Capitulo 9: El filo de la malinterpretacion

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— ¡Chicos, el profesor no llegó, así que vine a...!

La voz de Taehyung se cortó en seco. Las bolsas de compras resbalaron de sus dedos, golpeando el suelo con un estruendo de latas y plástico que pareció ensordecedor en el silencio repentino de la habitación. Se quedó petrificado en el umbral, procesando la imagen: Jimin y yo, sudados, jadeantes y enredados en una lucha feroz sobre el colchón revuelto.

Desde su posición, Taehyung no veía una pelea por orgullo. Veía a dos tipos semidesnudos, con los labios partidos y las respiraciones chocando en una intimidad violenta que gritaba cualquier cosa menos "odio".

Me levanté rápidamente, alejándome de Jimin como si su piel quemara. Él saltó de la cama como un resorte, con el pecho subiendo y bajando de forma errática, tratando de ocultar el temblor de sus manos mientras se acomodaba los boxers negros.

— No es lo que crees... — soltó Jimin de inmediato, clavando la vista en Taehyung con una mezcla de pánico y furia.

Taehyung no se movió. Una sonrisa lenta y cargada de una malicia insoportable se extendió por su rostro. Sus ojos viajaron de Jimin a mí, y finalmente... a la cama.

— Claro... — dijo Taehyung con un tono cantarín que me hizo hervir la sangre —. Supongo que la llave que te di solo fue el "pretexto" para que terminaran así de cerca, ¿no, Jungkook?

Me dio un escalofrío horrible. Recordé la llave dorada que él me entregó para "liberar" a Jimin. Seguramente pensaba que la liberación se había transformado en un juego de poder mucho más oscuro.

— Yo... él me golpeó primero. Fue defensa propia — dije, señalando mi labio partido como si fuera una prueba de inocencia.

— ¿Defensa propia? — Taehyung señaló con un dedo burlón las esposas de acero que aún colgaban del armazón de hierro, brillando bajo la luz como un trofeo —. Vaya técnica de inmovilización, Jeon. Se ve muy... pasional. Demasiado instintiva para ser "solo una pelea".

Iba a defenderme, a gritarle que Jimin casi me asfixia, pero Jimin se me adelantó. Tomó su ropa con una torpeza desesperada y arrastró a Taehyung fuera de la habitación. Me quedé solo en un silencio pesado. Se supone que éramos dos hombres dándose golpes. Pero la forma en que el corazón de Jimin latía contra mi pecho antes de que entrara Tae... esa electricidad no se sentía como un puñetazo.

Me cambié de ropa y salí buscando aire, pero al pasar por las escaleras, el eco de sus voces me detuvo.

— ¡Vamos, Jimin! ¿Crees que soy estúpido? — la voz de Taehyung era un susurro cargado de intención —. He visto a mucha gente pelear, y te aseguro que nadie se aferra al otro con esa desesperación si solo quiere hacerse daño.

— ¡Estábamos peleando de verdad! ¡Mírame el maldito labio! — gritó Jimin, pero su voz sonó extrañamente quebrada.

— ¿Una pelea? ¿En boxers? ¿En esa cama? — Taehyung soltó una risa seca—. Solo admítelo: la línea entre el odio y la obsesión se les borró hace rato. Se estaban devorando con la mirada, Jimin. El odio puro busca distancia, pero ustedes... ustedes parecen buscar cualquier excusa para tocarse, aunque sea a golpes. Si no llego, esa pelea habría terminado en algo que no podrías explicarme con palabras.

— ¡QUE NO! ¡LO ODIO! — el grito de Jimin vibró en el aire, pero hubo una nota de duda que me dejó paralizado detrás de la pared.

— Sigue repitiéndolo, quizá algún día te lo creas. Pero la próxima vez, ponle seguro a la puerta si vas a intentar "asesinarlo" con tanta intensidad.

Me alejé de la pared con el estómago revuelto. ¿Obsesión? ¿Excusa para tocarnos? La idea era absurda... pero la duda de Taehyung se había instalado en mi cabeza. ¿Por qué mis manos no habían querido soltar sus muñecas?

𝐒𝐰𝐞𝐞𝐭 𝐀𝐧𝐝 𝐒𝐚𝐬𝐬𝐲 𝐁𝐨𝐲Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora