—Kioto.
La voz de Berlín sonó al lado de la castaña, este le tendió dos tazas llenas de café y Kioto se quedó con la taza más grande ya que era la que llevaba usando desde el inicio. Le dio la otra taza a Raquel y le sonrió de manera amable.
—Vamos con las pruebas de vida ¿le parece?— no esperó su respuesta cuando gritó —¡Adelante!
Se pudo escuchar pasos aproximándose y sabía perfectamente quién era.
—Para abrir boca tenemos a Arturo Román, director de la fábrica de Moneda y Timbre.
—¿Piensa traérmelos de uno en uno?— preguntó la mujer a su lado.
—Si, para que no se confunda al llevar la cuenta.
Río y Tokio escoltaban a Arturo, quién tenía una cara algo pálida por el esfuerzo. Notó como Berlín posaba una mano en el respaldo de la silla por protección, pero Kioto estaba muy enfocada en su trabajo.
—Arturito. —el hombre levantó al vista algo tímido. —Esta mujer es Raquel Murillo, la inspectora que ordenó que te disparasen. Por favor, sea delicada con él, es algo sensible.
—¿Cómo se encuentra Arturo?
—He tenido días mejores. — Kioto notó cómo Raquel la miraba de reojo, la inspectora pensaba que tal vez podría hacerle alguna señal sobre cómo responder. Pero la verdad era que ningún rehén tenía quejas, y menos cuando los trataba Kioto.
—Quiero pedirte disculpas en nombre de la policía y en el mio propio, por supuesto.—Arturo asintió sin querer hablar más. —Ya puede pasar el siguiente.
—Que impaciente está usted hoy ¿no?
—Lo siento, pero no puedo perder aquí todo el día. — Kioto se encogió de hombros.
—Se ha metido en territorio enemigo inspectora, aquí las reglas las pongo yo. —habló para después silbar y que Tokio y Río trajeran al siguiente.
—¿Entonces es usted quién está al mando?
Kioto no respondió, simplemente ladeó la cabeza sin soltar ninguna palabra. Y así pasó todo el tiempo, de uno en uno la inspectora recibía a los rehenes cómo los reyes magos a los niños en un centro comercial. Lo que más le sorprendió a la inspectora fue que nadie dudó en responder y nadie tartamudeaba, no parecía un teatro pero si parecía que decían la verdad. Todos estaban contentos con el trato dado.
No hubo ningún problema con Mónica, ya que su herida estaba bastante bien y podía andar con normalidad, al menos sin que se note su cojera. Después Raquel presionó a Kioto para que saliera Alison Parker en esos momentos, pero las ordenes eran que iba a salir la última si o si.
—Bien, creo que era el último rehén. — se levantó del sitio para dirigirse a todos nosotros. — Quiero ver ahora a Alison Parker.
—¿O que?— Tokio se acercó a ella con muy mala leche, por ello Kioto se levantó también poniéndose entre las dos.
—Vale, ya está Tokio. —la mencionada se alejó un paso mirando al suelo, no le gustaba que Kioto le llamara de más la atención. — Ahora mismo le traemos a Alison, paciencia. Todos.
Tokio y Río se fueron juntos y se quedaron de nuevo solas, al menos con los demás del grupo con máscaras vigilando.
—No pensé que fueras tú la líder. —habló de repente Raquel, llamando la atención de Kioto.
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𝐊𝐈𝐎𝐓𝐎 | ᴬⁿᵈéˢ ᵈᵉ ᶠᵒⁿᵒˡˡᵒˢᵃ
ФанфикшнLaia a sufrido mucho por su culpa, por ello está decidida a que no vuelva a pasar nada entre ellos, pero Andrés lo único que desea es volver a encontrarse con sus labios para volver a estar unidos. Él piensa que reencontrarse con ella es parte del...
