21. Declaraciones.

7 1 0
                                        

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Recuerdo claramente la vez que mencioné que creía gustarle a Will

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Recuerdo claramente la vez que mencioné que creía gustarle a Will. Bueno, a estas alturas, ya no es solo una suposición.

Estoy convencida de que en este preciso instante Will está a punto de declararse, y lo cierto es que no sé si estoy preparada para ello. A ver... no es que no lo haya considerado antes, pero aceptarlo ahora mismo está fuera de discusión, y no por una, sino por tres razones fundamentales:

1. Soy de otro tiempo. Lo nuestro sería complicado, casi imposible.
2. No me gusta Will... o eso creo. Sí, admito que antes mencioné que es un tipo amable y con muchas cualidades, pero estoy bastante segura de que no siento amor por él. Sé distinguirlo cuando lo experimento y cuando no.
3. Es el hermano de Riley. Probablemente esto no debería importar tanto, pero, de algún modo, su parentesco hace que todo parezca más confuso. En realidad, ni siquiera sé por qué incluí a Riley en esto... pero en fin, el punto es que no puedo corresponderle.

Apenas escuché que me llamaba, acudí rápidamente. Probablemente un error. Debí haber inventado alguna excusa porque, desde el instante en que su voz resonó en mis oídos, supe que se trataba de esto.

—¿Qué pasa? —pregunté, ya de pie frente a él.

Will titubeó por un instante, luego dejó escapar una risa nerviosa.

—Es solo que... tú eres increíble, ¿sabes? —dijo, con una mezcla de timidez y sinceridad—. Desde que llegaste, no he podido dejar de pensar en ti.

Aquellas palabras fueron suficientes para hacerme sentir culpable de inmediato. No quiero que se me declare, pero tampoco quiero rechazarlo. No sé qué hacer.

—Will... —murmuré, sintiendo cómo los nervios se apoderaban de mi voz—. Escucha... tú también eres genial y yo...

—Me gustas, Hon.

Tres palabras. Solo tres, pero capaces de alterar el ritmo de mi corazón de una forma que no esperaba. Nunca antes había escuchado esa confesión dirigida hacia mí. Siempre había sido yo quien daba el primer paso cuando alguien me gustaba, y siempre terminaba rechazada. No puedo creer que ahora sea yo quien tenga que rechazar a alguien.

CronoamorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora