Decir que esta semana había sido mala era una mentira piadosa; había sido el descenso más lento y doloroso al infierno. Nunca antes me había sentido tan agobiado, como si el aire en este campus pesara más de lo normal. Mi cabeza era un caos de teorías y mi vida, un desastre que no sabía cómo ordenar.
Parecía un muerto andante. Un zombie con ojeras profundas, la mirada perdida y el cuerpo operando en modo automático. Me reuní con Taehyung y Mingyu para almorzar, pero ni siquiera el aroma de la comida me despertaba el apetito.
- Mierda, Kook... te ves fatal - soltó Taehyung, dejando su bandeja de lado para examinarme con preocupación.
- Lo sé. Parezco un extra de una película de terror - respondí con la voz ronca.
- Joder... ¿estás bien? ¿Estás enfermo? - Mingyu se inclinó hacia adelante, asustado.
- No. Solo... no he tenido una buena semana. Nada está bien, para ser honesto.
Taehyung me puso una mano en el hombro, apretando con fuerza.
- Si podemos ayudarte en algo, solo dilo. No me gusta verte así, pareces una sombra de ti mismo.
- No creo que puedas, Tae. A menos que tengas el don de leer la mente.
- ¿Qué? ¿De qué hablas? - Taehyung soltó una risa nerviosa -. Sabes que soy bueno, pero no hago milagros. ¿Para qué querrías eso?
- Para saber la verdad - dije, mirando a la nada -. Para averiguar cosas que no me dejan dormir, cosas que me están quemando por dentro.
- ¿Es por Harim? - preguntó Tae en un susurro. Suspiré, derrotado.
- Últimamente me he sentido... inseguro. Ella parece estar en otro lugar. Creo que se está viendo con alguien más. Le envía notas con corazones, se reúnen a escondidas... Creo que me está ocultando algo grande.
- Kook, ¿por qué no hablas con ella? - sugirió Mingyu -. Quizá te estás equivocando y hay una explicación lógica.
- No tengo pruebas - respondí con amargurab-. Y si la enfrento sin ellas, quedaré como el novio paranoico que no confía en ella. Sería el fin de todo.
- Bueno... ¿y la otra persona? ¿Por qué no lo confrontas a él? - preguntó Taehyung.
- Porque ese tipo me odia. Y lo último que haría sería decirme la verdad. Preferiría verme sufrir.
El silencio que siguió fue pesado. Me levanté lentamente, sintiendo que el mundo me daba vueltas.
- Dile al entrenador que faltaré a la práctica hoy. No puedo más, Tae. Mi cuerpo ya no responde.
-nEstá bien, ve a descansar. Llámanos si te sientes mal, ¿de acuerdo?
Horas después, desperté de un salto por un ruido violento. La puerta de la habitación se había cerrado con fuerza. Abrí los ojos con dificultad y me encontré con Jimin parado al pie de mi cama. Su uniforme de fútbol estaba manchado de barro y su expresión era de puro fuego.
- ¿Se puede saber por qué diablos no fuiste a la práctica? - rugió.
- Porque no me dio la gana -respondí, cubriéndome el rostro con la almohada -. Lárgate y déjame morir en paz. ¿No sabes lo que es el respeto?
- Si vas a faltar, ten los huevos de decírselo al entrenador tú mismo -escupió Jimin, acercándose peligrosamente -. Porque si lo olvidaste, soy el capitán. Cuando un idiota como tú falta sin aviso, me llaman la atención a mí por no controlar a mi equipo.
- Me importa un bledo si te regañan o te expulsan, Park. Déjame solo.
- Escúchame bien, Jeon - Jimin tiró de mi manta, obligándome a mirarlo-. Me importa un carajo tu vida miserable, pero si no te vas a tomar esto en serio, lárgate del equipo. Necesitamos jugadores, no cadáveres que nos hagan perder el tiempo.
- Vete al carajo - mascullé.
Jimin salió de la habitación de un portazo que hizo vibrar las ventanas. No me importó. El sueño me arrastró de nuevo hasta la mañana siguiente.
El entrenamiento del día siguiente fue un suplicio. El entrenador me dio un sermón humillante frente a todos, mientras Jimin me observaba con una sonrisa cínica que me daban ganas de borrarle a puñetazos.
Me estaba ajustando las rodilleras cuando vi algo que me heló la sangre. A lo lejos, cerca de las gradas, estaba Harim. ¿Qué hacía ella aquí? El campo de Ingeniería estaba al otro lado del campus.
La vi acercarse a uno de los jugadores. Él asintió y trotó hacia el centro del campo, donde Jimin estaba dando instrucciones. Tras un breve intercambio, Jimin detuvo la práctica, les hizo una señal a los demás para que continuaran y caminó hacia ella.
Ambos se alejaron rápidamente, buscando la sombra de los edificios de administración. El lugar estaba desierto. Los seguí, ocultándome entre las columnas, con el corazón martilleando contra mis costillas como un animal atrapado.
Harim estaba apoyada contra una pared de ladrillos, con los brazos cruzados y una expresión de reproche. Jimin se detuvo frente a ella, manteniendo una distancia prudente.
- ¿Por qué no has respondido mis mensajes? - la voz de Harim era un látigo de frustración.
- He estado ocupado, Harim. Lo siento - respondió Jimin con una frialdad que me sorprendió.
- ¿Ocupado o evitándome? Me dejaste esperando en las duchas, Park. Estuve ahí diez minutos como una estúpida.
- Nunca dije que iría - dijo Jimin, metiendo las manos en sus bolsillos -. Te dejé claro en mi último mensaje que no quería que me buscaras más.
- ¡No entiendo por qué actúas así! Sabes cuántos chicos en esta universidad morirían por salir conmigo, y tú... tú me estás rechazando como si no fuera nada.
- No me importa el resto, Harim. Te lo dije esa noche en el bar: no estoy interesado en ti. No de esa manera.
Mis rodillas temblaron. ¿Esa noche en el bar? ¿Qué noche?
- ¡Pero me besaste! - gritó ella, y sentí como si me hubieran clavado un puñal en el estómago -. Aquella noche no parecías tan indiferente. Lo disfrutaste tanto como yo. Jimin soltó un suspiro de fastidio.
- Esa noche estaba borracho hasta la médula. Ni siquiera sé por qué lo hice, fue un error de juicio. No significó nada para mí, así que solo olvídalo.
- Para mí sí significó algo, Jimin... por favor...
- No voy a cambiar de opinión -sentenció él, dándose la vuelta para irse -. No te rebajes así. Eres linda, inteligente... búscate a alguien que te valore, pero ese no soy yo.
- ¡No me interesan los demás! -Harim gritó, desesperada -. Te quiero a ti...
Jimin hizo un ademán de marcharse, pero Harim fue más rápida. Lo tomó de la muñeca con fuerza, obligándolo a girar, y antes de que él pudiera reaccionar, se lanzó sobre su cuello y lo besó.
Lo besó con hambre, con una desesperación que nunca había visto en ella cuando estaba conmigo. Lo besó frente a mis ojos, destruyendo en un segundo cada recuerdo, cada promesa y cada átomo de amor que yo sentía por ella.
El mundo se quedó en silencio. El dolor fue tan agudo que ni siquiera pude respirar. Harim, la chica por la que me había transferido de ciudad, estaba allí, mendigando el amor de mi enemigo mientras pisoteaba mi alma.
ESTÁS LEYENDO
𝐒𝐰𝐞𝐞𝐭 𝐀𝐧𝐝 𝐒𝐚𝐬𝐬𝐲 𝐁𝐨𝐲
FanfictionEn el bullicioso campus universitario de Seoul, Jungkook, recién llegado de Estados Unidos, se prepara para iniciar una nueva etapa en su vida. Sin embargo, su primer día en la universidad da un giro inesperado cuando es atropellado por Jimin y su m...
