto es un lío. Desde hace tiempo siento algo por ella, algo que no sé cómo explicar, algo que intenté ignorar, pero ahora es imposible negarlo. Ella es… simplemente especial. Tan linda, tan amable, tan frágil. Y eso me hace sentir que debo protegerla. Como si fuera un cristal que se puede romper si no estoy a su lado, si la dejo sola un segundo.
Ya no puedo seguir engañándome. Me gusta. No, no es solo eso: sé que me gusta. Y aunque admitirlo me da más vergüenza de la que quiero aceptar, no puedo negar lo que siento. Sé la diferencia entre querer a alguien y que te guste alguien, y cada vez que estoy cerca de ella, todo cambia. El mundo parece callarse. Sus ojos verdes me atrapan de una forma que no sé explicar, su sonrisa me desarma, y su risa… su risa podría iluminar hasta el rincón más oscuro de mi vida.
Dios, esto es ridículo. Me siento una completa idiota. Pero no puedo evitarlo. Me gusta Hon. De verdad me gusta. Y lo peor es que sé que no debería ser así. Ella no es de este tiempo. Ella viene del futuro, y hay un abismo entre nosotras que no puedo ignorar. No creo que alguna vez pueda corresponderme. Y lo peor… es que es la chica que le gusta a mi hermano. Me siento como una imbécil, pero de verdad no puedo controlar esto. ¿Por qué tiene que ser tan complicado?
Y como si no fuera suficiente, la cagué todo. Ayer intenté besarla. Intenté besarla. Solo pensar en eso me quema la cara de vergüenza. Desde entonces, todo se siente raro. Apenas puedo mirarla sin querer desaparecer. Intento actuar como si nada hubiera pasado, como si mis sentimientos pudieran enterrarse bajo una capa de excusas, pero lo sé. Ella también lo sabe. Es obvio.
Mierda, ¿qué estaba pensando? ¿Quién hace algo así y luego dice “fue un impulso”? Es la excusa más absurda que se me pudo ocurrir. Y ahora estoy atrapada en esta mierda sin saber qué hacer.
Todo esto es un caos.
Solo pensar en lo que pasó me dan ganas de desaparecer. Me siento atrapada entre querer alejarme para evitar la incomodidad y desear estar a su lado, aunque sea en silencio. Pero ¿cómo mirarla a los ojos ahora? Cada vez que lo intento, siento que mis emociones me delatan, que ella puede leerme.